Muchas abuelas lo repiten cada invierno: si andas descalzo por casa, te vas a resfriar. La realidad tiene más matices. El resfriado común es una infección causada por virus, y nadie se contagia solo por pisar unas baldosas heladas. Andar descalzo no mete ningún virus en el organismo. Aun así, el frío podría influir en cómo responden las defensas de la nariz cuando el contagio ya ha ocurrido.
El resfriado lo causan virus, no las baldosas
Más de 200 virus distintos pueden provocar un resfriado, y el rinovirus es el responsable de la mayoría de los casos. Se transmiten por las gotitas que salen al toser o estornudar. También pasan a través de las manos que tocan una superficie contaminada y luego se llevan a la nariz o a los ojos. Sin contacto con el virus no hay infección, aunque tengas las plantas de los pies heladas. Los catarros se concentran en otoño e invierno porque pasamos más horas en espacios cerrados y cerca de otras personas.
¿Qué dice la ciencia sobre enfriar los pies?
Un ensayo publicado en 2005 repartió al azar a 180 adultos sanos en dos grupos. A la mitad se le enfriaron los pies y la otra mitad sirvió de control. En los cuatro o cinco días siguientes, 13 personas del grupo enfriado tuvieron síntomas de catarro, frente a 5 del grupo control. El resultado apuntaba a una mayor frecuencia de catarros tras enfriar los pies, y de ahí salió buena parte de la fama del suelo frío.

El estudio tiene límites claros. Los participantes sabían a qué grupo pertenecían, y eso puede cambiar cómo perciben un picor de garganta o unos estornudos. Además, nadie ha conseguido replicar el hallazgo desde entonces. Es una pista preliminar y antigua. No demuestra que andar descalzo por el pasillo provoque un catarro a una persona sana.
¿Por qué el frío podría debilitar las defensas de la nariz?
La mucosa nasal es la primera barrera del sistema inmunitario frente a los virus respiratorios. Otra investigación en la misma línea indicó que una bajada de 5 °C frena las defensas nasales. Ese descenso reduce la liberación de vesículas extracelulares antivirales, unas partículas que atrapan los virus antes de que infecten las células. Eso sí, el trabajo habla de enfriar la nariz, no las extremidades.
Este mecanismo ayuda a entender por qué los contagios aumentan en los meses fríos, aunque influyen varios factores a la vez:
- Respirar aire frío y seco, que enfría y reseca el interior de la nariz.
- Pasar más tiempo en interiores, compartiendo aire con otras personas.
- Ventilar menos la casa, la oficina o el aula.
- Algunos virus respiratorios sobreviven mejor con temperaturas bajas.
¿Cómo distinguir un resfriado de otras infecciones?
Un catarro suele empezar con picor de garganta, estornudos y congestión nasal. En uno o dos días aparece la mucosidad, y la fiebre, si llega, es baja. Conocer bien los síntomas del resfriado común y su duración habitual, de 7 a 10 días, evita confundirlo con la gripe. La gripe arranca de golpe, con fiebre alta, dolores musculares y un cansancio que obliga a guardar cama.

Cuándo conviene abrigar los pies en casa
Que el suelo frío no contagie virus no significa que ir siempre sin calcetines sea buena idea para todo el mundo. Conviene llevar zapatillas de estar por casa en estos casos:
- Personas con diabetes, que pueden tener menos sensibilidad y no notar una herida o una ampolla.
- Quienes sufren síndrome de Raynaud o mala circulación, con dedos que se ponen blancos o morados con el frío.
- Bebés y personas mayores, que regulan peor la temperatura corporal.
- Casas con suelos resbaladizos o con riesgo de astillas y cristales.
- Quien no logra dormirse porque se nota los dedos helados.
Andar descalzo con sentido común y señales de alerta
Para la mayoría de las personas sanas, andar descalzo por casa es seguro e incluso ejercita la musculatura del pie y mejora el equilibrio. Lo que de verdad reduce el riesgo de contagio es lavarse las manos a menudo, ventilar las habitaciones y dormir lo suficiente. Una dieta variada también ayuda a mantener el sistema inmunitario en buena forma.
Un catarro se cura solo, pero conviene acudir al médico de cabecera si la fiebre supera los 38,5 °C durante más de tres días o si cuesta respirar. También es motivo de consulta el dolor en el pecho, los síntomas que pasan de 10 días o que empeoran tras una mejoría, y el dolor intenso de oído o de cara. En bebés, personas mayores o con el sistema inmunitario debilitado, cualquier fiebre que no cede merece una valoración temprana.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes síntomas que te preocupan o dudas sobre tu estado de salud, pide atención médica.









