Mucha gente piensa que los sabañones solo aparecen con heladas extremas, como si fueran una congelación leve. No es así. Suelen surgir con temperaturas frescas y ambiente húmedo, sin necesidad de bajar de cero grados. Son una inflamación de los pequeños vasos de la piel que provoca hinchazón, enrojecimiento y picor, sobre todo en los dedos de los pies y de las manos. El origen está en cómo reacciona la circulación sanguínea cuando la zona se enfría y después se calienta demasiado rápido.
¿Por qué el frío altera la circulación sanguínea de los dedos?
Ante el frío, el cuerpo cierra los capilares de las zonas más alejadas para conservar el calor del tronco. Esta vasoconstricción es normal. En algunas personas, al recalentar la zona de golpe, los vasos se dilatan bruscamente y la sangre se filtra hacia los tejidos. De ahí vienen la inflamación y el tono rojo o violáceo de las lesiones. Por eso las zonas más afectadas son los dedos, los talones, la nariz y las orejas.

Algunos factores hacen que esta reacción vascular sea más probable:
- Pasar muchas horas con calcetines o guantes mojados.
- Calentar pies y manos junto a una estufa o con agua muy caliente nada más llegar de la calle.
- Tener un peso corporal bajo, que reduce el aislamiento natural.
- Fumar, porque el tabaco estrecha todavía más los vasos.
- Padecer enfermedades como el lupus o el fenómeno de Raynaud.
Lo que revela la investigación sobre los sabañones idiopáticos
Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en noviembre de 2022 reunió datos de adultos sanos con perniosis sin otra enfermedad de base, todos expuestos a ambientes fríos. El trabajo describió el perfil de quienes la padecen, los síntomas que refieren y los factores de riesgo ligados a la perniosis idiopática. Es decir, analizó los casos en los que la lesión aparece sin una causa médica detrás.
Este enfoque sirve para distinguir la perniosis primaria de las lesiones secundarias a enfermedades autoinmunes, que necesitan otras pruebas y otro tratamiento. En la consulta, las molestias más habituales son picor, escozor y dolor en los dedos de los pies. A veces aparecen ampollas o pequeñas úlceras cuando la piel se rasca o roza con un calzado demasiado ajustado.

Cuidados de la piel y los dedos de los pies en invierno
Prevenirlos es la medida más eficaz, porque las lesiones tardan entre una y tres semanas en curarse. Estos hábitos reducen el riesgo:
- Usar calcetines de lana o de tejido térmico y cambiarlos si se humedecen.
- Elegir un calzado amplio e impermeable que no apriete los dedos.
- Templar los pies poco a poco al entrar en casa, nunca pegados al radiador.
- Hidratar la piel cada noche con una crema emoliente.
- Caminar y mover los tobillos para activar el riego en las extremidades.
Cuando la lesión ya ha salido, lo habitual es que mejore sola si se evita el frío y no se rasca. Las cremas con corticoide suave alivian el picor durante unos días, siempre con indicación profesional. En los casos graves o persistentes, otra revisión en la misma línea halló evidencia moderada a favor del nifedipino y de la pentoxifilina. El nifedipino es un vasodilatador que solo puede recetar el médico.
¿Qué señales conviene vigilar con el paso de los meses?
Con el tiempo, conviene comprobar si las lesiones vuelven cada invierno, si tardan más de tres semanas en curar o si aparecen también en verano. Tampoco hay que pasar por alto las ampollas que supuran, el dolor intenso o los cambios de color en los dedos de las manos. Pueden indicar un problema en la circulación sanguínea o una enfermedad autoinmune. Para orientarse ayuda repasar los síntomas típicos de los sabañones y acudir al médico de cabecera, que puede pedir un análisis de sangre. Anotar la temperatura, el calzado usado y la fecha de cada brote permite ajustar los cuidados de una temporada a otra.
Este texto es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes lesiones que no mejoran o dudas sobre tus síntomas, consulta con tu médico.









