Abres la nevera para preparar una tortilla y encuentras media docena de huevos sueltos, sin caja y sin saber cuándo los compraste. ¿Siguen siendo aptos para el consumo? La prueba del vaso de agua da una respuesta rápida sobre la frescura del huevo sin necesidad de romperlo. Se basa en un cambio físico real que ocurre dentro de la cáscara con el paso de los días.
La cámara de aire crece a medida que pasan los días
La cámara de aire es un pequeño hueco situado en el extremo ancho del huevo, entre la cáscara y las membranas internas. Cuando el huevo está recién puesto, apenas mide unos milímetros. La cáscara tiene miles de poros. A través de ellos el huevo pierde agua y dióxido de carbono, y a la vez entra aire. Por eso ese hueco se agranda durante el almacenamiento. Cuanto mayor es, más flota el huevo en el agua, y en eso se basa la prueba.

Lo que dice la ciencia sobre la frescura del huevo
Una revisión publicada en 2025 recopiló los métodos que se usan para medir la frescura del huevo. Van desde la inspección sensorial y física hasta los análisis químicos y las tecnologías inteligentes. Entre los indicadores de envejecimiento destaca el aumento de la cámara de aire durante el almacenamiento. Es el mismo fenómeno que detecta el vaso de agua en casa.
Los laboratorios y la industria avícola también usan otros parámetros, como las unidades Haugh, que relacionan la altura de la clara densa con el peso del huevo. Con el tiempo, la clara pierde firmeza y la yema se aplana. La prueba casera no mide estos cambios con precisión. Aun así, refleja de forma indirecta la humedad que el huevo ha ido perdiendo.
¿Cómo se interpreta lo que ocurre dentro del vaso?
Basta con llenar un vaso alto o un cuenco con agua fría y dejar el huevo con cuidado en el fondo. Su posición indica la edad aproximada:
- Se hunde y queda tumbado en horizontal: es muy fresco, de pocos días.
- Se hunde, pero se inclina o se queda de pie: tiene un par de semanas y conviene consumirlo pronto, mejor bien cocinado.
- Flota en la superficie: la cámara de aire es grande, lleva mucho tiempo guardado y lo prudente es desecharlo.
Conviene matizar un detalle. Que un huevo flote no significa que esté podrido, solo que es viejo. Al revés, un huevo que se hunde puede estar contaminado si la cáscara tiene fisuras. Por eso, al cascarlo, el olor y el aspecto de la clara y la yema son la última comprobación antes de cocinarlo. Si notas un olor sulfuroso, tíralo directamente a la basura.
¿Cambia el valor nutricional según la fecha de puesta?
La fecha de puesta, que algunas cajas incluyen junto a la de consumo preferente, permite calcular la edad del huevo mejor que cualquier prueba casera. En la Unión Europea, la fecha de consumo preferente no puede superar los 28 días desde la puesta. Durante ese tiempo apenas cambian las proteínas, las vitaminas del grupo B ni el colesterol de la yema. Este último dato interesa a quien revisa los alimentos con más colesterol de su dieta. Lo que sí cambia es la textura. Un huevo reciente cuaja mejor frito o escalfado, mientras que uno de varias semanas se pela con más facilidad al cocerlo.

Hábitos de conservación de alimentos que alargan la vida del huevo
La temperatura es el factor que más influye. Un análisis complementario con 569 huevos guardados a 6, 15 y 22 °C apuntó que el frío frena el crecimiento de la cámara de aire y reduce la pérdida de peso. Algunas pautas básicas de conservación de alimentos ayudan a mantener esa calidad:
- Guardar los huevos en la nevera, dentro de su caja original y lejos de alimentos con olores fuertes.
- No lavarlos antes de guardarlos, porque el agua arrastra la cutícula que protege los poros.
- Colocarlos con la punta hacia abajo para que la yema se mantenga centrada.
- Evitar la puerta del frigorífico, donde la temperatura cambia cada vez que se abre.
- Desechar los que tengan la cáscara rota o manchada.
Hay algo sencillo que puedes hacer desde hoy. Al volver de la compra, apunta a lápiz en la cáscara la fecha de puesta o la de compra y coloca los huevos nuevos detrás de los antiguos. Es una regla de conservación de alimentos tan simple como útil. Si algún día aparecen huevos sueltos sin referencia, un vaso de agua fría te dirá en un minuto cuáles gastar primero en una tortilla bien cuajada y cuáles descartar. Así reduces el riesgo de salmonela y desperdicias menos comida.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes síntomas tras comer algún alimento o dudas sobre tu alimentación, consulta con tu médico.









