Con la llegada del otoño y las primeras noches frías, los catarros vuelven a llenar las consultas de atención primaria. La mayoría de las personas supera el resfriado en una semana, pero muchas se quedan con una tos que se alarga y quita el sueño. Esa tos postinfecciosa es frecuente y casi siempre benigna. Saber cuánto puede durar ayuda a separar lo esperable de lo que merece una revisión médica.
Qué ocurre en las vías respiratorias después de un resfriado
El virus del resfriado inflama la mucosa que recubre las vías respiratorias, desde la nariz hasta los bronquios. Cuando la infección termina, ese tejido tarda semanas en repararse. Mientras tanto, los receptores de la tos quedan hipersensibles. Basta el aire frío, hablar mucho rato o una carcajada para desencadenar un acceso. Por eso la tos sigue ahí cuando la fiebre, la congestión nasal y el dolor de garganta ya han desaparecido. El moco que gotea desde la nariz hacia la faringe también mantiene la irritación, sobre todo por la noche.
La tos postinfecciosa puede alargarse hasta dos meses
Una revisión publicada en febrero de 2024 reunió lo que se sabe sobre este cuadro en adultos. Sus autores la definen como una tos subaguda que dura entre 3 y 8 semanas y que aparece en el 11 al 25 % de los adultos tras una infección respiratoria. También recuerdan que es un diagnóstico de exclusión. Es decir, el médico la confirma después de descartar otras causas. No encontraron pruebas de beneficio con corticoides inhalados, broncodilatadores ni fármacos orales. El dato más tranquilizador es que la mayoría de los casos mejora sin medicación.

¿Qué duración de la tos se considera normal?
Los médicos clasifican la duración de la tos en tres franjas. Esta división sirve para decidir si basta con esperar o si hace falta estudiar el caso:
- Tos aguda: menos de 3 semanas. Es lo habitual durante el propio resfriado y los días posteriores.
- Tos subaguda: de 3 a 8 semanas. Es el terreno de la tos postinfecciosa y suele resolverse sola.
- Tos crónica: más de 8 semanas. Obliga a buscar otras causas, como asma, reflujo gastroesofágico, goteo nasal posterior o efectos de algún medicamento.
¿Por qué suele quedar una tos seca tan persistente?
La tos seca es la forma más típica de este cuadro. No arrastra flemas porque el problema no es el exceso de moco, sino la irritación de las terminaciones nerviosas de la mucosa. Suele empeorar al tumbarse, al entrar en un sitio con calefacción o al salir a la calle en una mañana fría. Muchas personas notan un cosquilleo en la garganta justo antes de cada acceso.
Otra investigación en la misma línea siguió a 141 pacientes con tos tras la COVID-19. En ellos predominó la tos seca y se observó una duración mediana de ocho semanas. Se trata de un virus distinto al del catarro común, pero el hallazgo confirma algo útil: tras una infección viral, la tos seca puede tardar casi dos meses en apagarse del todo.
Cuidados caseros que calman la garganta irritada
Como ningún fármaco ha demostrado acortar el proceso, el alivio pasa por proteger la mucosa mientras se recupera. Antes de comprar un jarabe, conviene repasar los distintos tipos de tos y qué remedio encaja con cada uno. Para la tos que queda tras un catarro, estas medidas ayudan:
- Beber agua e infusiones templadas a lo largo del día para mantener húmedas las vías respiratorias.
- Tomar una cucharadita de miel antes de dormir, nunca en menores de un año.
- Humidificar el dormitorio cuando la calefacción reseca el ambiente.
- Evitar el humo del tabaco, propio o ajeno, y los ambientadores fuertes.
- Elevar un poco la cabecera de la cama si la tos aparece al acostarse.
Señales que indican que la tos necesita una revisión médica
Conviene pedir cita si la tos dura más de 8 semanas, si vuelve la fiebre, si aparece sangre en el esputo, falta de aire, pitidos en el pecho, dolor torácico o pérdida de peso sin explicación. También si la tos es tan intensa que provoca vómitos o impide dormir varias noches seguidas. Fuera de esos casos, la tos postinfecciosa que deja el resfriado de este otoño suele ir perdiendo fuerza semana a semana. Lo normal es que antes de los dos meses se haya marchado sin necesidad de antibióticos ni inhaladores.

Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si la tos se prolonga o aparece alguna señal de alarma, acude a tu médico.









