Estás en el pasillo de los yogures con varios envases casi iguales en la mano. Uno dice «sin azúcar», otro sin azúcares añadidos y un tercero luce un 0 % enorme en la tapa. Las tres frases suenan parecidas. Sin embargo, el etiquetado nutricional europeo les da significados distintos, y confundirlas cambia la cantidad de azúcar, calorías y edulcorantes que acaba en tu dieta.
¿Qué exige la normativa para escribir sin azúcar en un envase?
Las declaraciones nutricionales no son libres. El Reglamento (CE) 1924/2006 regula esta parte del etiquetado nutricional en toda la Unión Europea, también en España. Para poner sin azúcar o sin azúcares, el alimento no puede superar 0,5 g de azúcares por cada 100 g o 100 ml. Esa cifra incluye todos los azúcares, también la lactosa de la leche o la fructosa de la fruta.
La diferencia con las otras declaraciones se ve mejor al comparar los requisitos de cada una:
- Sin azúcares: como máximo 0,5 g por 100 g o 100 ml.
- Sin azúcares añadidos: no se ha añadido ningún monosacárido, disacárido ni ingrediente usado para endulzar, como miel, siropes o zumos concentrados. Si el producto tiene azúcares propios, debe indicar contiene azúcares naturalmente presentes.
- Bajo contenido de azúcares: hasta 5 g por 100 g en sólidos o 2,5 g por 100 ml en líquidos.
- Contenido reducido de azúcares: al menos un 30 % menos que un producto similar.

Una etiqueta sin azúcar cambia lo que esperamos del sabor
Las palabras del envase influyen antes del primer bocado. Una investigación publicada en 2021, con dos experimentos y 406 participantes, comprobó que 0 % azúcar, sin azúcar y sin azúcares añadidos producen el mismo efecto en el consumidor: el producto parece más saludable y menos calórico. A la vez, los participantes esperaban que supiera peor.
Lo llamativo es que las tres fórmulas se perciben casi igual, aunque legalmente no lo son. Un yogur natural sin azúcares añadidos aporta unos 4 a 5 g de lactosa por cada 100 g. Una compota con la misma frase concentra el azúcar propio de la fruta. En el estudio, solo la declaración bajo en azúcar quedó fuera de ese efecto, quizá porque reconoce que el azúcar sigue ahí.
¿Cómo leer la tabla para saber cuánto azúcar lleva de verdad?
La frase de la cara frontal es publicidad regulada, pero la información útil está detrás. En la tabla, la línea hidratos de carbono, de los cuales azúcares suma los azúcares añadidos y los naturales sin separarlos. Por eso conviene revisar también la lista de ingredientes, ordenada de mayor a menor cantidad, y buscar nombres como dextrosa, jarabe de glucosa o concentrado de manzana. Si quieres repasar cómo interpretar la etiqueta nutricional apartado por apartado, incluidos los valores por ración, tienes una explicación detallada.
Los edulcorantes ocupan el hueco que deja el azúcar
Quitar el azúcar suele obligar a sustituir su dulzor. Un análisis complementario de 2025 revisó las etiquetas de 1.278 productos y observó que los productos sin azúcar llevan más edulcorantes: un 33,9 % frente al 20 % de los que sí contienen azúcar.

La normativa obliga a avisar de la presencia de edulcorantes, y algunas menciones aportan información práctica:
- Con edulcorante o con edulcorantes, junto al nombre del producto.
- Contiene una fuente de fenilalanina si lleva aspartamo, un dato clave para las personas con fenilcetonuria.
- Un consumo excesivo puede producir efectos laxantes cuando los polioles, como el maltitol o el sorbitol, superan el 10 % del producto.
El 0 % del etiquetado nutricional no siempre se refiere al azúcar
El número grande de la tapa llama la atención, pero hay que leer qué palabra lo acompaña. Muchos yogures y quesos frescos lucen un 0 % que habla de materia grasa, no de azúcares. Ese producto puede llevar azúcar añadido o edulcorantes sin incumplir ninguna norma. Cuando el 0 % sí va junto a la palabra azúcar, la ley lo trata igual que «sin azúcares» y debe respetar el mismo límite de 0,5 g por 100 g.
Señales para revisar tu consumo de azúcar con un profesional
Leer bien la etiqueta ayuda, pero no sustituye una valoración individual. Pide cita con tu médico o con un dietista-nutricionista si tienes sed intensa, orinas con mucha frecuencia o pierdes peso sin motivo, porque pueden ser signos de glucosa elevada. Consulta también si tienes diabetes o resistencia a la insulina y dudas qué productos sin azúcar encajan en tu plan. Lo mismo vale si los polioles te provocan gases o diarrea con frecuencia, o si necesitas ajustar la alimentación de un niño o durante el embarazo.
Este texto es solo informativo y no sustituye la evaluación ni el consejo de un médico o dietista-nutricionista. Si tienes síntomas o dudas sobre tu alimentación, acude a un profesional sanitario.









