¿Por qué notas rígida la parte delantera de la cadera y cargada la zona baja de la espalda después de una jornada en la silla? La respuesta suele estar en los flexores de cadera. Este grupo muscular pasa horas acortado mientras estás sentado. Con el tiempo pierde elasticidad, tira de la pelvis hacia delante y aumenta la tensión sobre las vértebras lumbares. Unos minutos de movilidad bien dirigida pueden devolverle parte de su longitud y aliviar la rigidez articular.
El sedentarismo acorta el psoas sin que lo notes
El psoas ilíaco es el principal flexor de la cadera. Nace en las vértebras lumbares, cruza la pelvis y se inserta en la parte alta del fémur. Al sentarte, la cadera queda doblada unos 90 grados y este músculo se mantiene recogido. Con ocho o diez horas diarias de sedentarismo entre la oficina, el coche y el sofá, el tejido se adapta a esa postura. Después le cuesta estirarse cuando te pones de pie.

Un psoas acortado no siempre duele de forma directa. Lo habitual es que aparezcan señales indirectas en la musculatura y en la postura, como estas:
- Tirantez en la ingle al dar zancadas largas o al levantarte de golpe.
- Pelvis inclinada hacia delante y aumento de la curva lumbar, la llamada hiperlordosis.
- Molestias en la espalda baja al estar de pie mucho rato.
- Dificultad para llevar la pierna hacia atrás al caminar o subir escaleras.
¿Puede un estiramiento del psoas aliviar el dolor lumbar?
Una investigación con pacientes con dolor lumbar e hiperlordosis comparó dos técnicas para estirar el iliopsoas: la facilitación neuromuscular propioceptiva (PNF) y la técnica de energía muscular. Con una sola sesión, ambos métodos lograron menos dolor y mayor extensión de cadera, además de reducir el ángulo de la curva lumbar. La PNF alterna contracción y relajación del músculo, y obtuvo los mejores resultados. El hallazgo sugiere que liberar la tensión del psoas cambia rápido la mecánica de la columna. Mantener esa mejora, eso sí, exige constancia.
Cinco minutos para soltar los flexores de cadera
Esta rutina se hace en el salón o junto al escritorio, sin material. Mantén cada postura respirando despacio, sin rebotes y sin llegar al dolor:
- Zancada con rodilla apoyada (1 minuto por lado): apoya una rodilla en el suelo, adelanta la otra pierna y lleva la pelvis hacia delante con el glúteo contraído.
- Zancada con brazo elevado (30 segundos por lado): en la misma posición, sube el brazo del lado de la rodilla apoyada e inclina el tronco hacia el lado contrario.
- Puente de glúteo (1 minuto): boca arriba, eleva la cadera y sostenla 3 segundos en cada repetición para activar los músculos que extienden la cadera.
- Contracción y relajación (1 minuto): en la zancada, empuja la rodilla contra el suelo 5 segundos, suelta y avanza un poco más la pelvis. Es una versión casera de la PNF.
Si te preocupa perder fuerza o agilidad, otra investigación de 2021 en la misma línea indicó que estirar hasta 120 segundos no resta rendimiento. Por eso la rutina encaja también antes de correr o de entrenar. Para que el efecto dure, combínala con pausas activas cada 45 o 60 minutos y revisa cómo te sientas frente a la pantalla. Una guía con ejercicios y rutinas diarias te ayuda a conocer los hábitos que corrigen la postura y reparten mejor la carga sobre la espalda.

¿Cuándo conviene revisar el dolor lumbar con un profesional?
El dolor lumbar ligado al sedentarismo suele mejorar en dos o tres semanas de estiramiento diario y más movimiento. Algunas señales no encajan con un simple acortamiento muscular y requieren valoración médica: hormigueo o pérdida de fuerza en las piernas, dolor que despierta por la noche, fiebre, pérdida de peso sin motivo o cambios al orinar.
Para comprobar si la rutina funciona, revisa cada dos semanas tres marcadores sencillos. El primero es si llevas la pierna hacia atrás sin arquear la espalda. El segundo, si la rigidez matinal en la zona lumbar dura menos. El tercero, cuántas horas seguidas pasas en la silla. Si tras seis semanas la tirantez en la ingle sigue igual o el dolor baja hacia el glúteo, un fisioterapeuta puede medir la flexibilidad de los flexores de cadera con la prueba de Thomas y ajustar los ejercicios.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes dolor persistente, síntomas nuevos o dudas sobre tu estado de salud, pide cita con tu médico.









