La cera del oído amarilla y blanda suele ser reciente. La marrón lleva más tiempo dentro del oído, y la oscura, casi negra, indica un cerumen acumulado y oxidado. Ninguno de estos tonos señala por sí solo una enfermedad. El color solo preocupa si aparece con dolor, picor intenso, supuración o pérdida de audición. El cerumen es una secreción protectora del oído externo: lubrica la piel, atrapa el polvo y frena a bacterias y hongos.
¿Por qué el cerumen no tiene siempre el mismo tono?
Lo producen las glándulas ceruminosas y sebáceas del tercio externo del conducto auditivo. Es una mezcla de grasas, células muertas de la piel y pelo. Al masticar y mover la mandíbula, esa mezcla avanza sola hacia fuera. Por el camino se seca y se oxida con el aire. Por eso el color de la cera pasa del amarillo claro al marrón con los días. La genética también influye. Muchas personas de origen asiático tienen una cera seca, grisácea y escamosa. En Europa, en cambio, predomina la húmeda y pegajosa.
¿Qué dicen los estudios sobre el tapón de cera?
Una revisión sistemática reciente analizó las guías clínicas sobre el tapón de cerumen. Su objetivo era apoyar el paquete de intervenciones de la Organización Mundial de la Salud para el cuidado del oído y la audición. Solo dos guías superaron los criterios de calidad: la de la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología y la del NICE británico. Las dos coinciden en educar al paciente y usar gotas, irrigación o extracción manual.

La conclusión práctica es clara. El diagnóstico se basa en los síntomas y en la exploración con otoscopio, no en el tono de la secreción. Una cera oscura que no da molestias no necesita tratamiento. Otra cosa es notar el oído taponado, un zumbido o una sordera repentina después de la ducha. Esas señales sí apuntan a una impactación que conviene revisar.
Lo que puede indicar cada color de la cera
Cada tonalidad da una pista orientativa. Estos son los colores más habituales y su significado más probable:
- Amarilla o dorada: secreción fresca y húmeda, típica de niños y adultos jóvenes.
- Marrón claro u ocre: cera que lleva días en el oído y se ha oxidado. Es lo normal en adultos.
- Marrón oscura o negra: acumulación antigua. Es frecuente en personas mayores y en quienes usan audífonos o tapones.
- Blanca o grisácea: cera seca de origen genético, o mezclada con polvo en ambientes contaminados.
- Verdosa o con mal olor: puede indicar una otitis externa con pus.
- Rojiza o con sangre: rozadura o herida en la piel del conducto. Rara vez se debe a una perforación del tímpano.
El color de la cera amarilla, marrón u oscura suele ser fisiológico. Las verdaderas alertas son el verde, la sangre, la secreción líquida y el olor fuerte, sobre todo si hay fiebre o duele al tocar la oreja. En esos casos, el médico de familia o el otorrinolaringólogo debe explorar el oído.
Higiene del oído sin bastoncillos ni riesgos
El oído se limpia solo. Basta con lavar el pabellón auricular y la entrada con agua y secar con una toalla. Los bastoncillos de algodón empujan la cera hacia dentro y la compactan junto al tímpano, lo que favorece el tapón de cera. Hay alternativas seguras, y en Tua Saúde explican paso a paso cómo limpiar los oídos sin bastoncillos.
Una higiene del oído excesiva también reseca la piel y provoca picor. El picor lleva a rascarse, y rascarse causa nuevas heridas. Conviene evitar los conos de vela, que no han demostrado eficacia y pueden quemar. Tampoco hay que meter horquillas ni llaves. Un análisis complementario de 2020 propuso pautas basadas en la evidencia para atención primaria. Su fin es diagnosticar y tratar el tapón de cera sin maniobras caseras.
Señales del conducto auditivo que piden una revisión
Antes de usar cualquier producto, descarta las señales que requieren consulta. Acude a tu centro de salud si notas alguna de estas:
- Pérdida de audición brusca, o sensación de oído taponado durante más de unos días.
- Dolor, fiebre o supuración en el conducto auditivo.
- Vértigo o zumbidos que no se van.
- Antecedentes de perforación de tímpano, cirugía de oído o diabetes.
Desde hoy puedes guardar los bastoncillos y dejar la higiene del oído para la ducha, secando la oreja con la toalla. Si la cera oscura te molesta, algunos profesionales sanitarios plantean el uso de gotas reblandecedoras, como el aceite de oliva o un cerumenolítico de farmacia, pero solo si el tímpano no está perforado y siempre tras consultarlo con un médico o farmacéutico, que indicarán la pauta adecuada en cada caso. Si el tapón de cera sigue ahí, la enfermera de atención primaria puede retirarlo con irrigación o aspiración.

Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes molestias en el oído o dudas sobre tu audición, pide cita con tu médico.









