Si un adulto se atraganta y no puede toser, hablar ni respirar, hay que darle cinco golpes firmes en la espalda. Si el objeto no sale, se aplica la maniobra de Heimlich: te colocas detrás, pones el puño encima del ombligo y empujas hacia dentro y hacia arriba hasta cinco veces. Estos primeros auxilios sirven para expulsar el cuerpo extraño que bloquea las vías respiratorias antes de que al cerebro le falte oxígeno. En cuanto veas que la tos no basta, llama al 112.
¿Cómo saber si una persona se está atragantando de verdad?
Lo primero es saber si la obstrucción es parcial o completa. Si la persona tose con fuerza y puede hablar, el aire todavía pasa por las vías respiratorias. En ese caso, anímala a seguir tosiendo y no le des golpes. Un atragantamiento con obstrucción completa se reconoce por estas señales:
- Se lleva las manos al cuello, el gesto universal de asfixia.
- No puede hablar ni emitir ningún sonido.
- Tose muy débil o no tose, y hace un ruido agudo al intentar coger aire.
- Los labios y la cara se le ponen azulados.
- Se va mareando hasta perder el conocimiento.

¿Qué eficacia tienen las compresiones abdominales según los estudios?
Una investigación publicada en 2024 revisó 1.947 casos atendidos por los servicios de emergencias de Estados Unidos. Las compresiones abdominales consiguieron la desobstrucción de la vía aérea en el 46,6 % de los casos. Cuando funcionaron, los pacientes tuvieron menos paradas cardiacas y menos alteraciones de la consciencia.
Este dato se puede leer de dos formas. Por un lado, la técnica funciona en casi la mitad de los episodios, y cualquier testigo puede hacerla sin material. Por otro, un solo intento no siempre basta. Por eso los protocolos de primeros auxilios combinan varias maniobras y piden repetir los ciclos mientras la persona siga consciente.
Maniobra de Heimlich paso a paso en un adulto consciente
Las guías europeas de reanimación recomiendan empezar por la espalda. Otra investigación de 2024 hecha en Canadá apuntó que los golpes en la espalda desobstruyeron con más éxito que otras técnicas, así que tiene sentido usarlos primero. Esta es la secuencia completa:
- Inclina a la persona hacia delante y sujeta su pecho con una mano.
- Dale hasta cinco golpes secos entre los omóplatos con el talón de la otra mano.
- Si no funciona, ponte detrás, rodea su cintura con los brazos y cierra un puño.
- Apoya el puño con el pulgar hacia dentro, entre el ombligo y la punta del esternón.
- Agarra el puño con la otra mano y empuja con fuerza hacia dentro y hacia arriba, hasta cinco veces.
- Alterna cinco golpes y cinco compresiones hasta que salga el objeto o la persona pierda el conocimiento.
¿Qué hacer si la persona deja de respirar y cae al suelo?
Si la víctima pierde el conocimiento, ya no se hace la maniobra de Heimlich. Túmbala en el suelo con cuidado y llama al 112 si nadie lo ha hecho. Después empieza la reanimación cardiopulmonar con 30 compresiones torácicas en el centro del pecho. Estas compresiones también aumentan la presión dentro del tórax y pueden mover el objeto.
Antes de cada tanda de ventilaciones, mira dentro de la boca. Saca el cuerpo extraño solo si lo ves con claridad, porque meter el dedo a ciegas puede empujarlo más adentro. Conviene repasar antes de necesitarla una guía sobre cómo actuar ante un atragantamiento, que también incluye las adaptaciones para bebés.

Embarazadas, personas con obesidad y atragantamiento estando solo
Con un embarazo avanzado o un abdomen muy voluminoso no se puede rodear la cintura. En estos casos, las compresiones se hacen en el centro del pecho, sobre la mitad inferior del esternón. Si te atragantas estando solo, llama al 112 aunque no puedas hablar. Luego apoya el abdomen con fuerza contra el respaldo de una silla firme o el borde de una mesa y empuja hacia arriba. Así consigues la misma presión sobre el diafragma que hace otra persona con el puño.
La revisión médica después de un episodio de asfixia
Aunque el objeto salga y la persona respire con normalidad, debe ir a un centro sanitario. Las compresiones abdominales pueden causar lesiones internas, como fracturas de costillas o daños en el hígado o el estómago. Si en las horas siguientes aparecen tos persistente, dolor abdominal o dificultad para tragar, hay que acudir a urgencias.
Saber dónde va el puño y contar cinco golpes en la espalda convierte a un testigo asustado en la primera ayuda de alguien que se ahoga. Un curso presencial de primeros auxilios de pocas horas, como los que organiza Cruz Roja, permite practicar con maniquí. Así podrás actuar sin dudar cuando a alguien se le cierren las vías respiratorias en mitad de una comida.
Este texto es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si después de un atragantamiento tienes síntomas o dudas, busca atención médica.









