Mucha gente cree que el dolor en el empeine solo aparece tras un golpe o una torcedura, y que sin hinchazón visible no hay lesión. No es así. A menudo la molestia en la parte superior del pie viene de la presión del calzado, de la sobrecarga de los tendones o de una inflamación leve que se acumula día a día. Conocer el origen ayuda a elegir el alivio adecuado en casa.
¿Qué significa sentir dolor en el empeine?
El empeine es la zona dorsal del pie, entre el tobillo y los dedos. Por ahí pasan los tendones extensores, nervios, vasos sanguíneos y los huesos del tarso y el metatarso. Cuando aparece dolor en el empeine, suele indicar que alguna de estas estructuras está irritada o comprimida.
Las causas más habituales son estas:
- Zapatos apretados o cordones muy tensos que comprimen tendones y nervios.
- Tendinitis de los extensores por sobrecarga, frecuente en corredores y senderistas.
- Fracturas por estrés en los metatarsianos tras aumentar el entrenamiento de golpe.
- Artrosis o gota en las articulaciones del mediopié.
- Pie cavo, con un arco alto que concentra la presión en el dorso.
¿Cómo influye el calzado en las molestias del pie?
Una revisión publicada en 2018 analizó 18 estudios sobre la talla de los zapatos. Entre el 63 % y el 72 % de los participantes llevaba calzado de longitud o anchura inadecuada. Los autores encontraron una asociación entre el zapato mal ajustado y el dolor de pie, además de más deformidades en los dedos, callosidades y durezas. La lectura práctica es sencilla. Antes de pensar en una lesión compleja, conviene medirse el pie por la tarde, cuando está más hinchado, y compararlo con el número que sueles comprar.
La tendinitis de los extensores, una causa frecuente
Los tendones extensores levantan los dedos y el pie en cada paso. Si el gesto se repite muchas veces, como en carreras largas o subidas, o si la lengüeta del zapato presiona siempre el mismo punto, aparece la tendinitis. El dolor empeora al caminar y mejora en reposo. Suele haber una zona sensible al tacto en el dorso del pie y, a veces, una ligera hinchazón a lo largo del tendón. Para entender mejor cómo se produce la tendinitis y sus tipos, ayuda saber que la sobrecarga es el desencadenante más común.
Remedios caseros para bajar la inflamación
Si la molestia es leve y no hubo traumatismo previo, varias medidas sencillas ayudan a controlar la inflamación los primeros días:
- Aplicar hielo 15 minutos, envuelto en un paño, 3 o 4 veces al día.
- Reducir la actividad que provoca dolor, sin inmovilizar el pie por completo.
- Elevar los pies por encima del nivel del corazón al tumbarte.
- Aflojar los cordones y saltarte los ojales situados sobre el punto doloroso.
- Tomar paracetamol o ibuprofeno de forma puntual, si no tienes contraindicaciones.
Un análisis complementario de 2021 revisó 13 estudios con 534 pacientes con tendinopatía aguda de la pierna y el pie. Varios tratamientos conservadores mejoraron el dolor y la discapacidad, aunque la certeza de la evidencia fue muy baja. Por eso conviene dar a estas medidas una o dos semanas y comprobar si la molestia retrocede.
Cuidados diarios para proteger los pies
Un buen zapato tiene la puntera ancha, la lengüeta acolchada y un cierre que sujeta sin oprimir. Pruébatelo al final del día, con el calcetín que vas a usar, y deja un centímetro entre el dedo más largo y la punta.

Los estiramientos suaves también ayudan. Sentado, apoya el dorso de los dedos en el suelo por detrás de ti y empuja con cuidado hasta notar tensión en el empeine, durante 20 o 30 segundos. Si corres, sube el kilometraje en torno a un 10 % por semana para que tendones y huesos se adapten.
¿Cuándo conviene acudir al médico?
Pide consulta si el dolor en el empeine aparece tras una caída, si no puedes apoyar el pie o si hay hinchazón marcada, enrojecimiento y calor. También si la molestia no mejora tras dos semanas de cuidados en casa. El hormigueo o la pérdida de sensibilidad en los dedos puede indicar un nervio comprimido. Una fractura por estrés a menudo no se ve en la primera radiografía.
Volviendo a la creencia del principio: no hace falta un golpe para que el empeine duela, y la falta de hinchazón no descarta una lesión. Un zapato que aprieta, unos cordones demasiado tensos o una tendinitis por sobrecarga explican buena parte de los casos. La mayoría responde a hielo, descanso relativo y un calzado bien ajustado.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si el dolor persiste o tienes dudas sobre tu estado, acude a tu médico.









