La apnea del sueño es un trastorno respiratorio en el que la respiración se detiene una y otra vez mientras duermes. Cada pausa dura al menos 10 segundos. Baja el oxígeno en sangre y obliga al cerebro a despertarse a medias para recuperar el aire. Muchas personas la padecen durante años sin saberlo. Los síntomas aparecen de noche y quien suele notarlos primero es la pareja.
¿Qué pasa en las vías respiratorias cuando dejas de respirar?
La forma más frecuente es la apnea obstructiva. En ella, los músculos de la garganta se relajan en exceso. La lengua y el paladar blando cierran el paso del aire. El pecho sigue haciendo fuerza para respirar, pero el aire no entra. A los pocos segundos, el cerebro detecta la falta de oxígeno y provoca un microdespertar del que casi nunca te acuerdas por la mañana.
Estos episodios pueden repetirse decenas de veces por hora. El médico los mide con el índice de apnea-hipopnea. A partir de 5 eventos por hora ya se habla de apnea, y con más de 30 por hora el cuadro se considera grave. Existe también una forma central, menos común, en la que el cerebro deja de enviar la orden de respirar.
¿Qué dice la investigación sobre la CPAP y el sueño durante el día?
La CPAP es un aparato que envía aire a presión continua a través de una mascarilla. Así mantiene abierta la vía respiratoria toda la noche. Un metaanálisis publicado en 2022 reunió 41 ensayos clínicos con 7.332 pacientes. Sus resultados confirmaron una reducción significativa de la somnolencia diurna con presión positiva en personas con apnea obstructiva.
Lo más útil para el día a día está en los detalles. En los casos leves, el beneficio fue mayor en menores de 50 años, en personas con obesidad y en quienes tenían más sueño al empezar. El uso también influyó mucho. La mejoría aparecía cuando la mascarilla se llevaba al menos 3 horas cada noche, así que la constancia pesa tanto como el propio aparato.

¿Qué ronquidos y señales nocturnas deberían ponerte en alerta?
Los ronquidos fuertes y habituales son el aviso más conocido. Aun así, no todo el que ronca tiene apnea. La clave está en lo que acompaña al ronquido. Estas son las señales nocturnas más típicas:
- Ronquidos intensos que se cortan con un silencio y terminan en un resoplido.
- Pausas respiratorias que observa la persona que duerme a tu lado.
- Despertares bruscos con sensación de ahogo o atragantamiento.
- Necesidad de levantarte a orinar varias veces por la noche.
- Sudoración nocturna y un sueño muy inquieto, con muchas vueltas en la cama.
La somnolencia diurna y otras pistas que aparecen al despertar
La somnolencia diurna es la consecuencia directa de un descanso fragmentado. Te duermes viendo la tele, en una reunión o incluso conduciendo. También son frecuentes el dolor de cabeza matutino, la boca seca, la irritabilidad y los fallos de memoria. Hay otros motivos de sueño excesivo, como la anemia o el hipotiroidismo. Por eso conviene repasar las causas de tanto sueño antes de sacar conclusiones.
Este síntoma no es una molestia menor. Una revisión de 2025 recordó que buena parte de los casos sigue sin diagnosticar o mal tratada. Además, la apnea sin tratar se asocia con un mayor riesgo de accidentes de tráfico y laborales.
¿Quién tiene más probabilidades de sufrir este trastorno?
Cualquier persona puede desarrollarlo, pero algunos factores aumentan mucho la probabilidad:
- Sobrepeso y obesidad, sobre todo con un cuello ancho.
- Ser hombre, o ser mujer después de la menopausia.
- Tener más de 50 años.
- Tomar alcohol, tabaco o sedantes antes de acostarte.
- Amígdalas grandes, mandíbula pequeña o congestión nasal crónica.
- Padecer hipertensión arterial, diabetes tipo 2 o problemas de corazón.
Si encajas en varios de estos puntos y además roncas, coméntalo con tu médico de cabecera. Lo habitual es que te derive a una unidad del sueño. Allí te harán una polisomnografía o una poligrafía respiratoria en casa para confirmar el diagnóstico.
¿Qué cambia cuando se diagnostica y se trata a tiempo?
El tratamiento depende de la gravedad. En los casos leves, perder peso, evitar el alcohol por la noche y dormir de lado reducen las apneas. En los moderados y graves, la CPAP sigue siendo la primera opción. Muchos pacientes notan un descanso más reparador en pocas semanas. Tratar la apnea del sueño también ayuda a controlar la tensión arterial y reduce el riesgo cardiovascular a largo plazo.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si roncas a menudo, te despiertas cansado o tienes dudas sobre tu respiración nocturna, pide cita con tu médico.









