El potasio es un mineral que trabaja sin descanso. Regula el latido del corazón, la contracción de los músculos y el equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células. Su concentración en sangre se mueve en un margen muy estrecho, y salirse de él por arriba o por abajo afecta al ritmo cardíaco. Conocer la cifra normal y saber qué alimentos ricos en potasio conviene tener en la despensa ayuda a entender mejor una analítica rutinaria.
¿Qué hacen los electrolitos y por qué este mineral importa tanto?
Los electrolitos son minerales con carga eléctrica disueltos en los líquidos del cuerpo. El sodio, el cloro, el magnesio, el calcio y el potasio forman parte de este grupo. Gracias a ellos, los nervios transmiten impulsos y los músculos se contraen y se relajan en el momento justo.
Cerca del 98 % del potasio del organismo está dentro de las células. Solo una pequeña fracción circula por el plasma, así que variaciones mínimas en sangre repercuten mucho en el corazón. Los riñones ajustan cada día cuánto se elimina por la orina. Los vómitos, la diarrea prolongada o algunos diuréticos pueden hacer que se pierda más de la cuenta.
¿Qué relación hay entre la potasemia y el riesgo cardiovascular?
Un metaanálisis de estudios de cohorte publicado en 2023 revisó cómo influyen las cifras de potasio sérico en la supervivencia de personas con enfermedad cardiovascular. El trabajo puso de relieve la asociación entre el potasio fuera de rango y la mortalidad, tanto total como de origen cardíaco. La conclusión práctica es clara. Mantener la cifra dentro de los valores de referencia forma parte del cuidado de estos pacientes.
El hallazgo tiene una explicación fisiológica sencilla. Un exceso o un déficit de este electrolito altera la actividad eléctrica del miocardio y favorece las arritmias. Por eso, en personas con insuficiencia cardíaca o en tratamiento con diuréticos, el cardiólogo pide controles frecuentes del ionograma.

¿Cuáles son los valores de referencia en un análisis de sangre?
En un análisis de sangre, este mineral aparece como potasio sérico o potasemia. En adultos, los valores de referencia se sitúan entre 3,5 y 5,0 mEq/l, aunque cada laboratorio puede ajustar ligeramente el margen. La lectura general del resultado es esta:
- Por debajo de 3,5 mEq/l: hipopotasemia, que puede causar calambres, debilidad, estreñimiento o palpitaciones.
- Entre 3,5 y 5,0 mEq/l: rango normal para la mayoría de adultos.
- Por encima de 5,0 mEq/l: hiperpotasemia. A partir de 6,0 mEq/l se considera una situación que requiere atención urgente.
- Por debajo de 2,5 mEq/l: déficit grave, con riesgo de parálisis muscular y alteraciones del ritmo.
Un resultado alto no siempre es real. Si los glóbulos rojos se rompen durante la extracción, liberan potasio al tubo y la cifra sube de forma artificial. Por eso el médico suele repetir la prueba antes de sacar conclusiones. Si el valor elevado se confirma, conviene conocer las causas del exceso de potasio y cómo se trata en cada caso.
Alimentos ricos en potasio para el menú de cada día
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria fija una ingesta adecuada de 3.500 mg al día para adultos. La dieta mediterránea lo pone fácil, porque frutas, verduras y legumbres concentran buena parte de este mineral. Estas son algunas opciones con un aporte destacado por cada 100 gramos:
- Orejones de albaricoque: alrededor de 1.100 mg.
- Alubias y garbanzos secos: entre 800 y 1.400 mg en crudo.
- Almendras y pistachos: entre 700 y 1.000 mg.
- Espinacas: unos 550 mg.
- Aguacate: cerca de 480 mg.
- Patata cocida con piel: unos 400 mg.
- Plátano: alrededor de 360 mg.
- Salmón y sardinas: entre 350 y 400 mg.
Comer más de estos productos no siempre se nota en el análisis de sangre. Una investigación de 2023 con personas mayores indicó que la relación entre el potasio de la dieta y el sérico es débil en adultos sanos. Esa relación solo aparecía en personas con la función renal alterada u otras enfermedades. En un organismo sano, los riñones absorben las subidas y bajadas del menú.
¿Quién debe vigilar más su ingesta de potasio?
Las personas con enfermedad renal crónica necesitan controles periódicos del ionograma. También quienes toman IECA, ARA II o diuréticos ahorradores de potasio. En estos casos, el nefrólogo o el dietista pueden recomendar remojar las legumbres y cocer las verduras en doble agua, una técnica que reduce parte del mineral. Para el resto, comer fruta, verdura y legumbres a diario y revisar el análisis de sangre cuando lo indique el médico de cabecera basta para mantener los electrolitos dentro de los valores de referencia.
Este texto es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si notas palpitaciones, debilidad muscular o tienes dudas sobre tu analítica, acude a tu médico.









