El magnesio participa en el funcionamiento de los vasos sanguíneos, la presión arterial y el equilibrio del calcio y el potasio. Sin embargo, tomar un suplemento no significa que las arterias vayan a cambiar en pocos días. Los posibles efectos vasculares estudiados aparecen después de varias semanas o meses y dependen de la dosis, la situación de cada persona y la existencia de un déficit.
¿Cuándo empieza a notarse el magnesio en las arterias?
El tiempo depende del efecto que se esté buscando. En algunos estudios sobre función vascular, los investigadores han evaluado los resultados después de varios meses, no tras unos pocos días de suplementación. Esto es importante porque el magnesio no actúa como un medicamento de efecto inmediato sobre las arterias.
Además, mejorar el aporte del mineral no significa necesariamente que una arteria calcificada vaya a recuperar su estado anterior. La rigidez arterial, la calcificación y la aterosclerosis son procesos diferentes y requieren una valoración médica específica.

¿Qué investigación encontró cambios después de 24 semanas?
Una investigación publicada en The American Journal of Clinical Nutrition en 2016 estudió durante 24 semanas el efecto de la suplementación con magnesio sobre la rigidez arterial en adultos con sobrepeso u obesidad. Los participantes recibieron 350 mg diarios de magnesio o placebo, y la rigidez se evaluó mediante la velocidad de la onda de pulso entre la carótida y el fémur.
Al cabo de 12 semanas no se observaron cambios significativos en esta medida, mientras que después de 24 semanas el grupo que recibió magnesio presentó una reducción de 1,0 m/s frente al placebo. Puedes consultar los datos completos sobre la mejora de la rigidez arterial tras 24 semanas. El resultado es relevante, pero no demuestra que cualquier persona vaya a obtener el mismo efecto ni que el suplemento elimine placas de las arterias.
¿Puede el mineral reducir la calcificación de los vasos?
El vínculo entre magnesio y calcificación arterial también ha sido investigado. El mineral interviene en el metabolismo del calcio y existen mecanismos biológicos por los que podría influir en la formación de depósitos minerales dentro de los vasos.
Sin embargo, la evidencia clínica es más prudente. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2023 analizó estudios realizados en personas con enfermedad renal crónica y encontró que la suplementación aumentaba los niveles de magnesio, pero no demostraba una reducción estadísticamente significativa de las puntuaciones de calcificación vascular. Esto significa que una asociación biológica no equivale todavía a un tratamiento demostrado para las arterias.

¿Cómo hay que tomar magnesio para aprovecharlo mejor?
La forma de tomarlo importa porque la absorción cambia según el compuesto utilizado. El citrato, el cloruro, el lactato y el aspartato suelen presentar una mayor biodisponibilidad que el óxido de magnesio, aunque la elección depende del objetivo y de la situación clínica.
Para conocer las funciones del mineral, sus principales fuentes alimentarias y las cantidades recomendadas, puedes consultar esta información sobre para qué sirve el magnesio. En general, una alimentación variada permite obtenerlo mediante semillas, frutos secos, legumbres, cereales integrales y verduras de hoja verde.
Hay algunos cuidados importantes antes de utilizar un suplemento de forma habitual:
- Revisar la cantidad de magnesio elemental indicada en la etiqueta.
- No asumir que una dosis mayor producirá un efecto cardiovascular mayor.
- Separar el suplemento de determinados antibióticos y bisfosfonatos para evitar problemas de absorción.
- Consultar al médico si se utilizan diuréticos o medicamentos para reducir la acidez gástrica durante periodos prolongados.
- Valorar la función renal antes de utilizar dosis elevadas durante periodos largos.
¿Qué cantidad es adecuada y cuándo puede ser un problema?
Las necesidades diarias dependen de la edad y el sexo. En adultos, las recomendaciones dietéticas suelen situarse alrededor de 310 a 420 mg diarios procedentes de todas las fuentes. Esa cantidad no debe confundirse con el límite superior establecido para suplementos y medicamentos.
El límite de 350 mg diarios de magnesio procedente de suplementos se aplica a adultos sanos según la información del NIH. El magnesio presente de forma natural en los alimentos no está incluido en este límite. Superarlo por indicación médica es una situación diferente y debe hacerse bajo supervisión profesional.
Tomar demasiado magnesio puede provocar diarrea, náuseas y cólicos abdominales. En personas con una función renal reducida, el riesgo es mayor porque los riñones tienen más dificultades para eliminar el exceso. En casos graves pueden aparecer hipotensión, debilidad y alteraciones del ritmo cardíaco.
Por eso, el tiempo necesario para observar un posible efecto vascular no se mide en horas ni en pocos días. Los ensayos que han encontrado cambios en la rigidez arterial han utilizado periodos de alrededor de seis meses, mientras que otras investigaciones no han encontrado beneficios significativos. El objetivo debe ser corregir una ingesta insuficiente y mantener una alimentación adecuada, junto con el control de la presión arterial, el colesterol, la glucosa, el peso y otros factores cardiovasculares.
Este contenido es exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación médica. Si existe enfermedad renal, calcificación arterial, hipertensión o tratamiento farmacológico habitual, conviene consultar antes de comenzar un suplemento de magnesio.









