Compartir un medicamento o colirio entre familiares puede parecer una solución práctica cuando varias personas presentan síntomas parecidos. Sin embargo, un frasco que ha estado en contacto con un ojo infectado o una pomada utilizada sobre una lesión puede convertirse en una fuente de contaminación. Además, un tratamiento que funcionó para una persona no necesariamente es adecuado para otra.
¿Por qué compartir un colirio puede transmitir infecciones?
Los colirios deben mantenerse estériles porque se aplican directamente sobre el ojo y pueden entrar en contacto con tejidos sensibles. Si la punta del frasco toca las pestañas, el párpado, los dedos o una superficie contaminada, los microorganismos pueden quedar en el aplicador. Al utilizar después el mismo producto otra persona, existe la posibilidad de transferirlos.
El riesgo es especialmente relevante cuando existe una conjuntivitis infecciosa. Los virus y las bacterias responsables pueden propagarse con facilidad entre personas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan no compartir colirios, maquillaje ocular, toallas, lentes de contacto ni otros objetos personales durante una infección ocular. También aconsejan lavarse las manos antes y después de aplicar gotas o pomadas. Las recomendaciones para evitar la transmisión de conjuntivitis detallan estas medidas.

¿Qué ha encontrado una investigación sobre la contaminación de los colirios?
La contaminación de un frasco de colirio puede producirse incluso cuando el producto se utiliza correctamente. Un estudio publicado en Advanced Ophthalmology Practice and Research en 2022 analizó 295 frascos de colirios antiinfecciosos sin conservantes y encontró contaminación microbiana en 71 muestras, el 24,06 %. Los investigadores identificaron 26 tipos de microorganismos y observaron una mayor contaminación en las puntas de los aplicadores que en el líquido restante.
La investigación, realizada con preparaciones oftálmicas utilizadas por pacientes y personal sanitario, mostró por qué la manipulación del envase merece atención. El hallazgo no significa que todos los colirios estén contaminados, pero sí demuestra que existe un riesgo microbiológico durante su utilización. Puedes consultar el estudio sobre la contaminación microbiana de los colirios multidosis.
¿Qué ocurre con las pomadas y otros medicamentos para la piel?
El problema no se limita a los productos oftálmicos. Compartir pomadas, cremas o productos dermatológicos tampoco es una buena práctica cuando se aplican directamente sobre una zona afectada. Las manos, el aplicador o la superficie de una lesión pueden contaminar el producto y facilitar el contacto posterior con microorganismos.
También existe un segundo problema. Una crema indicada para una infección, dermatitis o inflamación contiene principios activos seleccionados para una situación concreta. Utilizarla en otra persona sin conocer la causa de sus síntomas puede retrasar el diagnóstico, ocultar signos importantes o empeorar determinadas afecciones. Esto es especialmente relevante con antibióticos, antifúngicos y corticoides.

¿Por qué un medicamento que funcionó para un familiar puede ser peligroso?
Dos personas pueden presentar síntomas parecidos y tener enfermedades diferentes. Un ojo rojo puede deberse a una infección, una alergia, una irritación o una lesión que necesite atención oftalmológica. Del mismo modo, una erupción cutánea puede tener un origen infeccioso, inflamatorio o alérgico. Por eso, compartir un tratamiento basándose únicamente en los síntomas puede conducir a un uso incorrecto.
Los antibióticos requieren especial precaución. No deben compartirse ni utilizarse los sobrantes de un tratamiento anterior. Además del riesgo de efectos adversos, emplearlos frente a una infección que no responde a estos medicamentos puede retrasar el tratamiento adecuado y contribuir a la resistencia antimicrobiana. Antes de utilizar un medicamento de otra persona, es necesario comprobar su principio activo, dosis, indicación y posibles contraindicaciones.
Algunos errores son especialmente frecuentes dentro del hogar:
- Compartir colirios entre familiares con síntomas oculares.
- Utilizar la misma pomada sobre diferentes lesiones.
- Dar a un familiar antibióticos prescritos para otra persona.
- Usar un corticoide tópico sin conocer la causa de una erupción.
- Aplicar medicamentos sobrantes porque produjeron mejoría en otra ocasión.
¿Cómo evitar contagios y errores con los medicamentos en casa?
La medida más sencilla consiste en que cada persona tenga sus propios medicamentos y productos de uso personal. En el caso de los colirios, es importante lavarse las manos antes de aplicarlos y evitar que la punta del frasco toque el ojo, las pestañas, la piel, los dedos o cualquier superficie. La FDA recuerda que los productos oftálmicos deben ser estériles y recomienda suspender su uso ante secreción, dolor, alteraciones de la visión o molestias inesperadas. Las recomendaciones de seguridad para los colirios explican cómo reducir el riesgo de contaminación.
Estas precauciones también ayudan a evitar la propagación de infecciones dentro de la familia. Si quieres conocer otras señales que pueden aparecer cuando existe una infección ocular, puedes consultar los síntomas de la conjuntivitis. Ante dolor ocular intenso, sensibilidad a la luz, visión borrosa, secreción abundante o síntomas que empeoran, es recomendable buscar atención médica.
- No compartir medicamentos, colirios ni pomadas de uso personal.
- Lavar las manos antes y después de aplicar un tratamiento.
- No tocar la punta del aplicador con el ojo, la piel o las manos.
- Mantener los medicamentos en sus envases originales y bien identificados.
- No utilizar antibióticos sobrantes ni tratamientos prescritos a otra persona.
- Consultar al médico o farmacéutico antes de reutilizar un medicamento.
El hábito de compartir un frasco puede parecer inofensivo dentro de una familia, pero puede favorecer la contaminación y la transmisión de microorganismos, especialmente cuando se trata de productos oftálmicos. Además, un medicamento no se elige solo por el síntoma. La causa, la edad, otros tratamientos y las características de cada persona pueden cambiar por completo la indicación. Mantener los medicamentos de uso individual reduce tanto el riesgo de contagio como los errores de tratamiento.
Este contenido tiene finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica. Ante una infección ocular, una lesión cutánea que empeora o dudas sobre el uso de un medicamento, se recomienda consultar con un profesional sanitario.









