La pérdida de olfato en personas mayores suele atribuirse al paso de los años, pero esa explicación se queda corta. La mucosa nasal, la inflamación persistente, la congestión y algunos tratamientos de uso frecuente también pueden alterar cómo llegan los olores a los receptores y cómo el cerebro los interpreta.
¿Por qué el olfato puede empeorar si la nariz está inflamada?
La rinitis y otros cuadros nasales crónicos pueden reducir el paso del aire hacia la zona olfatoria. Si hay edema, secreción, pólipos o irritación continua, las moléculas olorosas alcanzan peor los receptores. En ese contexto, la persona nota que los aromas cotidianos pierden intensidad, incluso aunque respire con normalidad a ratos.
La pérdida de olfato relacionada con inflamación nasal no siempre aparece de golpe. A veces progresa durante meses y se acompaña de síntomas como:
- nariz tapada casi a diario
- goteo nasal o mucosidad espesa
- estornudos repetidos
- presión facial o cefalea
- menor percepción del sabor de los alimentos
¿Qué muestran los estudios sobre rinitis crónica, pólipos y función olfatoria?
La rinitis crónica comparte mecanismos con otros problemas nasosinusales que también dañan el olfato. Según la revisión sistemática Effect of Different Therapeutic Strategies on Olfactory Outcomes in Patients With Chronic Rhinosinusitis With Nasal Polyps, publicada en 2024 en American Journal of Rhinology & Allergy, distintos tratamientos médicos, quirúrgicos y biológicos pueden asociarse con mejorías de la función olfatoria en personas con rinosinusitis crónica y pólipos nasales. El dato refuerza una idea importante: cuando la inflamación nasal se controla, la función olfatoria puede recuperarse al menos en parte.
Esto no significa que toda pérdida de olfato tenga la misma causa, pero sí que conviene revisar la nariz antes de asumir que todo depende del envejecimiento. Si hay pólipos, rinosinusitis, alergia persistente o mucosa inflamada, el problema puede ser tratable y no un cambio irreversible ligado a la edad.

¿Qué medicamentos pueden influir en la pérdida de olfato?
Los medicamentos también merecen atención. En adultos mayores es frecuente tomar varios fármacos al mismo tiempo, y algunas clases pueden resecar la mucosa, modificar la transmisión nerviosa o empeorar la percepción de los olores. Un estudio en personas de edad avanzada apuntó a una asociación entre ciertos fármacos y peor rendimiento olfatorio, más allá del efecto del paso de los años.
No conviene suspender tratamientos por cuenta propia, pero sí revisar con el médico si la alteración empezó tras un cambio de pauta. Entre los grupos que a veces se estudian cuando baja el olfato están:
- algunos antihipertensivos
- ciertos antidepresivos
- fármacos con efecto anticolinérgico
- tratamientos que resecan la mucosa nasal
- combinaciones de varios medicamentos a la vez
¿Cómo distinguir el envejecimiento de un problema tratable?
El envejecimiento puede influir en la sensibilidad a los olores, pero suele hacerlo de forma gradual. Cuando la pérdida de olfato aparece junto a obstrucción nasal, picor, mucosidad, respiración bucal o cambios claros tras iniciar medicamentos, la causa puede estar en otra parte. También merece estudio si el problema afecta al apetito, al sabor de la comida o a la detección de humo y gas.
Si quieres repasar las causas de la pérdida de olfato, resulta útil comparar síntomas nasales, infecciones previas, alergias y fármacos habituales. Ese repaso orienta mejor la consulta y evita atribuir todo al paso del tiempo sin una valoración mínima.
¿Cuándo conviene pedir una valoración médica?
La pérdida de olfato requiere revisión si dura varias semanas, si empeora, si aparece tras una infección, o si se acompaña de sangrado, dolor facial, pólipos visibles, pérdida de peso o cambios neurológicos. También conviene consultar cuando la rinitis se hace persistente y obliga a usar descongestionantes o aerosoles con mucha frecuencia.
En la práctica, revisar la mucosa nasal, el patrón de congestión, los antecedentes alérgicos y la lista completa de medicamentos puede cambiar el enfoque. A veces el origen está en una inflamación mantenida, otras en efectos adversos, y otras en varias causas al mismo tiempo. Separar esos factores ayuda a plantear higiene nasal, tratamiento antiinflamatorio o ajuste farmacológico con más precisión.
Este tema afecta a la respiración nasal, al disfrute de la comida y a la seguridad diaria dentro de casa. Cuando la rinitis, los medicamentos y el envejecimiento se valoran juntos, la función olfatoria deja de verse como un síntoma aislado y se entiende mejor qué parte del problema puede mejorar.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









