La boca no es un compartimento aislado del resto del organismo. Lo que ocurre en las encías tiene consecuencias que pueden alcanzar el corazón, el sistema digestivo y otros tejidos a través de la circulación sanguínea. La enfermedad periodontal, una de las condiciones bucales más extendidas en el mundo según la Organización Mundial de la Salud con 3.700 millones de personas afectadas por algún problema bucodental, es también una de las que más frecuentemente se subestima en su impacto sistémico. Entender esa conexión puede cambiar la actitud hacia las revisiones dentales rutinarias.
Qué es la enfermedad periodontal y cómo se convierte en un problema sistémico
La periodontitis se produce cuando la placa bacteriana, la biopelícula que se forma continuamente sobre los dientes, se acumula en la encía y debajo de la línea gingival sin ser eliminada de forma regular. Esas bacterias producen toxinas que desencadenan una respuesta inflamatoria crónica que destruye progresivamente el tejido gingival, el ligamento periodontal y el hueso alveolar que sostiene los dientes. Cuando el proceso avanza sin tratamiento, el resultado es la pérdida dentaria. En Brasil, los datos del IBGE muestran que 34 millones de adultos han perdido 13 o más dientes a lo largo de su vida, y otros 14 millones no conservan ningún diente, cifras que reflejan en gran medida el impacto de la periodontitis no tratada.
El mecanismo por el que la enfermedad periodontal afecta al corazón fue explicado por la dentista Beatriz Coutens, especialista en odontología hospitalaria: las bacterias acumuladas en la encía pueden pasar a la circulación sanguínea e instalarse en los tejidos o las válvulas cardíacas, causando endocarditis, una inflamación de la membrana que envuelve el corazón. Ese paso bacteriano de la boca al torrente sanguíneo ocurre con mayor facilidad cuando hay inflamación activa en las encías, que actúan como una puerta de entrada en lugar de una barrera protectora. Una revisión publicada en la revista European Heart Journal en 2023 confirmó que la periodontitis severa se asocia con un riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular, incluyendo infarto de miocardio e ictus, a través de mecanismos que incluyen bacteriemia transitoria, respuesta inflamatoria sistémica elevada y elevación de la proteína C reactiva.

Las consecuencias sistémicas que van más allá del corazón
La endocarditis es la complicación más grave pero no la única vinculada a la inflamación crónica de las encías. La periodontitis produce una inflamación sistémica de bajo grado mediada por citoquinas proinflamatorias que circulan por el organismo y pueden afectar a tejidos distantes. Coutens subraya que las inflamaciones crónicas de largo curso tienden a impactar al cuerpo de forma sistémica, no solo en la boca, sino en otros órganos y tejidos. Los estudios han identificado asociaciones entre la periodontitis y un mayor riesgo de diabetes mal controlada, complicaciones durante el embarazo como parto prematuro y bajo peso al nacer, neumonía por aspiración de bacterias bucales en personas mayores, y alteraciones en la microbiota intestinal a través de la deglución continua de bacterias periodontales.
La relación con el cáncer también está siendo investigada. Las bacterias periodontales, especialmente la Fusobacterium nucleatum, han sido encontradas en tejido tumoral colorrectal y se estudia su posible papel en la progresión de ese tumor. Los restos de alimentos y el acúmulo de bacterias en la boca pueden conducir a la liberación de sustancias vinculadas al desarrollo de cáncer oral y en otras regiones del sistema digestivo. Para entender mejor qué es la periodontitis, cuáles son sus estadios de progresión y qué tratamientos están disponibles según la gravedad, conviene revisar también las diferencias entre la gingivitis reversible y la periodontitis con destrucción ósea establecida en cuanto a pronóstico y abordaje clínico.
Quién tiene mayor riesgo y por qué la diabetes merece atención especial
Hay condiciones de salud que predisponen a un mayor riesgo de desarrollar enfermedad periodontal o a una progresión más rápida de la misma. Coutens destaca específicamente a las personas con diabetes: el organismo de los pacientes diabéticos tiene más dificultad para controlar el surgimiento del biofilm, que es el acúmulo de bacterias en la boca, lo que facilita el desarrollo de la periodontitis. Esa relación es bidireccional: la diabetes aumenta el riesgo de periodontitis, y la periodontitis activa dificulta el control glucémico, creando un ciclo que empeora ambas condiciones de forma simultánea.
Otros perfiles con mayor riesgo incluyen las personas fumadoras, en las que el tabaco reduce el flujo sanguíneo gingival y suprime la respuesta inmune local, favoreciendo el avance del daño periodontal con menos dolor visible que enmascara la progresión. Las personas con estrés crónico tienen niveles elevados de cortisol que reducen la respuesta inmune y favorecen la proliferación bacteriana. Las personas en tratamiento con ciertos medicamentos como los antagonistas del calcio, los antiepilépticos o la ciclosporina pueden desarrollar hiperplasia gingival que dificulta la higiene y facilita la acumulación de placa. Y las personas con enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren tienen reducida la producción de saliva que actúa como agente antimicrobiano natural.

La prevención que funciona: rutina diaria y visitas al dentista
La buena noticia es que la enfermedad periodontal es ampliamente prevenible con hábitos que no requieren ningún gasto especial. Coutens establece la recomendación central: la remoción regular de la placa bacteriana y el sarro ayuda a reducir el riesgo de inflamaciones, y para ello recomienda visitar al dentista cada seis meses para la limpieza profesional.
- Cepillado dos veces al día con pasta con flúor: especialmente por la noche antes de dormir, cuando el flujo salival se reduce y las bacterias tienen más tiempo para actuar. La técnica correcta incluye cepillar la línea de las encías en un ángulo de 45 grados con movimientos circulares suaves, sin presión excesiva que produzca recesión gingival.
- Hilo dental a diario: el cepillo no llega a las superficies de contacto entre los dientes, que son exactamente donde la placa acumula más fácilmente y donde la gingivitis comienza. El hilo dental es la única herramienta que limpia esas superficies de forma eficaz. Los irrigadores orales son un complemento útil pero no sustituyen al hilo dental.
- Limpieza profesional cada seis meses: el sarro, que es la placa mineralizada, no puede retirarse con el cepillo doméstico y solo puede eliminarse con los instrumentos del higienista dental. Esa limpieza también permite detectar de forma precoz las lesiones periodontales antes de que produzcan daño óseo irreversible.
- No fumar: el abandono del tabaco es la intervención individual con mayor impacto sobre el riesgo de periodontitis y sobre la respuesta al tratamiento periodontal una vez instaurada la enfermedad.
El tratamiento cuando la periodontitis ya está establecida
Cuando la enfermedad periodontal ya se ha instalado de forma intensa, el tratamiento odontológico sigue un protocolo escalonado. La primera fase es siempre el raspado y alisado radicular, la eliminación mecánica de la placa y el sarro acumulados bajo la línea gingival mediante curetas o ultrasonidos, que puede realizarse sin cirugía en la mayoría de los casos moderados. En los casos avanzados donde el raspado no es suficiente para acceder a las bolsas periodontales profundas, el acceso quirúrgico permite limpiar esas zonas directamente bajo visión. Los casos con destrucción ósea significativa pueden beneficiarse de procedimientos regenerativos con injertos óseos o de tejido gingival que intentan reconstruir parcialmente el soporte perdido.
La revisión periodontal de mantenimiento cada tres a cuatro meses, en lugar de cada seis, es la pauta habitual para las personas que ya han tenido periodontitis, porque la bacteria responsable recupera su capacidad patogénica en ese intervalo de tiempo. La boca sana no es solo un objetivo estético: es parte de la salud general del organismo, y los datos sobre su conexión con el corazón, la diabetes y otros sistemas hacen que el cuidado bucal merezca el mismo lugar en los hábitos de salud preventiva que el control de la tensión arterial o el ejercicio físico regular.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un dentista o periodoncista. Ante encías que sangran, mal aliento persistente, movilidad dental o dolor al masticar, consulte con su odontólogo sin demora para recibir el diagnóstico y el tratamiento adecuados.









