Las varices pueden aparecer con mayor frecuencia cuando existen antecedentes familiares, pero tener padres con este problema no significa que su aparición sea inevitable. La edad, el embarazo, el sobrepeso, permanecer mucho tiempo de pie y otros factores también influyen en la circulación venosa. Mantenerse activo y controlar los factores modificables puede ayudar a reducir el riesgo y a retrasar la aparición de síntomas.
¿Cuánto influye la herencia en la aparición de varices?
La historia familiar está relacionada con una mayor probabilidad de desarrollar varices. Sin embargo, las cifras que atribuyen un riesgo del 90 % cuando ambos padres tienen varices proceden de estimaciones antiguas y no deben presentarse como una probabilidad individual exacta.
Un estudio poblacional realizado en Finlandia siguió a 6.874 personas de mediana edad y encontró una asociación entre los antecedentes familiares y las varices. La relación fue más fuerte en los análisis de prevalencia que en los de aparición de nuevos casos, lo que indica que existe un componente hereditario, pero también intervienen otros factores. Puedes consultar los resultados sobre la influencia de los antecedentes familiares en las varices en PubMed.
Por tanto, tener un padre o una madre con varices puede aumentar la predisposición, pero no permite saber con certeza si una persona desarrollará la enfermedad ni a qué edad aparecerá.

¿Qué factores pueden favorecer las varices además de la genética?
Las venas de las piernas necesitan transportar la sangre de vuelta al corazón contra la gravedad. Las válvulas venosas y la contracción de los músculos de las pantorrillas ayudan a impulsar la sangre hacia arriba. Cuando las válvulas dejan de funcionar correctamente, parte de la sangre puede acumularse en las piernas.
- Edad avanzada: las paredes venosas y sus válvulas pueden perder eficacia con el paso del tiempo.
- Embarazo: los cambios hormonales y el aumento de presión dentro del abdomen pueden favorecer la dilatación venosa.
- Sobrepeso: puede aumentar la presión sobre el sistema venoso de las piernas.
- Inactividad física: reduce el trabajo de la musculatura de la pantorrilla, importante para el retorno venoso.
- Estar muchas horas sentado o de pie: facilita la acumulación de sangre en las extremidades inferiores.
- Antecedentes personales de enfermedad venosa, que también pueden aumentar el riesgo de nuevos problemas.
Algunos factores no pueden modificarse, pero otros sí. Por eso, una predisposición genética no significa que no haya nada que hacer para cuidar la circulación de las piernas.
¿Qué hábitos ayudan a retrasar las varices?
No existe una estrategia capaz de garantizar que una persona con antecedentes familiares nunca tendrá varices. Sin embargo, mantenerse físicamente activo y evitar largos periodos de inmovilidad favorece el movimiento de la sangre en las piernas.
- Caminar con regularidad: activa los músculos de las pantorrillas y favorece el retorno venoso.
- Practicar bicicleta, natación u otras actividades físicas adaptadas a la condición de cada persona.
- Evitar permanecer muchas horas sentado sin levantarse ni mover las piernas.
- Si el trabajo exige estar de pie, cambiar de posición y caminar periódicamente.
- Mantener un peso saludable para reducir factores que pueden favorecer la enfermedad venosa.
- Evitar fumar, ya que el tabaco perjudica la salud vascular en general.
La actividad física no elimina una vena que ya se ha dilatado, pero puede ayudar a mantener una buena función muscular y reducir el sedentarismo. Las recomendaciones clínicas también incluyen actividad física moderada y evitar los factores que empeoran los síntomas. Para conocer otros cuidados relacionados con la circulación, puedes consultar información sobre cómo aliviar las molestias de las varices.

¿Las medias de compresión pueden prevenir las varices?
Las medias de compresión pueden ayudar a algunas personas con síntomas de enfermedad venosa, especialmente cuando existe sensación de pesadez, dolor o hinchazón. Sin embargo, no deben considerarse una medida obligatoria para todas las personas que tienen antecedentes familiares.
Las guías clínicas de la Society for Vascular Surgery y otras sociedades vasculares recomiendan valorar la compresión principalmente en personas con varices sintomáticas. La elección de la presión y del tipo de media debe adaptarse a cada caso. Las personas con determinados problemas arteriales pueden necesitar una evaluación específica antes de utilizarlas.
Elevar las piernas durante periodos de descanso puede reducir temporalmente la sensación de pesadez y la hinchazón. Sin embargo, no hay pruebas suficientes para afirmar que mantener las piernas elevadas prevenga por sí solo la aparición de varices.
¿Cuándo conviene consultar por una vena dilatada?
Una vena visible no siempre significa que exista una enfermedad venosa importante. Las varices pueden producir sensación de pesadez, dolor, picor, calambres o hinchazón, especialmente después de pasar mucho tiempo de pie. Cuando estos síntomas aparecen o progresan, una valoración médica puede determinar si existe insuficiencia venosa.
Es especialmente importante consultar si aparece hinchazón repentina de una pierna, dolor intenso, cambios importantes en la piel, una vena que se vuelve dura y dolorosa o sangrado de una variz. El sangrado de una variz requiere atención médica inmediata. Una evaluación vascular puede incluir una exploración física y, cuando está indicada, una ecografía Doppler para estudiar el flujo sanguíneo y las válvulas venosas.
La herencia puede aumentar la predisposición a desarrollar varices, pero no determina por sí sola el futuro de las piernas. Mantener actividad física regular, evitar el sedentarismo prolongado, controlar el peso y consultar ante síntomas persistentes son medidas razonables para cuidar la circulación. Este contenido es exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación médica.









