La celiaquía no es solo una enfermedad digestiva. Es una condición autoinmune sistémica en la que el sistema inmunitario, al detectar el gluten, desencadena una respuesta que daña el intestino delgado, pero que también puede afectar a otros órganos y que comparte terreno biológico con otras enfermedades autoinmunes de forma mucho más frecuente de lo que el azar explicaría. Entender esa conexión puede acelerar diagnósticos que de otra forma se retrasan años, y puede abrir la puerta a estudiar la celiaquía en personas que nunca habrían pensado en ella porque sus síntomas no son digestivos.
Por qué la celiaquía aparece junto a otras enfermedades autoinmunes con tanta frecuencia
La enfermedad celíaca se desarrolla en personas con predisposición genética, específicamente en quienes portan los antígenos HLA-DQ2 o HLA-DQ8, que están presentes en aproximadamente el 30% de la población general pero solo el 1% de esas personas desarrolla celiaquía. Esa misma base genética de vulnerabilidad inmunológica es la que predispone a desarrollar otras enfermedades en las que el sistema inmune ataca tejidos propios. La prevalencia de enfermedades autoinmunes asociadas en pacientes celíacos adultos oscila entre el 15% y el 30%, lo que es tres veces más frecuente que en la población general. En la mayoría de los casos esas enfermedades preceden al diagnóstico de celiaquía, aunque pueden aparecer de forma simultánea o incluso años después. Una revisión publicada en la revista Nutrients en 2023 confirmó que la duración de la exposición al gluten antes del diagnóstico de celiaquía se correlaciona positivamente con el número de enfermedades autoinmunes asociadas, lo que sugiere que el diagnóstico precoz y el cumplimiento estricto de la dieta sin gluten pueden reducir el riesgo de desarrollar condiciones autoinmunes adicionales.

Las enfermedades autoinmunes más frecuentemente asociadas a la celiaquía
El doctor Francisco Javier Romero Vázquez, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, señala que entre las más frecuentes se encuentran la diabetes mellitus tipo 1, la tiroiditis de Hashimoto, la dermatitis atópica, la hepatitis autoinmune y el síndrome de Sjögren, y recomienda sospechar celiaquía en pacientes con esas enfermedades cuando se acompañan de síntomas digestivos aunque sean leves, como malestar epigástrico, pesadez posprandial o distensión abdominal.
- Diabetes mellitus tipo 1: es la asociación más documentada y clínicamente relevante. La prevalencia de celiaquía en personas con diabetes tipo 1 es entre cinco y diez veces superior a la de la población general. En personas con ambas enfermedades, la celiaquía se diagnostica en el 90% de los casos después del diagnóstico de la diabetes. El cribado serológico de celiaquía está formalmente indicado en todas las personas con diabetes tipo 1 por los protocolos diagnósticos vigentes.
- Tiroiditis autoinmune, especialmente la tiroiditis de Hashimoto: alrededor del 14% de las personas con celiaquía presentan enfermedades tiroideas, con predominio de las tiroiditis autoinmunes. Entre el 4% y el 8% de los celíacos tienen tiroiditis de Hashimoto, y el hipotiroidismo es más frecuente que el hipertiroidismo en esa población. Algunos pacientes con hipotiroidismo por Hashimoto que no responden adecuadamente al tratamiento con levotiroxina pueden tener una celiaquía no diagnosticada que interfiere con la absorción del fármaco.
- Dermatitis herpetiforme: es la manifestación cutánea directa de la celiaquía, producida por el depósito de IgA en la piel. Produce lesiones ampollosas muy pruriginosas que aparecen simétricamente en codos, rodillas, glúteos y cuero cabelludo. Responde de forma específica a la dieta sin gluten, lo que la convierte en un marcador diagnóstico de celiaquía incluso cuando los síntomas intestinales están ausentes.
- Hepatitis autoinmune: la celiaquía se asocia con varias enfermedades hepáticas autoinmunes, entre ellas la hepatitis autoinmune, la cirrosis biliar primaria y la colangitis esclerosante. La hipertransaminasemia sin causa aparente en un paciente celíaco puede indicar hepatitis autoinmune asociada.
- Síndrome de Sjögren: la enfermedad que afecta las glándulas productoras de humedad, produciendo sequedad ocular y bucal, tiene una prevalencia aumentada en personas celíacas, posiblemente por el terreno genético compartido.
Otras condiciones asociadas que orientan hacia el cribado de celiaquía
Más allá de las enfermedades autoinmunes clásicas, el protocolo de diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca del Ministerio de Sanidad incluye una lista amplia de condiciones que deben motivar el estudio serológico de celiaquía incluso sin síntomas digestivos evidentes. Para entender mejor qué es la celiaquía, cómo se diagnostica, qué pruebas confirman el diagnóstico y en qué consiste la dieta sin gluten estricta, conviene revisar también las diferencias entre la celiaquía, la sensibilidad al gluten no celíaca y la alergia al trigo en cuanto a mecanismo, diagnóstico y manejo.
- Artritis reumatoide y espondilitis anquilosante: las enfermedades inflamatorias articulares tienen una prevalencia de celiaquía asociada superior a la de la población general, aunque la evidencia es menos consistente que en la diabetes tipo 1 o la tiroiditis.
- Osteoporosis de inicio precoz o sin factores de riesgo claros: la malabsorción de calcio y vitamina D producida por el daño en las vellosidades intestinales puede reducir la densidad mineral ósea de forma significativa. En mujeres jóvenes con osteoporosis sin otra causa evidente, la celiaquía debe descartarse.
- Infertilidad sin causa aparente y abortos espontáneos repetidos: la celiaquía no diagnosticada se ha asociado con problemas de fertilidad en ambos sexos y con mayor riesgo de aborto y parto prematuro en mujeres. La malabsorción de ácido fólico y otros nutrientes esenciales para el embarazo está implicada en ese mecanismo.
- Anemia ferropénica sin causa identificada: especialmente en hombres adultos o mujeres posmenopáusicas, la anemia ferropénica sin pérdida sanguínea evidente debe incluir la celiaquía en el diagnóstico diferencial porque la malabsorción de hierro en el duodeno es uno de los mecanismos más frecuentes de presentación extraintestinal de la enfermedad.
- Alteraciones cromosómicas: el síndrome de Down, el síndrome de Turner y el síndrome de Williams tienen una prevalencia de celiaquía muy superior a la población general, entre el 12% y el 16% en el síndrome de Down, lo que justifica el cribado periódico en esas poblaciones.

Qué síntomas digestivos leves no deben ignorarse en personas con enfermedades autoinmunes
El doctor Romero Vázquez subraya que no es necesario tener síntomas digestivos clásicos e intensos para sospechar celiaquía. Los síntomas que más frecuentemente se ignoran o se atribuyen a otras causas en personas con enfermedades autoinmunes son el malestar epigástrico vago, la pesadez posprandial o plenitud después de comer, la distensión abdominal frecuente, la alternancia de estreñimiento y diarrea, la fatiga que no mejora con el reposo, y los dolores de cabeza frecuentes sin otra causa identificada.
La endoscopia con biopsia del duodeno sigue siendo la prueba de referencia para el diagnóstico definitivo de celiaquía, aunque la serología con anticuerpos antitransglutaminasa 2 de tipo IgA es el primer paso diagnóstico recomendado por las guías. Es imprescindible no suprimir el gluten de la dieta antes de realizar las pruebas, porque la dieta sin gluten normaliza los anticuerpos y puede hacer indetectable la enfermedad y producir una biopsia normal aunque la celiaquía exista. Tener una enfermedad autoinmune ya diagnosticada y presentar síntomas digestivos aunque sean leves es una indicación suficiente para pedir al médico que estudie la celiaquía, especialmente cuando los síntomas no mejoran con el tratamiento de la enfermedad conocida.
Por qué el diagnóstico precoz de la celiaquía cambia el pronóstico de las condiciones asociadas
El protocolo de diagnóstico precoz publicado en 2026 por el Ministerio de Sanidad insiste en que el correcto diagnóstico de la celiaquía permite evitar el daño intestinal crónico y las complicaciones asociadas, y en que la dieta sin gluten estricta puede mejorar el control de algunas de las enfermedades autoinmunes concurrentes. En la tiroiditis de Hashimoto, hay pacientes que consiguen reducir la dosis de levotiroxina al normalizar la absorción intestinal con la dieta sin gluten. En la diabetes tipo 1, el control glucémico puede mejorar al estabilizarse la absorción intestinal de glucosa.
La relación entre celiaquía y enfermedades autoinmunes no es de causa y efecto unidireccional sino de vulnerabilidad compartida que se amplifica cuando el daño intestinal no se trata. Cada año de exposición no diagnosticada al gluten en una persona celíaca acumula daño intestinal y aumenta el riesgo de desarrollar condiciones adicionales sobre esa base de desregulación inmune.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un médico o especialista. Ante sospecha de celiaquía, especialmente en personas con enfermedades autoinmunes y síntomas digestivos asociados, consulte con su médico o gastroenterólogo para recibir el estudio diagnóstico adecuado sin suprimir el gluten previamente.









