Ver sangre en la orina genera una preocupación inmediata que pocas otras señales del cuerpo producen con tanta intensidad. En algunos casos solo se observa un ligero cambio de color hacia el rosado. En otros, la orina adquiere un tono rojizo o marrón que no deja ninguna duda. Aunque no siempre indica un problema grave, la presencia de sangre en la orina, conocida médicamente como hematuria, nunca debe considerarse normal ni atribuirse a causas banales sin una evaluación médica que la respalde.
Qué significa tener sangre en la orina y cuáles son sus dos formas
La hematuria consiste en la presencia de glóbulos rojos en la orina, y puede presentarse de dos formas con implicaciones clínicas diferentes. La hematuria macroscópica es la que se ve a simple vista: la orina adquiere un color rosado, rojizo o marrón que puede confundirse con otros cambios de coloración producidos por ciertos alimentos como la remolacha o por algunos medicamentos. La hematuria microscópica no produce ningún cambio visible en el color de la orina y solo se detecta mediante un análisis de orina que revela la presencia de hematíes en cantidades superiores a las normales.
Un aspecto que sorprende frecuentemente a los pacientes es que la cantidad de sangre visible no guarda relación directa con la gravedad del problema. Una hematuria macroscópica llamativa puede ser producida por una infección urinaria sin mayor relevancia, mientras que una hematuria microscópica detectada de forma casual en una analítica rutinaria puede ser el primer signo de un tumor vesical. Por esa razón, ambas formas merecen evaluación médica independientemente de su intensidad. Una revisión publicada en la revista European Urology en 2022 confirmó que la hematuria macroscópica indolora en adultos mayores de 40 años se asocia con una patología urológica significativa en más del 20% de los casos, siendo el carcinoma vesical la causa más importante a descartar mediante cistoscopia.

Las causas más frecuentes según la edad y el sexo
La hematuria puede tener causas muy diversas que afectan tanto a hombres como a mujeres, y su origen más probable varía según la edad y el perfil del paciente.
- Infecciones urinarias: son la causa más frecuente de hematuria en mujeres jóvenes. La inflamación de la mucosa vesical produce pequeños sangrados que se acompañan de ardor al orinar, urgencia miccional y frecuencia aumentada. En ese contexto, la causa y el tratamiento son claros y la hematuria desaparece con la resolución de la infección.
- Cálculos renales o ureterales: los cálculos producen hematuria al rozar la mucosa del uréter durante su tránsito, frecuentemente acompañada de dolor tipo cólico que se irradia desde el flanco hacia la ingle. Es una de las causas más frecuentes de hematuria macroscópica en adultos de mediana edad.
- Enfermedades de la próstata: en hombres mayores de 50 años, la hiperplasia benigna de próstata y, menos frecuentemente, el carcinoma prostático pueden producir hematuria.
- Tumores del tracto urinario: el carcinoma de vejiga es la causa más importante a descartar en adultos mayores de 40 años con hematuria macroscópica indolora, especialmente fumadores o con exposición a productos químicos. La ausencia de dolor no descarta la malignidad, sino que al contrario, la hematuria indolora es la presentación más característica del tumor vesical.
- Enfermedades renales: la glomerulonefritis, la nefropatía por IgA y otras enfermedades del parénquima renal pueden producir hematuria microscópica persistente, frecuentemente acompañada de proteinuria.
- Esfuerzo físico muy intenso: la hematuria del corredor aparece después de ejercicio muy intenso y se resuelve espontáneamente en 24 a 48 horas.
- Anticoagulantes: el tratamiento con warfarina, rivaroxabán u otros anticoagulantes puede facilitar la aparición de hematuria, aunque siempre debe investigarse la causa subyacente y no atribuirla exclusivamente al fármaco.
Hematuria con dolor y hematuria indolora: cuál es más preocupante
La presencia o ausencia de dolor asociado a la hematuria es uno de los datos clínicos más relevantes para orientar el diagnóstico. La hematuria dolorosa, especialmente cuando el dolor es intenso y de tipo cólico irradiado al flanco, orienta hacia cálculos renales o ureterales. La hematuria con ardor al orinar, urgencia y frecuencia aumentada orienta hacia infección urinaria. Esas formas dolorosas, aunque incómodas, son habitualmente las que tienen causas más benignas y mejor pronóstico.
La hematuria indolora, especialmente cuando aparece de forma intermitente en adultos mayores de 40 años, es la que más precaución merece. El tumor vesical se manifiesta típicamente con episodios de hematuria macroscópica indolora que pueden aparecer y desaparecer de forma espontánea durante semanas o meses antes del diagnóstico. Esa intermitencia y la ausencia de dolor llevan a muchos pacientes a no consultar, convencidos de que si ha desaparecido sola es porque no tenía importancia. Para entender mejor qué es la hematuria, cómo se diagnostica y qué pruebas permiten identificar su origen, conviene revisar también las diferencias entre la hematuria de origen glomerular, que produce hematíes dismórficos, y la de origen urológico, que produce hematíes de morfología normal.

Qué pruebas se realizan para identificar el origen del sangrado
El objetivo de las pruebas es localizar el punto del tracto urinario donde se produce el sangrado y descartar enfermedades que requieren tratamiento específico. El médico de medicina general realiza la valoración inicial y decide qué pruebas son prioritarias, derivando al urólogo cuando los resultados lo indican.
- Análisis de orina con sedimento: es la primera prueba en cualquier estudio de hematuria. Confirma la presencia de hematíes, detecta infección, proteinuria y cilindros que pueden indicar origen glomerular.
- Análisis de sangre: valora la función renal, la presencia de infección o inflamación sistémica y otros parámetros relevantes según el contexto clínico.
- Ecografía renal y vesical: permite estudiar los riñones y la vejiga sin radiación. Es muy útil para detectar cálculos, dilataciones de las vías urinarias, quistes y algunas masas renales.
- TAC urológico: cuando hay sospecha de cálculos, tumores o enfermedades complejas del tracto urinario, ofrece imágenes mucho más detalladas que la ecografía y es la prueba de referencia en el estudio de la hematuria de origen no claramente infeccioso.
- Cistoscopia: la visualización directa del interior de la vejiga mediante una cámara flexible es la prueba más específica para detectar tumores vesicales. No todos los pacientes con hematuria la necesitan: su indicación depende de la edad, los antecedentes, los factores de riesgo y los resultados del estudio inicial.
Cuándo la hematuria requiere atención urgente y cuándo no puede ignorarse aunque desaparezca
Hay situaciones en que la hematuria requiere atención urgente en urgencias hospitalarias sin esperar a una consulta programada. El dolor intenso en la espalda o en el flanco que se acompaña de hematuria puede indicar un cólico renal con obstrucción que requiere tratamiento analgésico urgente e imagen de confirmación. La hematuria con fiebre alta y escalofríos puede indicar una pielonefritis o una sepsis urinaria que requiere antibióticos intravenosos. La hematuria con presencia de coágulos abundantes que dificultan la micción puede producir retención urinaria que requiere sondaje. Y la hematuria con mareo o sensación de desmayo indica un sangrado de suficiente volumen para producir repercusión hemodinámica.
Igualmente importante es no ignorar la hematuria que desaparece sola. La intermitencia es característica del tumor vesical, y cada episodio que se normaliza sin consultar es un tiempo perdido para el diagnóstico precoz. La hematuria es un síntoma, no una enfermedad: el tratamiento depende siempre de la causa que la produce, y esa causa solo puede identificarse con la evaluación médica y las pruebas adecuadas. Aparezca una vez o de forma repetida, de forma visible o detectada en una analítica, siempre merece una consulta que permita establecer su origen.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante cualquier episodio de sangre visible en la orina, o ante hematuria microscópica detectada en una analítica, consulte con su médico para recibir el estudio diagnóstico adecuado sin demora.









