Pecas y lunares comparten un mismo protagonista, el melanocito, pero se comportan de forma distinta. En las pecas esa célula fabrica más pigmento cuando le llega el sol, sin aumentar en número. En los lunares las células se agrupan y forman una lesión estable. Esa diferencia explica por qué unas se aclaran en invierno y otros no, y por qué el seguimiento se centra en los segundos.
¿Qué ocurre en la piel en cada caso?
Las pecas, o efélides, son manchas planas de color claro a marrón, de bordes algo difuminados, que se concentran en cara, hombros y brazos. Aparecen en la infancia, se oscurecen con la exposición solar y se atenúan bastante en los meses fríos. Se asocian a variantes del gen MC1R, frecuentes en personas pelirrojas o de piel muy clara.
Los lunares, o nevus melanocíticos, son acumulaciones reales de melanocitos. Pueden ser planos o elevados, surgen a lo largo de la vida hasta estabilizarse en la edad adulta y no cambian con las estaciones. La mayoría de las personas tiene entre 10 y 40.
Cuántos lunares importan y por qué
El número de lunares no es un dato estético sino uno de los factores de riesgo mejor estudiados en dermatología. Un equipo italiano lo cuantificó reuniendo relaciones de riesgo extraídas de 46 estudios observacionales sobre melanoma y recuento de nevus.
Según un metaanálisis publicado en el European Journal of Cancer en 2005, tener entre 101 y 120 nevus comunes se asoció a un riesgo casi siete veces mayor que tener menos de 15. Los autores confirmaron además el peso de los nevus atípicos como factor independiente. Son estudios observacionales y bastante antiguos, así que la cifra concreta debe leerse como una tendencia. Lo útil es la idea: contar lunares aporta información real sobre el riesgo individual.
Cómo revisarse en casa
La autoexploración mensual detecta cambios que solo se aprecian comparando en el tiempo. Estos pasos ayudan:
- Usar buena luz y un espejo de cuerpo entero, revisando también espalda y parte posterior de las piernas
- No olvidar cuero cabelludo, orejas, ingles, plantas de los pies y espacios entre los dedos
- Fotografiar los lunares que llamen la atención con una regla o moneda al lado como referencia
- Comparar cada dos o tres meses en lugar de fiarse de la memoria
- Buscar el que destaca del resto, lo que los dermatólogos llaman signo del patito feo

Las señales que exigen consulta
La referencia más extendida es la regla ABCDE, y el último punto es el que más peso tiene:
- Asimetría entre las dos mitades de la lesión
- Bordes irregulares, dentados o poco definidos
- Color heterogéneo, con varios tonos de marrón, negro, rojo o blanco
- Diámetro mayor de 6 milímetros, aunque existen melanomas más pequeños
- Evolución: cualquier cambio de tamaño, forma, color o relieve a lo largo de las semanas
Se suman las lesiones que pican, sangran, se ulceran o no cicatrizan, y las que aparecen en palmas, plantas o bajo las uñas. Puedes ampliarlo en la guía sobre las causas de las manchas en la piel.
Qué hacer con las pecas
No necesitan tratamiento ni suponen riesgo por sí mismas, pero indican una piel que se quema con facilidad y tolera mal la radiación. Esa es su información valiosa: quien tiene muchas pecas suele necesitar más protección que la media. El protector de factor 50 a diario, la sombra en las horas centrales y la ropa con manga larga funcionan mejor que cualquier crema aclarante.
Qué esperar en la consulta
El dermatólogo explora con dermatoscopio, un aparato con luz y aumento que revela estructuras invisibles a simple vista y permite distinguir patrones benignos de los sospechosos. En personas con muchos lunares puede realizar un mapeo fotográfico digital que compara imágenes a lo largo de los años. Cuando algo no encaja, la única forma de confirmarlo es la biopsia. Conviene saber que un lunar sospechoso nunca debe quemarse, congelarse ni tratarse con productos caseros, porque eso destruye la lesión sin diagnosticarla y retrasa la detección de un posible melanoma. Extirparlo es un procedimiento sencillo con anestesia local. Y las cabinas de bronceado quedan descartadas: su relación con el melanoma está bien documentada, sobre todo cuando el uso empieza antes de los 35 años.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si un lunar cambia de aspecto o aparece uno nuevo que te llama la atención, consulta con tu dermatólogo.









