La diverticulitis es una inflamación del intestino que puede producir desde un dolor abdominal leve y difuso hasta una emergencia quirúrgica con peritonitis. Su nombre es conocido pero su comportamiento no siempre lo es: el dolor no siempre aparece donde se espera, puede confundirse con la apendicitis y, si no se trata a tiempo, puede evolucionar hacia complicaciones graves que multiplican el riesgo de la cirugía. El doctor Marcelo Vernex, coloproctólogo en Belo Horizonte y São Paulo, explica con precisión qué ocurre en el intestino durante una crisis de diverticulitis, por qué el dolor se comporta de forma tan variable y qué determina si el tratamiento puede hacerse en casa o requiere hospitalización.
Qué son los divertículos y por qué se inflaman
Los divertículos son pequeñas bolsas que se forman en la pared del intestino grueso cuando hay un aumento de presión en su interior. Según el doctor Vernex, esa formación es comparable a la de un neumático que desarrolla un abultamiento en una zona débil: la presión sostenida empuja hacia fuera en los puntos de menor resistencia de la pared intestinal. La presión crónica dentro del colon, favorecida por el estreñimiento, la dieta pobre en fibra y el estilo de vida sedentario, es el factor principal que explica por qué la diverticulosis se ha vuelto mucho más frecuente desde la industrialización de los alimentos.
La gran mayoría de las personas con divertículos nunca tiene ningún problema. Vernex señala que en la mayoría de los pacientes los divertículos aparecen en la colonoscopia o en la tomografía sin producir ningún síntoma, y que el único tratamiento necesario es mejorar el estilo de vida. Solo una pequeña proporción desarrolla diverticulitis, que es la inflamación o infección de esos divertículos. Una revisión publicada en la revista Alimentary Pharmacology and Therapeutics en 2023 confirmó que la diverticulitis aguda no complicada puede manejarse de forma ambulatoria con antibióticos orales en la mayoría de los pacientes, con tasas de éxito superiores al 85% sin necesidad de hospitalización cuando se trata en fase precoz.

Dónde duele y por qué el dolor es tan difuso al principio
Esta es una de las claves que el doctor Vernex explica con más detalle, porque la localización del dolor en la diverticulitis no es lo que muchos pacientes esperan. La mayoría de los divertículos se forman en el colon sigmoide, que es la porción izquierda del intestino grueso, pero el dolor no siempre empieza ahí.
La razón es neurológica. El intestino está inervado principalmente por el nervio vago, cuyo nombre refleja precisamente su característica: una inervación difusa que no permite localizar el dolor con precisión. Cuando hay inflamación en el colon izquierdo, el cerebro no puede identificar con exactitud dónde se originó el estímulo doloroso, de la misma forma que es mucho más difícil localizar con precisión un pellizco en la espalda que uno en la cara. El resultado es un dolor que inicialmente aparece de forma vaga, alrededor del ombligo o en la zona baja del abdomen, sin una localización clara.
- Al inicio de la crisis, el dolor es difuso, mal localizado, frecuentemente periumbilical o en el abdomen inferior, sin una dirección definida.
- A medida que la inflamación progresa y empieza a irritar el peritoneo parietal, la capa que recubre la pared interna del abdomen y que sí tiene una inervación precisa, el dolor comienza a localizarse en el cuadrante inferior izquierdo, que es donde se encuentra el colon sigmoide.
- Si los divertículos están en el lado derecho del colon, el dolor se localiza en el cuadrante inferior derecho, lo que puede confundirse clínicamente con una apendicitis.
La confusión con la apendicitis: similitudes y diferencias clave
El doctor Vernex dedica especial atención a la semejanza entre la diverticulitis y la apendicitis porque las consecuencias de confundirlas son relevantes. Ambas comienzan con un dolor difuso y mal localizado que progresa hacia un cuadrante específico del abdomen. Ambas producen náuseas, pérdida de apetito y fiebre en fases más avanzadas. La diferencia está en la dirección del dolor: la apendicitis se localiza en el cuadrante inferior derecho porque el apéndice está en esa región, mientras que la diverticulitis típica se localiza en el cuadrante inferior izquierdo. Pero cuando los divertículos son del lado derecho, el diagnóstico diferencial es difícil sin pruebas complementarias.
Una diferencia fundamental que Vernex subraya es el tratamiento habitual de cada condición. La diverticulitis aguda no complicada suele tratarse de forma conservadora con antibióticos, sin cirugía. La apendicitis, en cambio, casi siempre requiere cirugía. Confundir una con otra puede llevar a una intervención innecesaria o a omitir una necesaria. El diagnóstico correcto requiere exploración física, analítica de sangre con marcadores de inflamación y prueba de imagen. Para entender mejor qué es la diverticulitis, cuáles son sus complicaciones y qué diferencia la forma no complicada de la complicada, conviene revisar también los criterios que determinan cuándo la TAC abdominal es el examen de elección frente a la ecografía.
Diagnóstico: por qué la tomografía es el estándar de referencia
Ante un dolor abdominal que empieza difuso y se va localizando, Vernex recomienda realizar un examen de imagen para confirmar el diagnóstico antes de iniciar el tratamiento. La tomografía computarizada abdominal sin y con contraste es el estándar de referencia para diagnosticar la diverticulitis: permite identificar los divertículos inflamados, evaluar si hay absceso peridiverticular, aire libre u otras complicaciones, y determinar el grado de gravedad que guiará la decisión terapéutica. La ecografía puede ser una primera opción accesible, pero tiene menor sensibilidad para los divertículos del sigmoide y para detectar complicaciones.

Opciones de tratamiento según la gravedad de la crisis
El tratamiento de la diverticulitis no es uniforme: depende de la gravedad de la inflamación, la presencia de complicaciones y el estado general del paciente.
- Tratamiento ambulatorio con antibióticos orales: la gran mayoría de las crisis de diverticulitis aguda no complicada pueden tratarse en casa. Vernex destaca que esto es una buena noticia para los pacientes: antibióticos orales durante siete a diez días, reposo, dieta líquida o blanda en los primeros días y analgesia adecuada son suficientes en la mayoría de los casos. La mejoría suele ser visible en 48 a 72 horas.
- Hospitalización con antibióticos intravenosos: cuando el dolor es muy intenso, hay fiebre alta persistente, el paciente no tolera la vía oral por vómitos o cuando la tomografía muestra un absceso pequeño, la hospitalización y los antibióticos intravenosos son necesarios.
- Cirugía de urgencia: cuando hay peritonitis por perforación del divertículo, absceso grande que no responde al drenaje o sepsis abdominal, la cirugía es inevitable. Vernex enfatiza que la cirugía de urgencia tiene un riesgo muy superior a la cirugía electiva: el paciente llega con infección, inflamación sistémica y peor estado nutricional, lo que eleva el riesgo de complicaciones de la anastomosis intestinal y puede obligar a realizar una colostomía temporal o permanente.
- Cirugía electiva programada: en pacientes que han tenido dos o más crisis de diverticulitis o una crisis complicada inicial tratada de forma conservadora, la resección electiva del segmento de colon afectado reduce el riesgo de nuevas crisis y se realiza en condiciones controladas con menor riesgo quirúrgico. Vernex aclara que solo se extirpa el segmento que tuvo la diverticulitis, no todo el colon, aunque haya divertículos en otras zonas, porque el riesgo de nueva crisis en esas otras zonas es bajo.
Cómo reducir el riesgo de nuevas crisis
Aproximadamente el 25% de los pacientes que han tenido una crisis de diverticulitis tendrán una segunda, y algunos pacientes sufren crisis de repetición. Aunque no existe una forma completamente segura de evitarlas, los hábitos que reducen la presión dentro del colon son los que más influyen en la prevención.
Mantener un buen tránsito intestinal con una dieta rica en fibra, hidratación adecuada, ejercicio físico regular y gestión del estrés es la base de la prevención. Vernex destaca que vida normal para quien tiene divertículos significa cuidar el estilo de vida de forma activa: dormir bien, manejar el estrés, hacer actividad física y comer de forma saludable. El tratamiento precoz de cada crisis es el factor más importante para evitar que una diverticulitis no complicada evolucione hacia una complicada que requiera cirugía de urgencia con todos los riesgos que eso implica.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante dolor abdominal progresivo, especialmente si se acompaña de fiebre o vómitos, acuda a su médico o a urgencias sin esperar a que el cuadro empeore.









