El dolor torácico es uno de los motivos de consulta que más angustia genera, y con razón. La mayoría de los casos tiene un origen digestivo o muscular, pero distinguirlos por cuenta propia es más difícil de lo que parece. Hay algunos rasgos que orientan, aunque ninguno sustituye a la valoración médica.
¿Por qué se confunden tan fácilmente?
El corazón y el esófago comparten inervación y ocupan zonas muy próximas dentro del tórax. El dolor visceral, además, se localiza mal: el cerebro recibe la señal y la proyecta en un área amplia, por lo que ambos cuadros se perciben detrás del esternón.
A eso se suma que el reflujo puede provocar espasmo esofágico, con un dolor opresivo que llega a irradiarse al cuello y a los brazos. Por eso hasta los médicos necesitan pruebas para diferenciarlos con certeza, y por eso conviene desconfiar de las conclusiones rápidas basadas solo en la sensación.
¿Qué datos ayudan al médico a distinguirlo?
Un equipo de la Universidad de Marburgo desarrolló y validó una regla sencilla para valorar el dolor torácico en atención primaria.
Según el estudio publicado en el Canadian Medical Association Journal en 2010, cinco datos sencillos ayudan a descartar el origen coronario: la edad y el sexo, la existencia de enfermedad vascular conocida, que el propio paciente atribuya el dolor al corazón, que empeore con el esfuerzo y que no se reproduzca al presionar la pared del pecho. Cuantos menos criterios se cumplen, menos probable resulta el origen cardíaco. Es una herramienta de apoyo, no un sustituto del electrocardiograma ni del juicio clínico.

Rasgos que orientan a un origen digestivo
Estas características aparecen con frecuencia en el reflujo, el espasmo esofágico o los gases:
- Ardor que sube desde el estómago hacia la garganta;
- Aparece después de las comidas, sobre todo si han sido copiosas o grasas;
- Empeora al tumbarse o al agacharse;
- Se acompaña de sabor ácido en la boca, eructos o regurgitación;
- Mejora con antiácidos o al expulsar gases;
- No guarda relación con el esfuerzo físico;
- Puede durar horas con intensidad variable.
Si el patrón encaja aquí, merece la pena revisar cómo se trata el reflujo gastroesofágico y comentarlo con el médico de familia.
Rasgos que orientan al corazón
Este otro conjunto exige mucha más prudencia:
- Opresión, peso o quemazón en el centro del pecho, más que un pinchazo localizado;
- Aparece con el esfuerzo, el frío o una emoción intensa, y cede al parar en pocos minutos;
- Se irradia al brazo izquierdo, al cuello, a la mandíbula o a la espalda;
- Se acompaña de sudor frío, náuseas o palidez;
- Falta de aire desproporcionada;
- Sensación de angustia o de que algo va muy mal;
- No cambia al respirar hondo ni al presionar la zona.
Conviene añadir un matiz importante: en mujeres, personas mayores y personas con diabetes, el infarto se presenta con frecuencia de forma atípica, con cansancio extremo, náuseas o falta de aire y poco o ningún dolor torácico.
Ante la duda, urgencias
Ninguna de las listas anteriores permite descartar nada en casa. Un dolor en el pecho intenso que dura más de cinco minutos, o que se acompaña de sudoración fría, falta de aire, mareo, náuseas o dolor irradiado al brazo o la mandíbula, es motivo para llamar al 112 de inmediato. No conviene esperar a ver si pasa, ni tomar un antiácido para comprobar si mejora, ni conducir uno mismo hasta el hospital.
Hay dos ideas que merece la pena fijar. La primera es que mejorar con un antiácido no descarta el origen cardíaco, porque muchos pacientes con infarto refieren alivio parcial con esos fármacos y ese falso alivio retrasa la atención. La segunda es que el tiempo es músculo: cuanto antes se restablece el flujo en una arteria ocluida, menos tejido cardíaco se pierde. Si el dolor es leve, repetido y claramente relacionado con las comidas, la vía adecuada es la consulta programada con el médico de familia, que valorará el cuadro completo y decidirá si procede un electrocardiograma, una analítica o un estudio digestivo.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante un dolor torácico intenso o acompañado de falta de aire o sudor frío, llama al 112 sin demora.









