La deshidratación grave aparece cuando la pérdida de líquido supera la capacidad del organismo para compensarla. A diferencia de la sed puntual de un día caluroso, aquí la sangre pierde volumen, la tensión baja y los órganos empiezan a recibir menos riego. Es una situación que puede evolucionar rápido, sobre todo en niños pequeños y personas mayores.
¿Qué ocurre en una deshidratación grave?
El cuerpo pierde primero el agua del espacio que rodea a las células y después la del interior del vaso sanguíneo. Cuando el volumen circulante cae de forma significativa, el corazón acelera el ritmo para mantener la tensión, y los vasos periféricos se estrechan para priorizar el cerebro y el corazón.
Si la pérdida continúa, ese mecanismo se agota. La tensión desciende, el riñón deja de filtrar con normalidad y se altera el equilibrio de sodio y potasio, lo que afecta al ritmo cardíaco y al estado de conciencia. Esa fase se conoce como shock hipovolémico y requiere tratamiento hospitalario.
¿Qué se usa para rehidratar?
La solución de rehidratación oral transformó el tratamiento de la diarrea infantil, y su composición se ha ido optimizando con los años.
Según la revisión sistemática publicada en The BMJ en 2001, con quince ensayos aleatorizados y 2.397 pacientes, la fórmula de baja osmolaridad se asoció a menos necesidad de suero intravenoso no programado que la solución estándar, además de menos vómitos y menor volumen de deposiciones. Conviene un matiz importante: la vía oral sirve para los casos leves y moderados, mientras que la deshidratación grave exige suero por vena.
Las causas más frecuentes
Casi siempre hay una combinación de pérdidas altas y aporte insuficiente:
- Gastroenteritis con vómitos y diarrea abundantes, sobre todo en la infancia;
- Olas de calor, especialmente en personas mayores o con movilidad reducida;
- Fiebre alta mantenida durante varios días;
- Ejercicio intenso y prolongado sin reposición adecuada;
- Diuréticos y otros fármacos que aumentan la eliminación de líquido;
- Diabetes descompensada, con glucemias muy altas que arrastran agua por la orina;
- Quemaduras extensas y vómitos persistentes de cualquier origen.
En personas mayores se suma un factor propio: la sensación de sed disminuye con la edad, así que el aviso llega tarde o no llega.

¿Qué síntomas aparecen y en qué orden?
La progresión ayuda a valorar la gravedad de la situación:
- Al principio, sed intensa, boca seca, orina escasa y oscura y dolor de cabeza;
- Después, cansancio marcado, mareo al incorporarse, calambres y piel que tarda en recuperar su forma al pellizcarla;
- En fases avanzadas, confusión o desorientación, somnolencia difícil de romper y debilidad extrema;
- Pulso rápido y débil, respiración acelerada y tensión baja;
- Ojos hundidos, ausencia de lágrimas al llorar y piel fría y sudorosa;
- En lactantes, fontanela hundida, llanto sin lágrimas y pañales secos durante horas.
Puedes ampliar sobre los síntomas y causas de la deshidratación para reconocer las fases iniciales antes de que el cuadro avance.
Cuándo hay que llamar al 112
Hay señales que no admiten esperar a una cita ni intentar resolver en casa. La confusión de aparición reciente, la somnolencia difícil de romper, un desmayo, la ausencia de orina durante ocho o doce horas, un pulso muy rápido y débil, la respiración acelerada, los ojos hundidos con piel fría y pegajosa o una convulsión son criterios de atención inmediata. Lo mismo vale cuando los vómitos impiden retener cualquier líquido durante más de veinticuatro horas, o antes en niños pequeños.
El umbral baja bastante en dos grupos: los lactantes y niños menores de dos años, que pueden deteriorarse en pocas horas, y las personas mayores o dependientes, en las que la confusión suele ser el primer signo visible. Mientras se organiza el traslado, conviene ofrecer sales de rehidratación oral de farmacia a sorbos pequeños y frecuentes, no bebidas isotónicas de deporte ni refrescos, cuya proporción de azúcar y sodio no es la adecuada y puede empeorar la diarrea. Tampoco es buena idea improvisar mezclas caseras con sal y azúcar sin medidas precisas. Y si la persona está muy somnolienta o no traga bien, no se debe intentar darle líquidos por boca por el riesgo de atragantamiento.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante signos de deshidratación grave, contacta con los servicios de urgencias sin demora.









