El hormigueo que empieza en los pies y sube, sumado a un cansancio que no se va con el descanso, suele achacarse a la circulación. Pero los nervios necesitan vitamina B12 para mantener la vaina que los recubre, y cuando falta, transmiten señales confusas que se sienten como pinchazos, entumecimiento u hormigueo en las extremidades. Entender ese mecanismo ayuda a no quedarse solo en la explicación de la sangre que circula peor, sobre todo a partir de cierta edad.
Por qué después de los 60 se absorbe menos B12

Con la edad, el estómago produce menos ácido, y ese ácido es justo lo que libera la B12 de los alimentos para poder absorberla. A eso se suman fármacos muy comunes: la metformina de la diabetes y los protectores de estómago tomados durante muchos meses reducen todavía más la cantidad que el cuerpo absorbe.
El resultado es que puedes comer suficiente carne, huevo o lácteos y aun así quedarte corto. No es un problema de la dieta, sino del aparato que la aprovecha, y por eso el déficit pasa desapercibido tanto tiempo.
Hay quien parte de una desventaja añadida. Las personas que siguen una dieta vegana estricta, quienes se han operado del estómago o del intestino y quienes tienen gastritis crónica absorben todavía menos, así que en esos casos el control conviene hacerlo sin esperar a tener molestias.
¿Es la circulación o es la vitamina?
Ambas cosas dan hormigueo y cansancio, pero se comportan distinto. Fijarte en los matices te orienta antes de ir al médico:
- La mala circulación empeora al caminar y mejora al parar; el déficit de B12 da hormigueo constante, también en reposo.
- La circulación afecta sobre todo a las piernas; la B12 suele empezar simétrica en ambos pies y manos.
- El frío y el color azulado en los dedos apuntan a los vasos; la torpeza al abrochar botones apunta a los nervios.
- El cansancio de la B12 va con palidez y algo de falta de aire por la anemia que suele acompañarla.
Lo que confirma la evidencia clínica
Una revisión publicada en American Family Physician en 2017 puso cifras al problema. Según ese trabajo, la carencia afecta a alrededor del 6 % de los menores de 60 años, pero cerca del 20 % de los mayores de 60 años presenta déficit. La misma revisión recuerda que la B12 oral a dosis altas corrige la anemia y los síntomas neurológicos igual de bien que las inyecciones, algo que simplifica mucho el tratamiento cuando se detecta a tiempo.
Ese dato cambia la lectura de los síntomas: en una persona mayor con hormigueo y fatiga, mirar la B12 no es rebuscado, sino una de las primeras cosas razonables que revisar. Si quieres repasar para qué sirve esta vitamina, aquí tienes una guía sobre la vitamina B12 y sus funciones.
La tríada que delata el déficit
Ningún síntoma por separado es concluyente, pero juntos forman una firma bastante reconocible. Vigila esta combinación:
- Hormigueo en manos y pies que no cede con el reposo.
- Cansancio constante que el sueño no repara.
- Lengua lisa, roja y sensible, que escuece al comer.
- Despistes, fallos de memoria o ánimo bajo sin causa clara.
La lengua sensible es la pista que más se pasa por alto y, sin embargo, es de las más específicas. Cuando aparece junto al hormigueo y la fatiga, apunta al déficit con bastante fuerza y justifica pedir un análisis sin darle más vueltas.
Si reconoces varias a la vez, merece la pena confirmarlo. Puedes ampliar sobre las causas del hormigueo en las manos y sobre los síntomas de la anemia, que muchas veces viajan juntos.
Pide estas pruebas al médico

Confirmar el déficit es sencillo, rápido y barato. Cuando acudas a la consulta, plantea revisar lo siguiente:
- Un hemograma completo, que puede revelar glóbulos rojos más grandes de lo normal.
- El nivel de vitamina B12 en sangre, la prueba directa del problema.
- Si el valor queda en el límite, el ácido metilmalónico, que afina y aclara el diagnóstico.
La conclusión práctica
Si sumas años, tomas metformina o protectores de estómago y notas hormigueo con cansancio, no lo atribuyas sin más a la circulación. Pide una analítica que incluya la B12, porque el déficit se corrige bien y, tratado a tiempo, evita daños en los nervios que, si se cronifican, pueden no revertir del todo. Detectarlo pronto es la diferencia entre un problema pasajero y uno permanente.
Esta información no sustituye la evaluación de un médico, que es quien debe interpretar tus análisis y pautar el tratamiento con vitamina B12 si hace falta.









