Zumos verdes, infusiones depurativas, parches para los pies y planes de tres días para eliminar toxinas. La industria del detox mueve mucho dinero con una premisa que no se sostiene: que el organismo acumula sustancias que solo un producto puede retirar. El hígado, el riñón y el intestino llevan haciendo ese trabajo cada minuto desde antes de que existiera el marketing.
¿Cómo elimina el cuerpo lo que le sobra?
El hígado es el centro de operaciones. Transforma las sustancias liposolubles en compuestos que el organismo puede expulsar, en un proceso de dos fases en el que intervienen cientos de enzimas. Después, esas moléculas salen por la bilis hacia el intestino o viajan por la sangre hasta el riñón.
El riñón filtra unos 180 litros de sangre al día y elimina el resto por la orina. A ese sistema se suman el intestino, que expulsa lo que no se absorbe, los pulmones, que eliminan compuestos volátiles, y la piel. La idea de un cuerpo saturado de toxinas a la espera de un zumo carece de base fisiológica.
¿Qué dice la evidencia sobre las dietas detox?
Un equipo de la Universidad Macquarie revisó de forma crítica toda la literatura disponible sobre estos programas comerciales.
Según la revisión publicada en el Journal of Human Nutrition and Dietetics en 2015, pese al enorme crecimiento del sector, no existía ningún ensayo aleatorizado que respaldara las dietas detox comerciales en humanos. Los pocos estudios clínicos disponibles presentaban metodologías defectuosas y muestras muy pequeñas, y buena parte de la evidencia sobre alimentos con supuestas propiedades depurativas procedía de investigaciones en animales.
Lo que sí ayuda a esos órganos
Cuidar el hígado y el riñón no requiere ningún producto especial, sino retirar lo que los sobrecarga y aportar lo que necesitan:
- Limitar el alcohol, la sustancia que más daño hepático causa en nuestro entorno;
- Mantener una hidratación adecuada, en torno a litro y medio o dos litros diarios;
- Reducir la sal y los ultraprocesados;
- Comer fibra a diario, porque favorece la eliminación por el intestino;
- No fumar y evitar la automedicación, sobre todo con paracetamol y antiinflamatorios;
- Mantener un peso razonable, ya que la grasa hepática es hoy la primera causa de enfermedad del hígado;
- Moverse con regularidad y dormir lo suficiente.
La acumulación de grasa en el hígado avanza durante años sin síntomas. Merece la pena conocer los síntomas del hígado graso, porque suele detectarse en un análisis rutinario y sí responde a cambios reales de hábitos.

¿Qué riesgos tienen estos productos?
No son inocuos, y esa es la parte que rara vez aparece en la etiqueta:
- Laxantes de sen o cáscara sagrada que generan dependencia y alteran el tránsito;
- Pérdidas de potasio y de sodio por diarrea prolongada, con riesgo de arritmias;
- Plantas medicinales con potencial hepatotóxico documentado;
- Hipoglucemias en personas con diabetes tratada;
- Interacciones con anticoagulantes, antihipertensivos o anticonceptivos;
- Pérdida de peso que es sobre todo agua y vuelve en pocos días;
- Retraso en el diagnóstico de un problema real mientras se prueba el plan.
El caso de la hidroterapia de colon merece mención aparte, porque no tiene beneficio demostrado y se han descrito perforaciones e infecciones asociadas al procedimiento.
Cómo detectar una promesa sin respaldo
Hay señales bastante fiables. Desconfía cuando un producto promete resultados rápidos y espectaculares, cuando habla de toxinas sin especificar cuáles, cuando presume de eliminar metales pesados sin ninguna analítica de por medio, cuando se apoya solo en testimonios en lugar de en estudios, cuando afirma servir para problemas muy distintos entre sí, o cuando anima a dejar el tratamiento médico habitual. Los reclamos de salud en alimentos están regulados en Europa, y prácticamente ninguna de estas fórmulas ha conseguido una autorización.
Si sientes cansancio persistente, hinchazón, digestiones pesadas o cualquier molestia que te empuje hacia un plan depurativo, ese malestar merece una explicación médica y no un zumo. Un análisis de sangre sencillo valora la función hepática y renal, y a partir de ahí el médico puede orientar la causa real. La versión aburrida y eficaz de cuidarse existe desde siempre: comer variado, moverse, dormir, no fumar y beber poco alcohol. No cabe en un envase de siete días, aunque es lo único que ha demostrado funcionar.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Consulta con tu médico antes de iniciar cualquier plan depurativo o suplemento, especialmente si tomas medicación.









