El hormigueo en los pies que aparece a menudo no siempre se explica por cruzar las piernas o pasar mucho tiempo sentado. Cuando la sensación de pinchazos, adormecimiento o corriente se repite, conviene pensar en los nervios periféricos, la circulación, el azúcar en sangre y algunos déficits nutricionales, sobre todo de vitamina B12.
¿Cuándo el hormigueo deja de ser algo puntual?
La neuropatía suele dar señales bastante concretas. El hormigueo puede empezar en la planta o en los dedos, subir hacia el tobillo y acompañarse de ardor, pérdida de sensibilidad o mayor torpeza al caminar. Si aparece varias veces por semana, dura minutos u horas, o interfiere con el descanso, ya no encaja tan bien con una simple mala postura.
También merece atención si el pie nota menos el frío, el calor o el roce del calzado. En personas con diabetes, prediabetes, consumo alto de alcohol, problemas digestivos o uso prolongado de metformina, el daño nervioso periférico entra antes en la lista de posibles causas.
¿Qué relación tienen el azúcar y la vitamina B12 con los nervios?
El azúcar en sangre elevado puede ir lesionando las fibras nerviosas con el tiempo. Esa agresión suele ser lenta, pero sostenida. Por eso el hormigueo en los pies a veces aparece antes que otros síntomas más evidentes. A la vez, la vitamina B12 es clave para mantener la función neurológica y la cubierta de los nervios.
Una investigación científica de 2025 observó que las personas con neuropatías periféricas relacionadas con diabetes presentaban valores más altos de glucosa y HbA1c, lo que refuerza el vínculo entre mal control glucémico y daño nervioso. Puedes leer el hallazgo sobre valores más altos de glucosa y HbA1c en la polineuropatía diabética. En paralelo, una carencia de B12 puede producir hormigueo, debilidad y alteraciones de la sensibilidad, incluso sin anemia marcada.

¿Qué síntomas apuntan más a neuropatía periférica?
La neuropatía no se manifiesta igual en todas las personas, pero hay patrones que orientan bastante. Si quieres revisar los síntomas y causas de neuropatía periférica, conviene fijarse en estas señales:
- Hormigueo que se repite en ambos pies.
- Ardor o pinchazos, sobre todo por la noche.
- Entumecimiento de dedos o planta.
- Menor sensibilidad al calor, al frío o al dolor.
- Debilidad, calambres o sensación de pie inestable.
Cuando el problema afecta primero a los pies y luego asciende, el patrón en calcetín resulta muy típico del compromiso de nervios periféricos. Si además hay dolor al rozar las sábanas o pequeños tropiezos al caminar, la evaluación clínica gana urgencia.
¿Cómo influye un déficit de vitamina B12?
La vitamina B12 participa en procesos esenciales del tejido nervioso. Si sus niveles bajan, pueden aparecer parestesias, pérdida de vibración, cansancio, falta de equilibrio o problemas de memoria. El riesgo aumenta en personas mayores, en dietas veganas mal planificadas, tras cirugía digestiva o con uso prolongado de fármacos que reducen su absorción.
Un metaanálisis publicado en 2021 encontró una asociación entre niveles bajos de vitamina B12 y neuropatía periférica, además de marcadores de déficit funcional elevados. Eso no significa que toda molestia en los pies se deba a esta vitamina, pero sí justifica medirla cuando el cuadro es persistente o encaja con afectación neurológica.
¿Qué conviene revisar si el hormigueo se repite?
El hormigueo en los pies frecuente necesita contexto. No basta con describir la sensación. Ayuda mucho anotar cuándo aparece, cuánto dura y si empeora por la noche, al caminar o en reposo. En consulta suelen revisarse varios puntos para orientar el origen:
- Glucosa en ayunas y HbA1c.
- Niveles de vitamina B12 y, si hace falta, homocisteína o ácido metilmalónico.
- Medicamentos habituales, sobre todo metformina.
- Consumo de alcohol y antecedentes familiares.
- Exploración de reflejos, fuerza y sensibilidad.
Según los hallazgos, el profesional puede pedir analítica, estudio neurológico o electroneuromiografía. Ese paso resulta útil cuando hay pérdida clara de sensibilidad, dolor persistente o progresión hacia piernas y manos.
¿Qué hacer mientras se busca la causa?
Si el episodio es repetido, no conviene automedicarse con complejos vitamínicos sin analítica previa. Corregir el azúcar en sangre, ajustar la dieta, revisar tratamientos y tratar un posible déficit de vitamina B12 cambia mucho el pronóstico cuando el nervio aún no ha sufrido un daño avanzado. También ayuda usar calzado amplio, revisar la piel de los pies y evitar fuentes de calor directo si hay menor sensibilidad.
El hormigueo en los pies frecuente merece atención cuando se asocia con adormecimiento, ardor o pérdida de sensibilidad. En ese contexto, mirar glucosa, HbA1c, estado nutricional y función de los nervios permite distinguir una compresión pasajera de una neuropatía en desarrollo.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









