Sentir ardor o quemazón en la planta de los pies al meterse en la cama es una molestia que muchas personas atribuyen al calzado o al calor del día. En ocasiones es así, pero cuando la sensación se repite noche tras noche puede señalar una neuropatía en fase inicial, a veces ligada a un déficit de vitamina B12 o a un nivel de azúcar elevado. Reconocer el origen de esa quemazón plantar ayuda a proteger los pies antes de que el problema avance.
¿Por qué arden los pies por la noche?

El ardor nocturno aparece cuando los nervios que llegan a los pies empiezan a funcionar mal. Al reducirse los estímulos del día y el roce del calzado, el sistema nervioso percibe con más intensidad esas señales alteradas, y por eso la quemazón se nota más al acostarse. El leve aumento de la temperatura corporal en la cama también intensifica la sensación.
El calzado ajustado o poco transpirable puede contribuir, pero rara vez explica un ardor que se repite cada noche. Cuando la molestia es persistente, conviene mirar más allá del zapato y pensar en la salud de los nervios periféricos. Factores como el sobrepeso, el consumo de alcohol o ciertos medicamentos también influyen en la aparición de la neuropatía.
¿Qué relación hay con la vitamina B12 y el azúcar?
La carencia de ciertos nutrientes daña la cubierta que protege los nervios. Según una investigación publicada en Cureus en 2025, casi la mitad de los pacientes con neuropatía diabética estudiados presentaba una carencia de vitamina B12, más frecuente cuanto mayor era la edad y más años de evolución tenía la diabetes. El trabajo, realizado sobre más de cien pacientes, subraya que la falta de esta vitamina puede sumarse al daño que el exceso de azúcar provoca en los nervios.
Las vitaminas del complejo B participan en la formación de la mielina, el aislante de las fibras nerviosas. Cuando la B12 escasea, aparecen hormigueos y ardor que suelen empezar precisamente en los pies y ascender poco a poco. Detectar y corregir esta carencia a tiempo puede frenar la molestia y evitar que el daño se haga permanente.
¿Cómo saber si hay una neuropatía inicial?
Existe una comprobación sencilla que orienta sobre la sensibilidad. El test del monofilamento se realiza en la consulta con un filamento fino, pero en casa se puede tantear con cuidado siguiendo estos pasos:
- Rozar suavemente la planta con un objeto blando, como un bastoncillo, con los ojos cerrados.
- Comprobar si se percibe el tacto en varios puntos del pie.
- Fijarse en las zonas donde la sensación esté disminuida o ausente.
- Comparar un pie con el otro para detectar diferencias.
Si cuesta notar el roce o si hay hormigueo constante, conviene consultar. Este tanteo casero orienta, pero no reemplaza la exploración del profesional, que dispone de instrumentos calibrados y de análisis para medir el alcance del daño. Ante cualquier duda, es preferible una revisión temprana.
¿Qué medidas alivian la quemazón por la noche?

Algunas medidas calman el ardor y mejoran el descanso:
- Sumergir los pies en un baño de agua fría durante unos minutos antes de dormir.
- Elevar ligeramente las piernas para favorecer la circulación.
- Usar calcetines de algodón y calzado holgado y transpirable.
- Hidratar la piel y evitar fuentes de calor directo en la cama.
- Revisar con el médico los niveles de azúcar en sangre y de vitamina B12.
Cuando el ardor se acompaña de hormigueo, algunos remedios caseros para el hormigueo pueden servir de apoyo mientras se corrige la causa de fondo. Mantener una alimentación variada, con fuentes de B12 como huevos, lácteos y carne, ayuda a cubrir las necesidades diarias, y en algunos casos el médico valorará un suplemento.
¿Cuándo acudir al médico?
El ardor ocasional tras un día de mucho calor o de zapatos incómodos suele desaparecer solo. Conviene consultar cuando la quemazón es diaria, se extiende hacia la pierna o se acompaña de pérdida de sensibilidad, heridas que no cierran o debilidad. En personas con diabetes, cualquier cambio en la sensibilidad de los pies exige revisión, porque un pie que no siente bien está más expuesto a lesiones. Un análisis de sangre permite comprobar el nivel de vitamina B12 y de glucosa, y orientar el tratamiento antes de que el daño nervioso progrese. El diagnóstico precoz permite actuar sobre la causa, ya sea reponer la vitamina o mejorar el control de la glucosa.
Esta información es divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si el ardor en los pies es frecuente o se acompaña de pérdida de sensibilidad, consulta con tu médico para descartar una neuropatía.









