La piel se descama cuando la capa más superficial pierde cohesión y las células muertas se desprenden en escamas visibles. Casi siempre hay detrás una barrera cutánea dañada por el frío, el agua caliente o un jabón demasiado agresivo. La mayoría de los casos se resuelve con cambios sencillos en la rutina de higiene, aunque una descamación que persiste o pica mucho necesita valoración.
¿Por qué se descama la piel?
La epidermis se renueva por completo cada 28 días aproximadamente. Las células viejas llegan a la superficie, se aplanan y se desprenden sin que nos demos cuenta, una a una y de forma invisible.
Ese proceso depende de un cemento de lípidos, sobre todo ceramidas y colesterol, que mantiene unidas las células y retiene el agua. Cuando ese cemento se deteriora, la piel pierde agua hacia el exterior y las células se sueltan en grupos, que es lo que vemos como escamas.
Lo que mostró una revisión con 77 ensayos clínicos
Un equipo de la Universidad de Leiden reunió toda la evidencia disponible sobre cremas hidratantes y emolientes en personas con eccema, el escenario donde más se ha estudiado la reparación de la barrera cutánea.
Según la revisión Cochrane publicada en 2017, con 77 ensayos aleatorizados y 6.603 participantes, el uso regular de hidratante redujo los brotes y alargó el tiempo hasta el siguiente, además de disminuir la cantidad de corticoide necesaria. Las fórmulas con urea y glicerol destacaron frente a sus controles, aunque no se demostró que una marca concreta supere a las demás.
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
El origen cambia bastante según la zona afectada y la época del año. Estas son las situaciones más habituales:
- Piel seca o xerosis, favorecida por el frío, la calefacción y la edad.
- Dermatitis atópica, con picor intenso en pliegues de codos y rodillas.
- Dermatitis seborreica, que descama cuero cabelludo, cejas y laterales de la nariz.
- Dermatitis de contacto por jabones, detergentes, níquel o guantes.
- Quemadura solar, con descamación en láminas a los pocos días.
- Psoriasis, con placas gruesas y escamas blanquecinas bien delimitadas.
- Infecciones por hongos, sobre todo entre los dedos de los pies.
Algunos fármacos, como los retinoides o los diuréticos, y el hipotiroidismo también resecan la piel. Puedes revisar otras enfermedades de la piel frecuentes si las escamas no encajan con ninguna de las anteriores.

¿Cómo hidratar bien?
El momento importa tanto como el producto. La crema se aplica sobre la piel todavía húmeda, en los primeros tres minutos tras la ducha, porque así retiene el agua que aún queda en la superficie en lugar de dejarla evaporar.
Cuatro criterios para elegir y usar el producto:
- Texturas densas en invierno, como cremas o ungüentos, y más ligeras en verano.
- Ingredientes con respaldo: urea al 5 o 10%, glicerina, ceramidas y vaselina.
- Sin perfume ni alcohol si la piel ya está irritada o pica.
- Dos aplicaciones diarias en las zonas más secas, como piernas, manos y codos.
¿Qué evitar en la ducha?
El agua muy caliente disuelve los lípidos de la barrera y deja la piel más seca de lo que estaba. Conviene usar agua templada, limitar la ducha a cinco o diez minutos y reservar el gel para axilas, ingles y pies, en lugar de enjabonar todo el cuerpo a diario.
Tampoco ayuda frotar con esponja ni exfoliar una piel que ya se está descamando, porque arranca material que todavía protege. Al salir, mejor secarse dando toques con la toalla que arrastrarla. Un humidificador o simplemente bajar un par de grados la calefacción reducen la sequedad ambiental en invierno.
¿Cuándo consultar al médico?
Merece la pena pedir cita cuando la descamación no mejora en dos o tres semanas pese a hidratar bien, cuando el picor interrumpe el sueño, cuando aparecen grietas que sangran o cuando la piel se enrojece, duele y supura, señales de una posible infección. Las placas gruesas y bien delimitadas también requieren diagnóstico, porque el tratamiento de la psoriasis no es el mismo que el de un eccema.
Hay un escenario que exige atención urgente: una descamación extensa acompañada de fiebre y afectación de mucosas, sobre todo si empezó pocos días o semanas después de iniciar un medicamento nuevo. En lactantes, cualquier descamación amplia debe verla el pediatra. Y si la piel seca aparece junto a cansancio, intolerancia al frío o aumento de peso, conviene descartar un problema de tiroides con un análisis.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si la descamación persiste o se acompaña de picor intenso, consulta con tu médico o dermatólogo.









