Es domingo, hay patatas cocidas en la mesa y alguien saca la batidora para montar una mayonesa casera con dos yemas, aceite de oliva y un chorro de limón. Sale cremosa y sabe mucho mejor que la de bote. Nadie piensa en el huevo crudo hasta que sobra medio cuenco y surge la duda de guardarlo para el lunes. Esa pregunta tiene mucho que ver con la seguridad alimentaria, la manipulación de alimentos y el riesgo de intoxicación alimentaria, sobre todo en los meses de calor.
El huevo crudo concentra el riesgo de esta salsa
La mayonesa casera no pasa por ningún tratamiento térmico. La yema se emulsiona en frío con el aceite, así que cualquier bacteria presente en la cáscara o dentro del huevo llega intacta al plato. La más conocida es la salmonela, protagonista habitual de los brotes ligados a salsas y ensaladillas caseras. Un huevo contaminado no huele ni sabe distinto. Por eso la prevención empieza antes de cascarlo: cáscara limpia y sin grietas, fecha de consumo preferente vigente y huevos guardados en frío desde que salen del supermercado. En verano, una bolsa de la compra al sol en el maletero del coche ya rompe esa cadena.
La acidez del limón y el vinagre frena a la salmonela
Una investigación publicada en 2020 por Nielsen y Knøchel analizó qué ocurre con varias cepas de Salmonella en yema de huevo cruda acidificada, que es justo la base de esta salsa. El trabajo comparó el vinagre con el zumo de limón y mostró que la supervivencia de la bacteria depende del pH y del ácido usado. Dicho de otra forma, unas gotas sueltas no bastan. La cantidad de ácido y el tiempo que pasa en contacto con la yema cuentan tanto como el propio ingrediente.

En la cocina, esto se traduce en un gesto sencillo: añadir el limón o el vinagre a la yema al principio, antes de verter el aceite, y no al final para corregir el sabor. Así el ácido actúa directamente sobre la yema durante más tiempo. Aun así, la acidez reduce el riesgo pero no lo elimina. Una mayonesa bien acidificada sigue necesitando frío constante y huevos de buena calidad, y en personas vulnerables conviene ir un paso más allá.
¿Cuánto tiempo aguanta la mayonesa casera en la nevera?
Las autoridades sanitarias españolas recomiendan preparar la cantidad justa, meterla en la nevera nada más terminar y consumirla en un plazo máximo de 24 horas. El frío, por debajo de 4 ºC, no mata la salmonela, pero frena mucho su multiplicación. A temperatura ambiente la bacteria se multiplica en pocas horas, y una mesa de terraza en agosto es el peor escenario. Hay situaciones en las que lo sensato es tirarla:
- Ha pasado más de dos horas fuera de la nevera, o más de una si hace calor.
- Ya lleva más de un día preparada, aunque parezca intacta.
- Se ha separado, ha cambiado de color o tiene un olor agrio.
- Se sirvió en la mesa y alguien mojó pan o patatas directamente en el cuenco.
Embarazadas, niños pequeños, personas mayores e inmunodeprimidos tienen más riesgo de complicaciones, sobre todo por la deshidratación que deja una gastroenteritis intensa. Conocer bien las infecciones transmitidas por alimentos ayuda a reaccionar a tiempo. En la salmonelosis, la fiebre, la diarrea, los vómitos y el dolor abdominal suelen aparecer entre 6 y 72 horas después de comer el alimento contaminado.

Pasos de seguridad alimentaria para montarla en casa
Unas pocas decisiones en la cocina cambian por completo el resultado. Un análisis complementario de 2021 sobre la manipulación doméstica del huevo apuntó que la refrigeración continua y los huevos certificados reducen la Salmonella en platos que no se cocinan. Estas pautas ayudan a aplicar esa idea en casa:
- Usar huevos pasteurizados o yema líquida pasteurizada, sobre todo si van a comer embarazadas, niños o mayores.
- No lavar los huevos antes de guardarlos, porque el agua facilita que las bacterias atraviesen la cáscara.
- No separar la yema golpeándola contra el borde de la cáscara, y lavarse las manos tras tocar los huevos.
- Trabajar con el vaso de la batidora y los utensilios limpios y secos.
- Guardar la salsa en un recipiente de vidrio cerrado y llevarlo a la nevera en cuanto esté lista.
- Servir solo la cantidad que se va a comer y no devolver al bote lo que ha estado en la mesa.
Volviendo al cuenco del domingo: si la mayonesa casera se hizo con huevos bien conservados o pasteurizados, llevó el limón desde el primer momento y pasó directa a la nevera, se puede tomar el lunes con la tortilla de la comida. Si estuvo toda la tarde junto a las patatas al sol, su sitio es la basura. Con la ensaladilla rusa o las patatas aliñadas la regla es idéntica: yema acidificada, frío constante y menos de un día de vida.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico ni su seguimiento. Si tienes síntomas después de comer o dudas sobre tu estado de salud, acude a tu médico.









