Con el otoño vuelven los guisos, el horno encendido a diario y las ollas de caldo al fuego. Con ellos aumentan también las consultas por una quemadura en la cocina. Basta un salpicón de aceite caliente, el vapor al destapar una cacerola o el asa metálica de una sartén para lesionar la piel en segundos. Lo que se haga en los primeros minutos influye en el dolor, en el riesgo de infección y en la cicatriz que quede.
Los primeros auxilios empiezan bajo el grifo
Ante una quemadura térmica, lo primero es apartar a la persona de la fuente de calor y enfriar la zona cuanto antes. Los primeros auxilios básicos son sencillos y se pueden hacer con lo que hay en cualquier cocina:
- Poner la piel afectada bajo agua fría del grifo, fresca pero no helada, durante 20 minutos.
- Quitar anillos, pulseras o relojes antes de que la zona se inflame.
- Retirar la ropa que no esté pegada a la piel, sin tirar de la que sí lo esté.
- Cubrir después con una gasa limpia o con film transparente, sin apretar.
El hielo no sirve como atajo. Aplicado directamente estrecha los vasos sanguíneos y puede añadir una lesión por frío a la que ya existe. En bebés o en quemaduras extensas tampoco conviene prolongar el enfriamiento sin control, porque la temperatura corporal baja rápido y aparece riesgo de hipotermia.

Veinte minutos de agua fresca reducen las complicaciones
Un metaanálisis publicado en 2022 reunió siete estudios con más de 11.000 pacientes para medir el efecto de enfriar la piel quemada con agua corriente. Los investigadores observaron que mantener la zona bajo agua fría durante 20 minutos, dentro de las tres primeras horas, se asoció con menos necesidad de injertos de piel y cirugías. El dato tiene una lectura práctica para casa. Aunque haya pasado media hora o más desde el accidente con la sartén, todavía compensa llevar la mano al grifo y cronometrar el tiempo, en lugar de quedarse en un enjuague rápido de un par de minutos.
La pasta de dientes empeora la lesión en lugar de aliviarla
La pasta de dientes es uno de los remedios caseros más repetidos, junto con el aceite de oliva, la mantequilla o la clara de huevo. Su frescor viene del mentol y engaña. La pasta forma una capa que retiene el calor en los tejidos y no deja que se disipe. Además contiene detergentes, flúor y abrasivos que irritan una piel que ya ha perdido su barrera protectora.
El problema sigue después. Para retirar la pasta de dientes seca hay que frotar sobre la herida, y eso aumenta el dolor y la posibilidad de infección. La capa blanca también impide que el médico o la enfermera valoren bien la profundidad de la lesión. Antes de improvisar, ayuda conocer los distintos grados de quemadura, porque el enrojecimiento simple, la piel con ampollas y la piel blanquecina requieren cuidados diferentes.

¿Qué hacer si aparece una ampolla?
La ampolla indica una quemadura de segundo grado superficial. El líquido de su interior protege la piel nueva que se está formando debajo. Por eso conviene seguir unas pautas concretas:
- No reventarla ni pincharla con agujas.
- Lavar la zona con agua y jabón neutro, sin frotar.
- Cubrirla con un apósito estéril que no se pegue y cambiarlo cada día.
- Si se rompe sola, no arrancar la piel suelta y usar pomadas solo si las indica un farmacéutico o un médico.
Para el dolor suele bastar un analgésico común como el paracetamol o el ibuprofeno, respetando el prospecto. Durante la cicatrización la piel nueva se mancha con facilidad. Protegerla con fotoprotector alto durante varios meses evita que quede una marca oscura, sobre todo en manos y antebrazos.
¿Cuándo hay que ir al centro de salud o a urgencias?
La mayoría de las quemaduras domésticas pequeñas curan en una o dos semanas con unos buenos primeros auxilios y curas en casa. El tamaño, la zona afectada y la edad cambian el pronóstico. En bebés, personas mayores o pacientes con diabetes la piel se infecta antes y cicatriza peor, así que el margen para esperar es menor.
Hay que llamar al 112 o acudir a urgencias si la lesión supera el tamaño de la palma de la mano, si afecta a la cara, las manos, los pies, los genitales o una articulación, o si la piel se ve blanca, acartonada o negruzca y apenas duele, señal de una quemadura profunda. También necesitan valoración sanitaria las quemaduras químicas o eléctricas, cualquier ampolla grande en un niño y la aparición de fiebre, pus, mal olor o un enrojecimiento que se extiende en los días siguientes.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes una quemadura que te preocupa o dudas sobre cómo evoluciona, pide atención médica.









