El caqui es una fruta de temporada que llega a los mercados en octubre y aguanta hasta bien entrado diciembre. Tiene una pulpa dulce y anaranjada. Aporta fibra, carotenoides y energía en forma de azúcares naturales. Conocer sus nutrientes ayuda a encajarlo en la dieta otoñal sin excesos y a aprovechar lo que de verdad ofrece.
¿Qué nutrientes aporta el caqui en cada pieza?
Una pieza mediana pesa unos 170 gramos. Cada 100 gramos aportan alrededor de 70 kilocalorías, casi todas procedentes de hidratos de carbono. Lo más interesante está en sus micronutrientes y en sus compuestos vegetales:
- Fibra: unos 3,6 gramos por 100 gramos, buena parte soluble en forma de pectina.
- Vitamina A: llega como betacaroteno y betacriptoxantina, los pigmentos responsables del color naranja.
- Vitamina C: unos 7 miligramos por 100 gramos, con más concentración cerca de la piel.
- Potasio y manganeso: minerales implicados en la tensión arterial y en el metabolismo energético.
- Polifenoles: abundantes en las variedades astringentes, sobre todo cuando la fruta aún está verde.
¿Qué dice la investigación sobre esta fruta?
Una revisión científica analizó qué ocurre con la pulpa del caqui y sus derivados al pasar por el estómago y el intestino. Los autores describen un alimento rico en compuestos bioactivos, fibra, minerales y vitaminas. También le atribuyen un posible papel en la dietoterapia, es decir, como apoyo dentro de una pauta alimentaria planificada.
Hay un matiz importante. No todos los antioxidantes llegan intactos al intestino. Una parte de los polifenoles se libera durante la digestión. Otra parte viaja unida a la pectina hasta el colon. Allí la microbiota la fermenta y la transforma en metabolitos que el organismo sí puede absorber.

¿La fibra del caqui ayuda o frena el tránsito intestinal?
Depende de la variedad y del punto de maduración. Su parte soluble retiene agua, aumenta la saciedad y alimenta a las bacterias beneficiosas del intestino. Los taninos de las variedades astringentes funcionan al revés. Si la fruta se come antes de tiempo, pueden endurecer las heces y ralentizar la digestión.
Por eso algunas personas notan estreñimiento tras comer varias piezas seguidas. En la guía sobre las frutas que pueden estreñir se explica cómo tomarlas para evitar molestias. El persimón, la versión firme de la variedad Rojo Brillante cultivada en Valencia, se trata para eliminar la astringencia y se come crujiente, como una manzana.
Vitamina A y antioxidantes para la vista y la piel
El naranja intenso de su pulpa delata la riqueza en carotenoides. El organismo convierte el betacaroteno en vitamina A, un nutriente necesario para la visión nocturna, el buen estado de las mucosas y la renovación de la piel.
Estos antioxidantes se suman a la luteína, la zeaxantina y los polifenoles, que ayudan a neutralizar los radicales libres. Los carotenoides son liposolubles. Tomar la fruta junto a un puñado de nueces o un chorrito de aceite de oliva virgen mejora su absorción.
¿Cómo aprovechar esta fruta de temporada en la dieta?
Comprar fruta de temporada en otoño garantiza mejor sabor, mejor precio y piezas recolectadas en su punto. Otra investigación de 2024 con adultos con sobrepeso indicó que un extracto estandarizado de la fruta, tomado durante 120 días, redujo la masa grasa sin perder masa magra. Se trataba de un suplemento concentrado y no de la pieza fresca, así que el resultado no se traslada tal cual al plato.
Para incorporarla al menú semanal sin pasarte con los azúcares, estas ideas funcionan bien:
- Una pieza al día como postre o a media mañana es una ración razonable.
- Con yogur natural y copos de avena en el desayuno suma proteína y saciedad.
- En ensalada con rúcula, granada y queso fresco aporta dulzor sin azúcar añadido.
- Congelada y triturada se convierte en un sorbete casero de textura cremosa.
- Las personas con diabetes deben contar sus hidratos, ya que una pieza mediana aporta unos 30 gramos.
¿Merece la pena incluirlo en el menú otoñal?
Sí, siempre que se elija bien maduro y se respete la ración. Una pieza de caqui cubre cerca del 17 % de la vitamina A diaria recomendada, aporta fibra soluble para la microbiota y añade antioxidantes a la dieta. Conviene alternar esta fruta de temporada con mandarinas, granadas y manzanas para repartir vitaminas, minerales y polifenoles durante todo el otoño.
La información de este texto es orientativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes diabetes, problemas digestivos o dudas sobre tu alimentación, acude a tu médico o a un dietista-nutricionista.









