El dolor de estómago es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría, y también uno de los que más veces se atribuye a causas menores sin investigar su origen real. La gastritis, una inflamación de la mucosa gástrica que se asociaba casi exclusivamente a los adultos, ha comenzado a diagnosticarse con creciente frecuencia en niños desde la edad escolar. Los cambios en la alimentación infantil, el estrés académico y el uso habitual de antiinflamatorios son los factores que mejor explican ese aumento, y su identificación precoz es la clave para evitar complicaciones que pueden afectar el crecimiento y el desarrollo.
Por qué la gastritis ha aumentado en niños y qué la produce
La doctora Daniele Pires Dias Alves, pediatra gastroenteróloga de la Clínica Pediátrica da Barra en Río de Janeiro, señala que la condición ha sido vista con regularidad en los consultorios pediátricos, con tres causas más comunes: la alimentación desequilibrada, el uso continuo de determinados medicamentos y los factores emocionales como la ansiedad y el estrés. La Federación Brasileña de Gastroenterología aporta un dato que contextualiza el problema: el consumo de ultraprocesados entre niños de 6 a 12 años se ha triplicado en los últimos diez años, lo que eleva directamente el riesgo de gastritis, reflujo y otros problemas gástricos.
Los mecanismos son los mismos que en los adultos, pero ampliados por la especial vulnerabilidad de la mucosa gástrica infantil. Los alimentos ultraprocesados ricos en conservantes, colorantes, fritos y azúcares refinados producen irritación directa de la mucosa y alteran el equilibrio de la microbiota gástrica. El ibuprofeno, uno de los analgésicos más usados en la infancia para fiebre y dolor, inhibe las prostaglandinas protectoras de la mucosa gástrica y puede producir erosiones con el uso frecuente sin protección. El estrés activa el eje intestino-cerebro y altera la motilidad gástrica y la producción de moco protector. Y en algunos casos, la bacteria Helicobacter pylori, que puede adquirirse en la infancia en entornos con higiene deficiente, puede agravar el cuadro y requiere tratamiento específico con antibióticos. Una revisión publicada en la revista American Journal of Gastroenterology en 2023 confirmó que la prevalencia de síntomas gastrointestinales funcionales e inflamatorios en niños en edad escolar supera el 20% en los países con mayor consumo de ultraprocesados, con la gastritis funcional y la dispepsia como los cuadros más frecuentes.

Síntomas que los padres deben conocer y no ignorar
El problema específico de la gastritis en niños es que sus síntomas son con frecuencia atípicos respecto a los que se esperarían en un adulto, y eso hace que pasen desapercibidos o se atribuyan a otras causas durante semanas o meses. La doctora Alves señala que síntomas como dolor en la boca del estómago, náuseas, aftas y mal aliento son manifestaciones que también aparecen en los niños, aunque muchos padres los asocien exclusivamente al mundo adulto.
- Dolor abdominal en la zona alta del abdomen: especialmente después de las comidas o con el estómago vacío. En niños más pequeños que no pueden localizar el dolor con precisión, puede manifestarse como llanto, rechazo a comer o postura encogida tras las comidas.
- Náuseas y vómitos frecuentes: especialmente matutinos o asociados a las comidas, sin causa infecciosa identificable.
- Rechazo alimentario y pérdida de apetito: la anticipación del dolor postprandial lleva a muchos niños a reducir la cantidad de comida o a rechazar determinados alimentos que asocian con el malestar.
- Aftas recurrentes en la boca: la alteración de la mucosa que produce la gastritis puede manifestarse también en la cavidad oral con úlceras frecuentes.
- Mal aliento sin causa bucal evidente: producido por la bacteria H. pylori o por el reflujo ácido asociado a la gastritis.
- Pérdida de peso y retraso en el crecimiento: cuando la gastritis no se trata y produce una reducción sostenida de la ingesta calórica y de nutrientes, puede afectar el crecimiento en longitud y el aumento de peso esperados para la edad.
Cómo se diagnostica y cuándo se necesita endoscopia
En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza a partir de la historia clínica detallada y el examen físico. El gastroenterólogo pediátrico evaluará la localización y las características del dolor, su relación con las comidas, los hábitos dietéticos, el uso de medicamentos y los factores emocionales. Para entender mejor qué es la gastritis en niños, cómo se diferencia del reflujo gastroesofágico pediátrico y qué tratamientos tienen mayor evidencia en la infancia, conviene revisar también los criterios de Roma IV que distinguen los trastornos gastrointestinales funcionales de los orgánicos en pediatría.
La endoscopia digestiva alta con anestesia general se reserva para situaciones específicas en las que la evaluación clínica no es suficiente: síntomas que persisten a pesar del tratamiento empírico, sospecha de lesiones graves de la mucosa, pérdida de peso significativa, anemia sin causa evidente, o cuando hay sospecha de infección por H. pylori que requiere confirmación histológica para orientar el tratamiento antibiótico. En niños, la endoscopia siempre se realiza bajo anestesia general para garantizar la seguridad y la comodidad del procedimiento.

Tratamiento, cambios en el estilo de vida y prevención
El tratamiento de la gastritis en niños combina siempre los cambios en la dieta y el estilo de vida con el tratamiento farmacológico cuando está indicado, y aborda también los factores emocionales que contribuyen al cuadro.
- Cambios dietéticos: eliminar los ultraprocesados, los fritos, los colorantes, los embutidos, las bebidas gaseosas y los alimentos muy ácidos es el primer paso. Fraccionar la alimentación en cuatro a cinco comidas pequeñas reduce la distensión gástrica y el tiempo de contacto del ácido con la mucosa.
- Uso prudente de antiinflamatorios: el ibuprofeno no debe usarse de forma habitual como primer analgésico en niños con tendencia a los problemas gástricos. El paracetamol tiene un perfil más favorable para la mucosa gástrica en el uso puntual. El médico debe conocer todos los medicamentos que el niño toma regularmente para evaluar si alguno puede estar contribuyendo a la gastritis.
- Atención a la salud emocional: identificar si el niño presenta síntomas de ansiedad, estrés escolar o dificultades emocionales que puedan estar activando el eje intestino-cerebro. Cuando ese componente es significativo, el apoyo psicológico forma parte del tratamiento integral.
- Medicamentos gastroprotectores: el médico puede indicar antiácidos, inhibidores de la bomba de protones o protectores de la mucosa según la gravedad y las características del cuadro. Nunca deben usarse sin indicación médica en niños.
La Sociedad Brasileña de Pediatría estima que hasta el 20% de los niños en edad escolar puede presentar síntomas de trastornos gastrointestinales. El hecho de que muchos de esos síntomas se atribuyan a causas banales sin investigar su origen hace que la gastritis sea una condición más frecuentemente infradiagnosticada en la infancia de lo que los padres imaginan. Un niño que se queja con frecuencia del estómago, que rechaza comer o que tiene náuseas recurrentes sin causa identificable merece una evaluación pediátrica específica orientada al tracto digestivo, no solo tranquilización.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante síntomas digestivos persistentes, pérdida de peso o rechazo alimentario en un niño, consulte con su pediatra o gastroenterólogo pediátrico para recibir el diagnóstico y el tratamiento adecuados.









