La pérdida de olfato puede aparecer con un catarro, pero no siempre se explica por mucosidad o congestión. El olfato depende de la nariz, de la entrada de aire y de la forma en que el cerebro procesa los sentidos. Cuando la alteración dura más de lo esperado, aparece de forma brusca o se acompaña de otros síntomas, conviene mirarla con más atención.
¿Cuándo la pérdida de olfato deja de parecer un problema pasajero?
La anosmia suele ser temporal en infecciones respiratorias, rinitis o sinusitis. Aun así, hay señales que cambian el contexto. Si no mejoras tras varias semanas, si notas distorsión de olores, si un solo lado de la nariz parece obstruido o si hay dolor facial, sangrado o dolor de cabeza persistente, hace falta valoración médica.
También conviene consultar si la pérdida de olfato aparece después de un golpe, junto a temblor, cambios de memoria o pérdida del gusto. En esos casos no se revisa solo la nariz. Se valora inflamación, pólipos nasales, daño nervioso, infecciones previas y otros trastornos que pueden afectar la percepción de olores.
¿Qué dice la investigación sobre la anosmia persistente?
La anosmia no siempre es un síntoma menor. Una investigación publicada en 2022 observó que la alteración del olfato se relaciona con un peor estado general y con más comorbilidades, lo que refuerza la idea de no restarle importancia cuando persiste. En PubMed puede leerse el trabajo sobre la asociación entre alteración del olfato y mayor riesgo de mortalidad.
Ese dato no significa que perder olfato cause por sí solo un desenlace grave. Significa que, en algunas personas, puede actuar como marcador clínico de procesos más amplios. Por eso, si la función olfativa no vuelve, la evaluación suele incluir historia de infecciones, revisión nasal y exploración neurológica según el caso.

¿Qué causas pueden afectar a la nariz y al olfato?
La nariz puede perder capacidad para captar olores por causas locales o generales. No todo es resfriado. A veces hay inflamación mantenida, bloqueo del paso del aire o una alteración en la vía nerviosa que transporta la señal olfativa.
- Resfriado, gripe o COVID, con inflamación de la mucosa.
- Rinitis alérgica o sinusitis, con congestión persistente.
- Pólipos nasales, desviación del tabique o masas que obstruyen.
- Traumatismo craneal, con daño en la vía del olfato.
- Exposición a humo, sustancias químicas o algunos medicamentos.
- Trastornos neurológicos o envejecimiento con deterioro sensorial.
Si quieres repasar las causas frecuentes de la anosmia, en Tua Saúde hay una guía útil con signos de alerta y orientación sobre qué hacer según el cuadro.
¿Qué señales justifican una consulta sin demorarse?
Los sentidos cambian con el paso del tiempo, pero algunas combinaciones merecen consulta preferente. La clave está en la duración, en la intensidad y en los síntomas que acompañan a la pérdida de olfato.
- Duración mayor de 2 a 4 semanas sin mejoría clara.
- Obstrucción en un solo lado de la nariz.
- Sangrado nasal repetido, secreción con mal olor o dolor facial intenso.
- Dolor de cabeza nuevo, visión borrosa o fiebre alta.
- Pérdida del gusto, mareo, temblor o cambios de memoria.
- Inicio tras un golpe o cirugía nasal reciente.
En personas mayores, la anosmia también puede pasar desapercibida hasta que afecta a la seguridad diaria. No detectar humo, gas o alimentos en mal estado aumenta riesgos concretos en casa y modifica la forma de comer, con menor apetito o exceso de sal y azúcar para compensar.
¿Hay tratamiento o depende de la causa?
La pérdida de olfato se trata según el origen. Si hay alergia o sinusitis, el objetivo suele ser reducir inflamación y mejorar la ventilación nasal. Si el problema aparece tras una infección viral, a veces se recupera solo, pero otras veces necesita seguimiento. En cuadros persistentes, el médico puede valorar entrenamiento olfativo, medicación o pruebas complementarias.
La recuperación no siempre es inmediata, pero sí conviene actuar con criterio. El olfato participa en la alimentación, la detección de riesgos y la calidad de vida. Cuando la nariz deja de reconocer olores de forma mantenida, ese cambio aporta información útil sobre mucosa, nervios y función neurológica, y merece una revisión bien orientada.
Este contenido es exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o dudas sobre tu estado, busca atención médica.









