Las aftas son pequeñas úlceras que aparecen en la mucosa bucal y convierten algo tan cotidiano como comer, beber o hablar en una experiencia dolorosa. Aunque se resuelven solas en una o dos semanas, los cuidados adecuados reducen el dolor desde el primer día y aceleran la cicatrización. Conocer también sus desencadenantes ayuda a reducir las recaídas en quienes las padecen con frecuencia.
¿Qué son las aftas y por qué aparecen?
Las aftas, conocidas médicamente como úlceras aftosas, son lesiones inflamatorias redondeadas u ovaladas, con el centro blanco o amarillento y un borde rojizo, que aparecen en las zonas blandas de la boca: interior de los carrillos, labios, lengua, encías o paladar blando. No son contagiosas ni están causadas por el virus del herpes, aunque se confunden con frecuencia con las herpes labiales.
Su causa exacta no está completamente establecida, pero se han identificado varios factores desencadenantes. Una revisión publicada en el Journal of Clinical and Experimental Dentistry en 2021 concluyó que las aftas recurrentes se asocian con alteraciones en la respuesta inmunitaria local de la mucosa oral, el estrés crónico y déficits de vitamina B12, hierro y folato en una proporción significativa de los pacientes.

Causas y factores que favorecen su aparición
Identificar qué desencadena las aftas en cada persona es el primer paso para reducir su frecuencia. Los factores más comunes incluyen el estrés acumulado, el descanso insuficiente, la deshidratación, los traumatismos mecánicos por morderse el labio o el carrillo, el roce de aparatos ortodónticos o prótesis dentales, y las deficiencias de ciertos micronutrientes. En mujeres, los cambios hormonales durante el ciclo menstrual también pueden favorecer su aparición.
13 medidas para aliviar el dolor y acelerar la cicatrización
La mayoría de las aftas no requieren medicación, pero los cuidados locales marcan una diferencia real en la velocidad de cicatrización y en el nivel de dolor diario.
- Enjuaga la boca con agua tibia y sal varias veces al día, especialmente después de las comidas, para reducir la carga bacteriana y mantener la úlcera limpia.
- Evita los enjuagues bucales con alcohol: irritan la mucosa ya dañada y retrasan la cicatrización.
- Usa un cepillo de cerdas suaves y cepilla con suavidad para no rozar la zona afectada.
- Si el dolor impide el cepillado normal, limpia temporalmente los dientes con una gasa húmeda hasta que la úlcera reduzca su tamaño.
- Elige una pasta dentífrica con flúor y sin lauril sulfato sódico, un detergente presente en muchas pastas que puede irritar la mucosa oral en personas con aftas frecuentes.
- Consume alimentos blandos y fáciles de masticar: purés, yogur, huevo cocido, plátano.
- Evita alimentos muy picantes, muy ácidos, muy salados o muy crujientes que rozan o irritan la lesión.
- Evita temperaturas extremas, tanto alimentos muy calientes como muy fríos, que aumentan la sensación de ardor.
- No consumas alcohol ni tabaco durante el proceso: ambos retrasan la cicatrización de la mucosa.
- Mantén una buena hidratación bebiendo agua con regularidad a lo largo del día para evitar que la mucosa se reseque.
- Aumenta el consumo de frutas y verduras, o tómalas en forma de zumo con pulpa si la masticación es difícil.
- Duerme entre siete y ocho horas diarias para favorecer la regeneración tisular que ocurre durante el sueño.
- Reduce el estrés con actividad física moderada, técnicas de respiración o cualquier rutina que ayude a bajar la carga de cortisol, uno de los principales factores desencadenantes.

Qué no debes hacer cuando tienes una afta
Algunos remedios populares pueden empeorar la situación en lugar de mejorarla. Aplicar violeta de genciana sobre las úlceras bucales no tiene respaldo científico para este uso, puede irritar el tejido y resecar los labios, retrasando la cicatrización. Tampoco conviene aplicar aspirina triturada directamente sobre la lesión ni usar enjuagues con alcohol de forma repetida. El objetivo es proteger la mucosa, no irritarla más.
¿Cuándo consultar al médico o al dentista?
La mayoría de las aftas desaparecen solas en siete a catorce días. Sin embargo, hay situaciones que justifican una evaluación profesional. Para entender mejor cuándo una úlcera oral puede indicar algo más que una afta común, conviene conocer las diferencias entre los tipos de úlceras en la boca y sus causas específicas antes de concluir que se trata de una lesión benigna.
- La úlcera es inusualmente grande o profunda.
- No ha cicatrizado tras dos semanas de cuidados adecuados.
- Aparece con una frecuencia mayor de tres episodios al año.
- Se acompaña de fiebre, ganglios inflamados en el cuello o malestar general.
- El dolor es tan intenso que impide comer o beber de forma normal.
En estos casos, el médico puede prescribir corticoides tópicos, enjuagues con clorhexidina o suplementos específicos si se detecta un déficit de vitamina B12, hierro o ácido fólico como causa subyacente. Las aftas recurrentes que no responden a los cuidados habituales merecen siempre una evaluación para descartar enfermedades sistémicas asociadas como la enfermedad de Crohn, la enfermedad celíaca o alteraciones inmunitarias.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica ni el consejo de un dentista o médico. Si las aftas son frecuentes, persistentes o muy dolorosas, consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado.









