- Por qué la ciencia ha demostrado que el mosquito tiene “favoritos” según tu perfil químico.
- El papel de los ácidos carboxílicos y cómo tu microbiota cutánea crea tu olor único.
- La verdad sobre los mitos más comunes: ¿Existe realmente la “sangre dulce” o influye el grupo sanguíneo?
- Cómo factores como el ejercicio, el embarazo y el dióxido de carbono potencian tu atractivo para ellos.
- Medidas de prevención avaladas científicamente para mantener a los mosquitos a raya de forma eficaz.
Todos conocemos a esa persona que acaba llena de picaduras mientras los demás salen ilesos. No es mala suerte ni imaginación. La ciencia ha demostrado que los mosquitos tienen favoritos, y la razón está en la química de tu piel más que en tu sangre.
¿De verdad hay personas que atraen más a los mosquitos?

Sí, y no es una impresión. Los estudios confirman que algunas personas reciben muchas más picaduras que otras de forma constante, aunque estén en el mismo lugar y a la misma hora.
Los mosquitos hembra, que son los que pican, buscan sangre para desarrollar sus huevos. Y para elegir a quién picar se guían sobre todo por el olfato, capaz de detectar señales del cuerpo a varios metros de distancia.
¿Qué dice la ciencia sobre a quién eligen?
La respuesta no está en la sangre, sino en la piel. Según una investigación publicada en la revista Cell en 2022, del laboratorio de la Universidad Rockefeller, las personas más atractivas para los mosquitos producen más ácidos carboxílicos en la piel, unas sustancias del sebo ligadas al olor corporal.
Lo llamativo es que ese perfil se mantuvo estable durante años. Es decir, si eres un imán para los mosquitos, es muy probable que lo seas siempre, porque depende de tu química natural.
¿Qué factores te hacen más atractivo para ellos?
Más allá del olor de la piel, hay otros rasgos que aumentan las probabilidades de acabar picado. Estos son los principales:
- El dióxido de carbono que exhalas: cuanto más respiras, más fácil te localizan.
- El calor corporal y el sudor, que concentran ácido láctico y potencian el olor corporal.
- Las bacterias de la piel, que transforman el sebo en tu olor único.
- El embarazo o el ejercicio, que elevan la temperatura y el dióxido de carbono.
Checklist: ¿Por qué sueles ser el “imán” de los mosquitos?
Marca los factores que suelen coincidir cuando estás al aire libre y descubre cómo ajustar tu prevención:
✅ Riesgo bajo/moderado
Tus hábitos no potencian tanto los estímulos químicos que buscan los mosquitos. Aún así, usar repelente es tu mejor seguro de vida al aire libre.
⚠️ Perfil de alta atracción
El sudor y el ejercicio aumentan tu huella química (ácido láctico y CO₂). Tu defensa es la barrera: prioriza ropa de manga larga clara y repelentes con DEET o icaridina antes de salir.
¿Es verdad que la “sangre dulce” los atrae?

Es una de las creencias más extendidas, pero no existe la “sangre dulce”. Los mosquitos no prueban la sangre antes de picar: eligen a su víctima por el olor y por el dióxido de carbono, desde el aire y antes de posarse.
Sobre el grupo sanguíneo, algún estudio sugiere que las personas del grupo O reciben más picaduras, pero la evidencia es débil y poco concluyente. Pesa mucho más el olor de la piel que el tipo de sangre.
¿Cómo evitar las picaduras?
Aunque tu química no se pueda cambiar, sí puedes reducir las picaduras con medidas sencillas:
- Usar repelentes con DEET o icaridina, los más eficaces según los estudios.
- Cubrir brazos y piernas al atardecer, cuando pican con más frecuencia.
- Eliminar el agua estancada de macetas, cubos y platos, donde se reproducen.
- Usar mosquiteras o un ventilador, ya que les cuesta volar con corriente de aire.
En buena parte, es cosa de tu piel
Que los mosquitos te elijan a ti depende sobre todo de tu olor corporal y de tu química natural, algo que va contigo y que apenas puedes modificar. La buena noticia es que los repelentes funcionan igual seas o no un imán, así que la defensa está en tu mano aunque la atracción no lo esté.
Este contenido tiene un fin únicamente informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si una picadura se hincha mucho, se infecta o aparece fiebre o sarpullido tras un viaje, conviene consultar con un médico.









