Meningitis: qué es, tipos y tratamiento

La meningitis es una inflamación grave de las meninges, que son las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos.

Debido a esta inflamación, es frecuente que aparezca rigidez en el cuello, lo que dificulta acercar el mentón al pecho. También pueden presentarse fiebre, náuseas, vómitos y dolor de cabeza intenso.

Es importante que la meningitis sea diagnosticada y tratada lo antes posible, especialmente cuando se sospecha una causa bacteriana, para reducir el riesgo de secuelas permanentes o incluso la muerte.

Vea el siguiente video y conozca más sobre la meningitis:

MENINGITIS: ¡8 síntomas que no puedes ignorar!

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Principales síntomas

La intensidad de los síntomas puede variar según la causa de la inflamación de las meninges. En general, los principales síntomas son:

  • fiebre alta;
  • dolor de cabeza intenso;
  • rigidez en el cuello, con dificultad para acercar la barbilla al pecho;
  • náuseas y vómitos;
  • sensibilidad a la luz;
  • somnolencia o dificultad para despertar;
  • confusión;
  • convulsiones.

En algunos casos, especialmente en la enfermedad meningocócica, también pueden aparecer manchas rojas o moradas en la piel. Estos signos pueden empeorar rápidamente y requieren atención médica inmediata. Vea cuáles son los síntomas de la meningitis.

Síntomas de meningitis en niños y bebés

Además de los síntomas mencionados anteriormente, en bebés y niños pequeños también pueden presentarse otros signos que hagan sospechar meningitis, como:

  • llanto débil o continuo;
  • irritabilidad;
  • dificultad para alimentarse;
  • menor actividad;
  • dificultad para mover el cuello;
  • fontanela abombada, que es la zona blanda en la parte superior de la cabeza.

En bebés y niños pequeños, la meningitis no siempre causa los síntomas clásicos observados en adultos. Por eso, cambios como irritabilidad, somnolencia, rechazo de la alimentación o una fontanela abombada deben valorarse rápidamente, especialmente si aparecen junto con fiebre o empeoran en poco tiempo.

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Test de síntomas online

Para saber la posibilidad de tener meningitis, seleccione los síntomas que presenta en el test a continuación:

  1. 1. Fiebre superior a 37,2°C.
  2. 2. Dolor y rigidez al mover el cuello.
  3. 3. Somnolencia excesiva, confusión mental o irritabilidad.
  4. 4. Dolor de cabeza.
  5. 5. Visión doble.
  6. 6. Dificultad para mover partes del cuerpo.
  7. 7. Náuseas y/o vómitos frecuentes.
  8. 8. Falta de apetito.
  9. 9. Sensibilidad a la luz.

Este test es una herramienta que sirve únicamente como medio de referencia. Por lo tanto, no pretende dar un diagnóstico y no reemplaza la consulta con un infectólogo, neurólogo o médico general.

Tipos de meningitis

De acuerdo con la causa responsable de la inflamación de las meninges, la meningitis puede clasificarse en varios tipos, siendo los principales los siguientes:

1. Meningitis viral

La meningitis viral es causada por virus y suele ser la forma más frecuente. Entre los virus más asociados se encuentran los enterovirus, que son la causa más común, aunque también puede ser provocada por otros virus, como algunos herpesvirus.

En algunos casos, la infección puede afectar no solo las meninges, sino también el tejido cerebral, dando lugar a una meningoencefalitis. 

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2. Meningitis bacteriana

La meningitis bacteriana es la forma más grave y corresponde a la inflamación de las meninges causada por bacterias como Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae. En algunos casos, también puede estar relacionada con Mycobacterium tuberculosis.

La meningitis causada por Neisseria meningitidis se conoce como meningitis meningocócica. Aunque no es la más frecuente, puede presentarse con mayor gravedad y requiere atención médica urgente. Vea más detalles de la meningitis bacteriana.

3. Meningitis micótica

La meningitis micótica es menos frecuente y suele presentarse sobre todo en personas con el sistema inmunológico debilitado, ya sea por enfermedades crónicas, tratamiento inmunosupresor o edad avanzada.

Con frecuencia se asocia a hongos como Cryptococcus y Coccidioides, aunque en algunos casos también puede ser causada por Candida o Aspergillus. Conozca qué es la meningitis micótica y cómo identificarla.

4. Meningitis eosinofílica

La meningitis eosinofílica es un tipo raro de meningitis, generalmente asociado a la infección por el parásito Angiostrongylus cantonensis.

La infección puede ocurrir al consumir caracoles o babosas crudos o poco cocidos, o alimentos contaminados con secreciones de estos animales. Entre los síntomas más comunes se encuentran dolor de cabeza intenso, náuseas, vómitos y rigidez de nuca.

5. Meningitis aséptica

La meningitis aséptica es una inflamación de las meninges que no siempre está causada por bacterias. En muchos casos puede estar relacionada con virus, pero también puede deberse a causas no infecciosas.

Entre las principales causas no infecciosas se encuentran algunos medicamentos, golpes fuertes, enfermedades autoinmunes, como lupus, y ciertos tipos de cáncer.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la meningitis es realizado por el médico general, neurólogo o infectólogo mediante la evaluación de los signos y síntomas presentados por la persona. Durante la consulta, puede realizarse un examen físico, en el que se evalúa la rigidez del cuello, ya que la dificultad para moverlo es uno de los principales indicios de la enfermedad.

Además, pueden solicitarse exámenes de laboratorio, como análisis de sangre y orina, así como estudios de imagen, como tomografía computarizada o resonancia magnética, especialmente cuando existe sospecha de complicaciones o compromiso cerebral. Algunos signos de alerta incluyen convulsiones y alteraciones en el tamaño de las pupilas.

Sin embargo, el estándar de oro para el diagnóstico de la meningitis es el análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR), obtenido mediante una punción lumbar. Este examen permite identificar la causa de la infección y orientar el tratamiento más adecuado.

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Una vez confirmado el diagnóstico, la persona suele requerir hospitalización para iniciar el tratamiento. En los casos de meningitis bacteriana, se utilizan antibióticos, mientras que en la meningitis viral el tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, como la fiebre y el malestar.

Causas de la meningitis

La meningitis es causada por la inflamación de las meninges, que generalmente ocurre debido a infecciones, aunque también puede tener causas no infecciosas.

Las principales causas de meningitis son virus, bacterias, hongos y parásitos. Además, existen causas no infecciosas, como algunos medicamentos, enfermedades autoinmunes (como el lupus), ciertos tipos de cáncer, traumatismos o golpes fuertes en la cabeza.

En la mayoría de los casos, la meningitis es causada por infecciones, pero identificar la causa exacta es fundamental para definir el tratamiento adecuado.

Cómo se contagia

La transmisión de la meningitis puede variar según el microorganismo que esté causando la inflamación de las meninges.

En el caso de la meningitis viral, el contagio depende del virus responsable. En muchos casos, una persona puede infectarse con el virus y no desarrollar meningitis, sino otro tipo de infección más leve.

En la meningitis bacteriana, especialmente en la causada por Neisseria meningitidis, la transmisión ocurre con mayor facilidad a través del contacto cercano y prolongado con secreciones respiratorias o de la garganta, como al toser, estornudar, besar o compartir utensilios que hayan estado en contacto con saliva.

Además, algunas infecciones virales que pueden causar meningitis también pueden transmitirse por contacto con manos, superficies o alimentos contaminados, especialmente cuando no hay una higiene adecuada.

Aunque ciertos tipos de meningitis pueden ser contagiosos, no todas las personas expuestas al agente infeccioso desarrollan la enfermedad. Esto también depende del estado del sistema inmunológico, del tipo de microorganismo y de si la persona ha sido vacunada.

Cómo se puede prevenir

La vacunación es una de las principales formas de prevención contra algunos tipos de meningitis, ya que ayuda a proteger frente a microorganismos como el meningococo, el neumococo y Haemophilus influenzae tipo b. Aunque no evita todos los casos, reduce de forma importante el riesgo de desarrollar las formas más graves de la enfermedad. Conozca más sobre la vacuna de la meningitis.

Además, otras medidas que también pueden ayudar a disminuir el riesgo de meningitis son:

  • evitar el contacto cercano con personas enfermas;
  • lavarse las manos con frecuencia;
  • no compartir vasos, cubiertos u otros objetos que hayan estado en contacto con saliva;
  • cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.

Estas medidas son especialmente importantes en los casos en que el microorganismo puede transmitirse por secreciones respiratorias o por contacto cercano. Aun así, el riesgo de enfermar también depende del tipo de agente infeccioso, del estado del sistema inmunológico y de si la persona ha sido vacunada.

Cómo se realiza el tratamiento

La OMS indica que el tratamiento de la meningitis debe iniciarse lo antes posible, especialmente cuando existe sospecha de meningitis bacteriana. Como esta enfermedad puede empeorar rápidamente, la persona suele necesitar evaluación y seguimiento en el hospital.

El tratamiento depende de la causa de la meningitis. En la meningitis bacteriana, generalmente se indican antibióticos intravenosos lo antes posible. En algunos casos, el tratamiento puede ajustarse después de los resultados de los exámenes que identifican el microorganismo responsable.

En la meningitis viral, el tratamiento suele centrarse en aliviar los síntomas, con reposo, hidratación y medicamentos para controlar la fiebre y el malestar. Solo en algunos casos específicos, como ciertas infecciones virales graves, puede ser necesario utilizar antivirales.

En la meningitis fúngica puede ser necesario el uso de medicamentos antifúngicos. En otras formas menos frecuentes, como algunas meningitis parasitarias, el tratamiento varía según el microorganismo y el estado general de salud de la persona.

Además, durante el tratamiento, el médico puede indicar medicamentos para aliviar síntomas como fiebre, dolor de cabeza y malestar general. El seguimiento médico continuo es importante para evaluar la evolución del cuadro y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.

Secuelas de la meningitis

Las secuelas de la meningitis pueden aparecer sobre todo cuando la enfermedad no se diagnostica ni se trata a tiempo, o cuando la infección es más grave. El riesgo también puede ser mayor en personas con el sistema inmunológico debilitado.

Las secuelas más frecuentes de la meningitis son:

  • pérdida de la audición, parcial o total;
  • epilepsia o convulsiones recurrentes;
  • problemas de memoria y concentración;
  • dificultad para el aprendizaje, tanto en niños como en adultos;
  • retraso en el desarrollo;
  • dificultad para caminar o mantener el equilibrio;
  • debilidad o problemas motores;
  • daño neurológico;
  • amputación de miembros en los casos más graves, especialmente cuando hay sepsis asociada.

A pesar de ello, no todas las personas desarrollan secuelas. Muchas se recuperan por completo, especialmente cuando el diagnóstico y el tratamiento se realizan de forma temprana. En otros casos, las secuelas pueden ser leves o requerir seguimiento médico y rehabilitación.

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