Mastocitos: qué son, funciones y principales alteraciones

Los mastocitos son células del sistema inmunológico que actúan como vigilantes en los tejidos y cumplen un papel fundamental en la defensa del organismo, ya que participan en la eliminación de patógenos, contribuyen a la degradación de toxinas y liberan mediadores químicos que coordinan la respuesta inflamatoria frente a infecciones o lesiones.

Están distribuidos en todo el cuerpo, especialmente en zonas de contacto con el medio externo, como la piel, las vías respiratorias y el tracto gastrointestinal, así como alrededor de los vasos sanguíneos, y se activan al detectar señales como infecciones o alérgenos, liberando su contenido para ejercer su función protectora.

No obstante, cuando su activación es desregulada o excesiva, pueden generar problemas de salud como asma, reacciones alérgicas y anafilaxia, así como mastocitosis o síndrome de activación mastocitaria.

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Principales funciones

Las principales funciones de los mastocitos son:

  • Defender el organismo contra parásitos y bacterias, liberando sustancias que coordinan la respuesta inmunitaria y favorecen la eliminación de estos microorganismos;
  • Proteger frente a toxinas y venenos, como los de insectos o reptiles, ya que pueden activarse ante estas sustancias y contribuir a su degradación, ayudando a limitar sus efectos;
  • Detectar agentes extraños e iniciar la respuesta de defensa, activando otras células del sistema inmunológico para reforzar y coordinar la protección;
  • Participar en las reacciones alérgicas al activarse y liberar sustancias como histamina y leucotrienos, responsables de muchos síntomas típicos de la alergia;
  • Intervenir en la formación de nuevos vasos sanguíneos, dado que pueden estimular la angiogénesis, es decir, el crecimiento de vasos nuevos, influyendo en la circulación de los tejidos y, en algunos casos, en el desarrollo de tumores.

Los mastocitos se activan al detectar una amenaza en el organismo y, al hacerlo, liberan sustancias que inician o intensifican la respuesta inflamatoria.

Sin embargo, cuando se activan en exceso, pueden contribuir a enfermedades como asma o inflamación crónica. Conozca más sobre el asma y su tratamiento.

Cómo identificar

Los mastocitos pueden detectarse mediante exámenes específicos, como biopsias de tejidos, como la piel o intestinos, donde están presentes en mayor cantidad.

Sin embargo, en casos de sospecha de trastornos como mastocitosis sistémica, puede indicarse biopsia y aspirado de médula ósea para una evaluación más precisa.

Para saber si los mastocitos están activados, puede medirse la triptasa en sangre, ya que esta sustancia aumenta cuando se liberan sus mediadores, o en el caso de la histamina y otras sustancias relacionadas, lo más habitual es analizar sus productos de degradación en una muestra de orina de 24 horas, la cual debe ser recogida poco después de un episodio agudo.

La identificación de mastocitos o de sus mediadores no forma parte de exámenes de rutina y generalmente se solicita solo cuando existe sospecha clínica específica, ya que otras pruebas pueden ser más útiles para evaluar el estado general de salud.

Principales alteraciones

La cantidad de mastocitos puede estar alterada en algunas situaciones, lo que puede causar cambios en el organismo como:

1. Alergias

Los mastocitos desempeñan un papel fundamental en las reacciones alérgicas, actuando junto con otras células del sistema inmunológico, como los basófilos.

Cuando se activan, liberan sustancias que aumentan la permeabilidad de los vasos sanguíneos, provocan la contracción del músculo bronquial y estimulan la producción de moco.

Como consecuencia, pueden aparecer síntomas como coriza, lagrimeo, picazón e hinchazón.

En la anafilaxia, una reacción alérgica grave y potencialmente mortal, se produce una activación masiva de los mastocitos con liberación intensa de mediadores inflamatorios, puediendo causar dificultad para respirar debido a la broncoconstricción y una disminución de la presión arterial.

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2. Infección por parásitos y bacterias

Los mastocitos también pueden encontrarse aumentados en caso de infecciones por parásitos, principalmente helmintos, y por bacterias, ya que participan en la defensa frente a estos microorganismos.

Además de poder contribuir a su eliminación directa, los mastocitos activan y modulan la respuesta de otras células del sistema inmunológico, favoreciendo la eliminación del agente infeccioso.

3. Mastocitosis

La mastocitosis es una enfermedad rara caracterizada por el aumento y la acumulación anormal de mastocitos en la piel y/o en otros órganos.

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Esta acumulación puede provocar distintos síntomas, que varían según los órganos afectados, como manchas o enrojecimiento en la piel, picazón intensa, mareos y diarrea.

4. Síndrome de activación mastocitaria

El síndrome de activación mastocitaria es una alteración rara que lesiona el sistema inmune, dando como resultado un aumento exagerado de la cantidad de mastocitos frente a sustancias que normalmente no causarían alergia, causando signos y síntomas que involucran a más de un sistema, como el gastrointestinal, cardiovascular, piel y respiratorio.

Este síndrome puede provocar síntomas como picazón intensa, enrojecimiento e hinchazón de la piel, aumento de la frecuencia cardíaca, disminución de la presión arterial, náuseas, vómitos, cólicos, coriza y dificultad para respirar, y en algunos casos sibilancias al respirar.