La malta se produce principalmente a partir de granos de cebada, que se humedecen y se dejan germinar. Se le atribuyen distintos beneficios para la salud, como mejorar la energía mental y física, ayudar a reducir el colesterol, favorecer el estado de ánimo y mejorar la absorción de nutrientes, ya que es rica en carbohidratos, proteínas, minerales y compuestos antioxidantes.
Además de la cebada, la malta también puede elaborarse a partir de granos de trigo, centeno, arroz o maíz, y suele denominarse según el cereal del que proviene, como malta de trigo, por ejemplo.
Este alimento puede consumirse en forma de bebida, en granos junto con yogur o en preparaciones como el pan de malta. También se utiliza como sustituto del café en personas que no pueden consumir cafeína.
Principales beneficios
Los principales beneficios de la malta para la salud son:
1. Aumentar la disposición y energía
La malta es un alimento rico en almidón, proteínas, vitaminas y minerales, ayudando a aumentar la energía y disposición diaria, además de ser beneficiosa para las personas que realizan ejercicio o deporte, ya que mejora la capacidad física y resistencia durante el entrenamiento.
2. Mejorar el estado de ánimo
La malta es rica en hordenina, una sustancia que activa un receptor de la dopamina en el cerebro, un neurotransmisor que está involucrado en las emociones y los procesos cognitivos, mejorando el estado de ánimo y el humor, reduciendo el estrés y estimulando la salud mental.
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La malta es beneficiosa para la salud del intestino, ya que es rica en fibras que actúan mejorando su funcionamiento.
Además, la malta podría tener propiedades prebióticas, estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud, como mejorar el sistema inmunitario y prevenir infecciones.
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La malta puede ayudar a reducir los niveles de colesterol llamado ¨malo¨ o LDL en sangre, ya que es rica en fibras y compuestos antioxidantes, reduciendo la absorción de colesterol a nivel intestinal, además de evitar la oxidación de sus células, previniendo así problemas cardiovasculares, como aterosclerosis e infarto de miocardio.
5. Mejorar la absorción de nutrientes
El proceso de malteado aumenta la digestibilidad de los cereales y su absorción de los nutrientes, reduciendo el contenido de taninos y fitatos, por ejemplo, que son antinutrientes que disminuyen la absorción de minerales, además de mejorar la digestibilidad de las proteínas de algunos cereales, como el sorgo y el mijo.
6. Regular el azúcar en sangre
Al ser rica en fibras, especialmente de tipo soluble, la malta ayuda a regular el azúcar en sangre, aumentando el tiempo de absorción de los carbohidratos, siendo útil para ayudar a prevenir y a controlar la diabetes tipo 2.
Propiedades de la malta
La malta es rica en carbohidratos, proteínas, minerales, vitamina b y compuestos antioxidantes, aportando propiedades energéticas, hipoglucemiantes, relajantes, antidepresivas, hipocolesterolémicas, cardioprotectoras y prebióticas.
Alimentos con malta
Algunos alimentos con malta son:
- Whisky;
- Cervezas;
- Cereales matinales (algunos de ellos);
- Harina de cebada malteada;
- Bebidas malteadas, como Milo, Malta Caracas, Maltín Polar, Pony malta, Super Malta, Malta India, Ovomaltina;
- Panes y galletas.
Para identificar los productos con malta es importante leer la etiqueta nutricional de los alimentos, pues puede estar presente en diversos productos.
Además, algunos de ellos son ricos en azúcares y grasas, por lo que deben ser consumidos con precaución.
Lea también: Etiqueta nutricional: para qué sirve, qué contiene y cómo leerla tuasaude.com/es/etiqueta-nutricionalInformación nutricional de la malta
En la tabla a continuación se muestra la composición nutricional de la harina de malta de cebada:
Para aprovechar sus beneficios para la salud, la malta debe ser consumida junto a una alimentación saludable y equilibrada, acompañada de actividad física de manera regular.
Cómo consumir la malta
La malta puede consumirse como sustituto del café. En estos casos, lo más utilizado es la cebada tostada (a veces llamada café de cebada o café de malta), porque tiene un sabor tostado parecido y no contiene cafeína.
La forma de consumirla depende de la presentación:
- Molida (tipo café): se prepara como el café, en filtro, prensa francesa o cafetera italiana. Suele dar una bebida tostada y suave, con menos amargor que el café tradicional.
- Soluble (instantánea): se disuelve en agua o leche caliente. En esta versión conviene revisar la etiqueta, porque algunas incluyen azúcar o saborizantes.
- En grano tostado: se consume como una infusión. Puede hervirse o dejarse reposar en agua caliente; luego se cuela y se toma caliente o fría. El sabor suele quedar más ligero que en la versión molida.
Para que la sustitución sea más saludable, suele preferirse que sea 100% cebada tostada y sin azúcar añadido. Si se busca un sabor más parecido al “café con leche”, puede combinarse con leche o bebida vegetal sin azúcar y un toque de canela.
Para consumir la malta en otras presentaciones, lo más importante es identificar qué tipo de producto es, porque muchas de ellas, sobre todo bebidas y polvos “malteados”, pueden contener azúcares añadidos y funcionar más como una bebida dulce que como una opción cotidiana.
También existe la harina de malta, la cual suele ser usada en la panadería. Existen dos tipos:
- Harina de malta diastásica: aporta enzimas llamadas amilasas, que ayudan a convertir parte del almidón en azúcares. Eso puede mejorar la fermentación, el volumen y el color de la corteza, especialmente en masas de fermentación larga para la preparación de pan, pizza y masa madre.
- Harina de malta no diastásica (tostada): es usada más para darle a la masa sabor (un toque dulce o tostado), así como coloración dorada. Además, puede aportar “alimento” para la levadura por su contenido de azúcares. Bajo esta forma las enzimas ya no están activas.
Para evitar errores, conviene revisar la etiqueta nutricional del producto para identificar qué tipo harina de malta es antes de utilizarla en cualquier preparación.
En el caso de las bebidas alcohólicas la malta no es un ingrediente "nutritivo", debiendo nunca abusar sobre su consumo.
Cómo se usa en la producción de cerveza
En la producción de cerveza, la malta (sobre todo cebada malteada) aporta almidón y también las enzimas que permiten transformarlo en azúcares fermentables durante el macerado.
Después, la levadura fermenta esos azúcares para producir alcohol y compuestos que influyen en el aroma y el sabor de la bebida.
El tipo de malta y el proceso de secado/tostado influyen mucho en el color, el aroma y el sabor (por ejemplo, maltas más tostadas suelen dar notas más intensas y colores más oscuros).
Además de la malta base, en algunas cervezas pueden utilizarse otros cereales (por ejemplo, trigo) o adjuntos como maíz y arroz, que se emplean por razones tecnológicas, sensoriales o de costo, según el estilo y la formulación.
Cómo se usa en la producción de whisky
El whisky puede elaborarse a partir de diferentes cereales. En muchos casos se usa cebada malteada (sola o junto con otros granos) porque la malta aporta enzimas que ayudan a convertir el almidón en azúcares fermentables; esos azúcares se fermentan con levaduras para producir alcohol.
Después, el líquido fermentado se destila (una o más veces, según el tipo de whisky y el método de producción) para concentrar el alcohol y conservar aromas y sabores del cereal.
Finalmente, en varias regulaciones se establece la maduración en barricas de roble y parámetros técnicos como el límite de destilación.
Quién no debe consumirla
La malta suele elaborarse con cebada, por lo que no es adecuada para personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten, ya que ingredientes como “malta”, “extracto de malta” o “cebada malteada” generalmente indican presencia de gluten.
En prediabetes o diabetes, conviene limitar el jarabe de malta y las bebidas/productos malteados industrializados, porque con frecuencia aportan azúcares añadidos y pueden elevar la glucosa.
Recetas con malta
Algunas recetas saludables con malta son:
1. Pan de malta
Ingredientes (10 porciones):
- 300 g de malta de cebada molida;
- 800 g de harina de trigo;
- 10 cucharadas de miel;
- 1 cucharada rasa de fermento biológico;
- 1 cucharada de sal;
- 350 ml de leche;
- 1 cucharada de mantequilla.
Modo de preparación:
Precalentar el horno a 250 ºC. Mezclar todos los ingredientes con las manos en un tazón hasta formar una masa homogénea, la cual debe ser amasada durante 10 minutos.
Dejar reposar la masa durante 1 hora. Amasar nuevamente y colocar la masa en un molde untado para pan. A continuación, cubrir con un paño y esperar que crezca el doble de su tamaño. Hornear a 250 °C por 45 minutos.
Después de finalizar la cocción en el horno, se debe desmoldar el pan y mantenerlo en un sitio aireado para mantener su forma y textura. No obstante, es importante recordar que las personas con intolerancia al gluten no pueden consumir cebada. Vea cuáles son los alimentos que lo contienen.
2. Masa de pizza integral de fermentación lenta
Ingredientes
- 400 g de harina integral de trigo;
- 100 g de harina de trigo refinada (para mejorar la elasticidad, opcional);
- 325–350 ml de agua;
- 10 g de sal;
- 1–2 g de levadura seca;
- ½–1 cucharadita de harina de malta diastásica (o 1–2 cucharaditas si es no diastásica);
- 1 cucharada de aceite de oliva (opcional).
Modo de preparación:
Se mezclan las harinas con la sal y la harina de malta, y aparte se disuelve la levadura en una parte del agua. Se incorpora el agua a la mezcla y se amasa hasta lograr una masa uniforme.
Luego se deja reposar unos minutos, se divide en porciones y se guarda en recipientes tapados en refrigeración por 24 a 48 horas para una fermentación lenta.
Al momento de usarla, se deja atemperar, se estira con cuidado y se hornea con una cobertura sencilla, priorizando verduras, proteína magra y poca cantidad de queso.
3. Galletas integrales
Ingredientes
- 180 g de harina integral de trigo;
- 20 g de cacao sin azúcar;
- 1–2 cucharadas de harina de malta no diastásica/tostada;
- 1 cucharadita de polvo de hornear;
- 1 pizca de sal;
- 80–100 g de azúcar mascabado o 60–80 g de miel (ajustar al gusto);
- 70 ml de aceite de oliva suave o aceite vegetal;
- 1 huevo;
- 1 cucharadita de vainilla (opcional);
- 2–3 cucharadas de leche o agua (si hace falta).
Modo de preparación:
Se mezclan en un recipiente la harina integral, el cacao, la harina de malta, el polvo de hornear y la sal.
En otro recipiente se integran el huevo, el aceite, el endulzante y la vainilla, y luego se combinan con los ingredientes secos hasta formar una masa manejable.
Si queda muy seca, se ajusta con un poco de leche o agua. Se forman bolitas, se aplastan ligeramente y se hornean hasta que queden firmes por fuera y suaves por dentro.