Active las notificaciones para no perder las publicaciones de salud y de bienestar más interesantes.
¿Qué necesitas saber?

Luz infrarroja: qué es, para qué sirve y contraindicaciones

La terapia con luz infrarroja se utiliza en fisioterapia para promover el aumento de la temperatura de forma superficial y seca en el área a tratar, promoviendo la vasodilatación y aumento de la circulación sanguínea, favoreciendo la reparación de los tejidos porque penetra en el cuerpo actuando sobre los pequeños vasos sanguíneos, capilares y terminaciones nerviosas. 

Las indicaciones de la luz infrarroja en fisioterapia son:

  • Alivio del dolor;
  • Aumento de la movilidad de las articulaciones;
  • Relajamiento muscular;
  • Favorecer la cicatrización de la piel y de los músculos;
  • Alteraciones en la piel, como infección por hongos en caso de psoriasis.

La luz infrarroja que se usa en la fisioterapia varia entre 50 y 250 W por lo que la profundidad de la piel que alcanza es de 0,3 hasta 2,5 mm, de acuerdo a la lámpara utilizada y a la distancia de la piel que se ocupe. 

Luz infrarroja: qué es, para qué sirve y contraindicaciones

Existen también cámaras de luz infrarroja en algunos spa y hoteles, que son parecidas a un sauna seco, la cuales promueven de igual forma el relajamiento después de una lesión deportiva, por ejemplo. Estas pueden utilizarse alrededor de 15 a 20 minutos y están contraindicadas en personas con alteraciones en la presión arterial.

Cómo usar la luz infrarroja

El tiempo de tratamiento con luz infrarroja varía entre los 10 y 20 minutos, ya que para alcanzar los beneficios terapéuticos se debe mantener una temperatura en la zona de tratamiento entre los 40 y 45ºC de por lo menos 5 minutos. Se puede verificar la temperatura por medio de una termómetro infrarrojo directo sobre el área expuesta a la luz. La temperatura en la zona tratada debe regresar a la normalidad después de alrededor de 30 a 35 minutos. 

El tiempo de tratamiento puede ser menor cuando el área a tratar es pequeña, en caso de lesión aguda, enfermedades de la piel, como psoriasis. Para aumentar la intensidad de la luz infrarroja se puede acercar la lámpara a la piel o alterar su capacidad en el generador. 

Para iniciar el tratamiento la persona debe permanecer en una posición cómoda, manteniendo el miembro a tratar en reposo, pudiendo estar sentado o recostado. La piel debe estar expuesta, limpia y seca, y se deben mantener los ojos cerrados durante el tratamiento en caso de que la iluminación moleste a los ojos, para evitar la resequedad ocular. 

La luz debe incidir directamente sobre el área a tratar, formando un ángulo recto que permita una mayor absorción de la energía. La distancia entre la lámpara y el cuerpo varia entre los 50 y 75 cm, y la persona podrá alejar la lámpara en caso de que haya sensación de ardor o quemazón en la piel, especialmente porque el uso por tiempo prolongado es perjudicial para la salud. 

Quién no debe realizar este tratamiento

A pesar de ser un tratamiento que tiene varios beneficios para la salud, puede tener riesgos asociados, por lo que se contraindica en algunas situaciones, como:

  • Heridas abiertas en la piel, ya que puede producir deshidratación de los tejidos, retrasando la cicatrización;
  • No se debe utilizar directamente sobre los testículos ya que puede disminuir a cantidad de espermatozoides;
  • En bebés debido al riesgos de apnea;
  • En ancianos en grandes áreas, como espalda u hombros debido a la posible deshidratación, reducción momentánea de la presión, mareos, dolor de cabeza;
  • Lesiones en la piel causadas por tejido desvitalizado por radioterapia profunda u otras radiaciones ionizantes, ya que puede producir quemaduras;
  • Sobre lesiones cancerosas en la piel;
  • Fiebre;
  • Personas inconscientes o con poca capacidad de comprensión;
  • Dermatitis o eczema.

La luz infrarroja medicinal puede adquirirse en tiendas de productos médicos, pudiendo utilizarse en casa, sin embargo es importante seguir las indicaciones y estar atento a las contraindicaciones para no perjudicar la salud. 

Bibliografía >

  • Sheila Kitchen. Eletroterapia: Prática Baseada em Evidências. 11.ed. São Paulo: Manole, 2003. 139-144.
¿Fue útil esta información?   
 /  No

Si tiene alguna duda, escríbala en el espacio a continuación para que podamos mejorar nuestro texto:

¡Atención! Solo podremos responderle si coloca su email a continuación.
Recibirá un email con un enlace al que debe acceder para confirmar que el email le pertenece.
Más sobre este tema:

Publicidad
Carregando
...
Fechar Simbolo de finalizado

Puede preguntar

Fechar
¡Es hora de quitarse todas las dudas!
Erro
Erro
Erro
Marque la casilla de verificación anterior.
Enviar mensaje