Las lesiones musculares son alteraciones en las fibras del músculo causadas por un estiramiento excesivo, una contracción intensa o un impacto directo en la zona, lo que puede provocar dolor, inflamación y pérdida de fuerza en la extremidad afectada.
Las lesiones musculares pueden variar de leves a graves, dependiendo de la cantidad de fibras lesionadas y del grado de afectación del músculo. En muchos casos, afectan músculos como la pantorrilla, el muslo, la parte posterior del muslo y la región de la ingle.
El tratamiento debe ser indicado por el ortopedista o el médico del deporte y varía según la gravedad de la lesión. Puede incluir reposo relativo, aplicación de compresas frías, fisioterapia, uso de medicamentos y, en casos poco frecuentes, cirugía.
Síntomas de las lesiones musculares
Los principales síntomas de las lesiones musculares son:
- Dolor repentino en el músculo afectado, que puede aparecer durante la actividad física o poco después del esfuerzo;
- Sensación de pinchazo, chasquido o desgarro en el momento de la lesión;
- Inflamación en la zona;
- Hematomas o manchas moradas en la piel, principalmente en las lesiones más graves;
- Sensibilidad al tocar la región afectada;
- Dificultad o incapacidad para mover la extremidad con normalidad;
- Pérdida de fuerza muscular.
Además, también pueden presentarse rigidez muscular y espasmos o contracciones involuntarias del músculo afectado, especialmente durante los primeros días después de la lesión. Sin embargo, la intensidad de los síntomas varía de acuerdo con la gravedad de la lesión.
Grados de las lesiones musculares
Las lesiones musculares pueden clasificares en los siguientes grados:
1. Lesión muscular grado 1
La lesión muscular de grado 1 es la más leve y ocurre cuando existe un pequeño estiramiento o la rotura de pocas fibras musculares.
Por lo general, provoca dolor de leve a moderado, sensibilidad en la zona y una ligera molestia al mover el músculo, pero sin una pérdida importante de fuerza.
2. Lesión muscular grado 2
La lesión muscular de grado 2 ocurre cuando hay una rotura parcial de las fibras musculares, lo que provoca dolor más intenso, inflamación, hematoma, disminución de la fuerza del músculo afectado y dificultad para caminar o realizar determinados movimientos.
3. Lesión muscular grado 3
La lesión muscular de grado 3 es la más grave y se caracteriza por la rotura completa del músculo o de la unión entre el músculo y el tendón.
Aparte del dolor intenso en el momento de la lesión, puede presentarse una pérdida importante de fuerza, incapacidad para mover la extremidad afectada y, en algunos casos, una depresión palpable en la zona lesionada.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico de la lesión muscular lo realiza el ortopedista o el médico del deporte mediante la evaluación de los síntomas, los antecedentes de cómo ocurrió la lesión y la exploración física.
En caso de presentar síntomas de lesión muscular, se recomienda acudir con un ortopedista.
Para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad de la lesión, el médico puede solicitar estudios de imagen, como un ultrasonido o una resonancia magnética, que ayudan a identificar roturas y determinar la extensión del daño muscular. Consulte para qué sirve la resonancia magnética.
En algunos casos, los estudios de imagen pueden no ser necesarios, especialmente cuando la lesión es leve y el diagnóstico es evidente durante la valoración médica. No obstante, se indican cuando existe sospecha de una rotura extensa o cuando hay dudas sobre el diagnóstico.
Tipos de lesiones musculares
Los principales tipos de lesiones musculares incluyen:
1. Distensión muscular
La distensión muscular ocurre cuando las fibras del músculo se estiran más allá de su límite, pudiendo producirse una rotura parcial o completa. Entienda mejor qué es una distensión muscular.
Es el tipo más frecuente de lesión muscular y suele presentarse durante la práctica de actividad física, especialmente al correr, saltar o realizar movimientos bruscos.
2. Contusión muscular
La contusión muscular es causada por un impacto directo sobre el músculo, como golpes, caídas o choques durante actividades deportivas.
Lea también: Contusión muscular: qué es, síntomas y cómo tratarla tuasaude.com/es/contusion-muscularEste tipo de lesión muscular provoca dolor, inflamación y hematoma debido al sangrado dentro del músculo.
3. Laceración muscular
La laceración muscular es una lesión más grave, caracterizada por un corte o rotura del músculo causado por traumatismos intensos, como accidentes o heridas producidas por objetos cortantes.
Aparte de dolor intenso y una pérdida importante de la función muscular, puede haber un sangrado significativo y ser necesario un tratamiento quirúrgico.
4. Calambre muscular
El calambre muscular es una contracción involuntaria y dolorosa del músculo que aparece de forma repentina.
Aunque generalmente es temporal, puede estar relacionado con la fatiga muscular, la deshidratación, el ejercicio intenso o alteraciones en los niveles de electrolitos, por lo que se considera una lesión muscular funcional, sin rotura de las fibras. Conozca las principales causas de los calambres.
5. Dolor muscular de aparición tardía
El dolor muscular de aparición tardía, también llamado dolor muscular después del ejercicio, puede aparecer entre 24 y 72 horas después de realizar actividades físicas intensas o diferentes a las habituales.
Es causado por pequeñas lesiones en las fibras musculares y forma parte del proceso de adaptación del músculo al esfuerzo, desapareciendo de forma espontánea después de algunos días.
Posibles causas de las lesiones musculares
Las principales causas de lesión muscular incluyen:
- Práctica de ejercicios físicos intensos, especialmente cuando existen movimientos bruscos, aumento repentino de la carga de entrenamiento o falta de preparación muscular;
- Falta de calentamiento antes de la actividad física, lo que puede reducir la capacidad del músculo para soportar esfuerzos;
- Movimientos repetitivos o exceso de entrenamiento, que pueden causar sobrecarga y pequeñas lesiones en las fibras musculares;
- Traumatismos directos, como golpes, caídas o choques durante actividades deportivas o accidentes;
- Fatiga muscular, que disminuye la capacidad del músculo para controlar los movimientos y aumenta el riesgo de lesiones;
- Desequilibrios musculares o cambios en la técnica de los movimientos, que pueden sobrecargar determinados grupos musculares;
- Deshidratación o alteraciones en los niveles de electrolitos, que pueden favorecer los calambres y cambios en la función muscular.
La flexibilidad reducida o la poca movilidad articular también pueden favorecer el estiramiento excesivo de las fibras musculares.
Asimismo, volver a las actividades antes de la recuperación completa aumenta el riesgo de sufrir una nueva lesión en la misma zona.
Cómo tratar las lesiones musculares
Las principales formas de tratamiento de las lesiones musculares incluyen:
1. Reposo relativo
El reposo relativo está indicado principalmente durante los primeros días después de la lesión y consiste en evitar actividades que causen dolor o sobrecarguen el músculo afectado.
Sin embargo, generalmente no se recomiendan periodos prolongados de inmovilización, ya que el movimiento gradual ayuda a la recuperación muscular.
2. Aplicación de compresas frías
La aplicación de una compresa fría en la zona lesionada puede ayudar a reducir el dolor y la hinchazón, especialmente durante las primeras horas después de la lesión.
Lea también: Compresas calientes o frías: cuándo y cómo usarlas tuasaude.com/es/compresasPor lo general, se recomienda aplicar una compresa fría durante unos 15 a 20 minutos, de 3 a 5 veces al día, siempre protegiendo la piel con un paño para evitar quemaduras por frío.
3. Medicamentos
En algunos casos, el médico puede indicar medicamentos para aliviar el dolor y controlar la inflamación, como analgésicos, por ejemplo el paracetamol, o antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el naproxeno.
También pueden indicarse geles o pomadas de uso tópico con acción analgésica o antiinflamatoria, como diclofenaco, ketoprofeno o salicilato de metilo, principalmente para aliviar las molestias en lesiones leves.
El uso debe estar orientado por un médico, especialmente en lesiones más graves o cuando sea necesario realizar tratamiento durante varios días.
4. Fisioterapia
La fisioterapia es una de las principales etapas del tratamiento y tiene como objetivo recuperar la fuerza, la flexibilidad y la función del músculo.
La fisioterapia puede incluir ejercicios de movilidad, fortalecimiento progresivo, estiramientos y ejercicios específicos para prevenir nuevas lesiones.
5. Cirugía
La cirugía puede estar indicada en los casos más graves, como la rotura completa del músculo o del tendón, cuando ocurre separación de las estructuras lesionadas, pérdida importante de la función o falta de recuperación con el tratamiento conservador.
El procedimiento puede incluir la reparación quirúrgica del músculo o tendón lesionado, la sutura de las fibras musculares afectadas o la reinserción del tendón al hueso, dependiendo de la ubicación y la extensión del daño.
Después de la cirugía, es necesario realizar fisioterapia durante semanas o meses para recuperar la fuerza, la movilidad y la función muscular.
Tiempo de recuperación
El tiempo de recuperación según el grado de la lesión muscular es:
- En las lesiones de grado 1, la recuperación suele ocurrir en aproximadamente 1 a 3 semanas, siempre que se sigan las indicaciones de reposo relativo y rehabilitación;
- En las lesiones de grado 2, el tiempo de recuperación generalmente varía entre 4 y 8 semanas, aunque puede ser mayor dependiendo de la extensión de la rotura y del músculo afectado;
- En las lesiones de grado 3, la recuperación puede tardar varios meses y, en algunos casos, puede ser necesario un tratamiento quirúrgico seguido de fisioterapia prolongada.
El regreso a las actividades físicas debe ocurrir únicamente cuando se haya recuperado la fuerza y la movilidad y no exista dolor durante los movimientos. Volver a los ejercicios antes de tiempo puede aumentar el riesgo de una nueva lesión.
Cómo prevenir las lesiones musculares
Para prevenir las lesiones musculares, es importante preparar el cuerpo antes de los ejercicios y evitar sobrecargas que puedan superar la capacidad del músculo.
Por eso, realizar un calentamiento antes de la actividad física, aumentar la intensidad de los entrenamientos de forma gradual y realizar ejercicios de fortalecimiento muscular con frecuencia ayudan a mejorar la resistencia y reducir el riesgo de lesiones.
Además, mantener una buena flexibilidad, utilizar la técnica correcta durante los movimientos, respetar los periodos de descanso y evitar entrenar en exceso son medidas importantes para proteger los músculos.
Mantener una alimentación equilibrada y una buena hidratación también contribuye al funcionamiento adecuado y a la recuperación muscular. Conozca cómo calcular el consumo de agua diario.
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