La intolerancia a la glucosa es una condición en la que los niveles de azúcar en la sangre son más altos de lo normal, pero todavía no son lo suficientemente altos como para diagnosticar diabetes.
Por lo general, las personas con intolerancia a la glucosa no presentan síntomas. Sin embargo, cuando los niveles de azúcar en la sangre aumentan demasiado o cuando esta condición evoluciona a diabetes tipo 2, pueden aparecer síntomas como aumento de la sed, hambre excesiva, visión borrosa y pérdida de peso sin causa aparente, por ejemplo.
La intolerancia a la glucosa también se clasifica como prediabetes y debe ser tratada por un endocrinólogo. El tratamiento puede incluir medidas como llevar una alimentación saludable, realizar actividad física con regularidad y, en algunos casos, usar medicamentos.
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Síntomas de intolerancia a la glucosa
Los síntomas de intolerancia a la glucosa incluyen:
- Polidipsia, que es el aumento de la sed;
- Poliuria, que es la necesidad de orinar con mayor frecuencia y en mayor cantidad;
- Polifagia, que es hambre excesiva o constante;
- Pérdida de peso sin causa aparente o sin hacer esfuerzos para lograrlo;
- Deshidratación;
- Visión borrosa;
- Cansancio excesivo;
- Infecciones recurrentes y dificultad para la cicatrización de heridas, cortes o rasguños.
Es importante señalar que la intolerancia a la glucosa generalmente no causa síntomas y la mayoría de las personas solo descubre que tiene esta condición mediante análisis de sangre.
Solo cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan considerablemente o cuando esta condición evoluciona a diabetes tipo 2, pueden aparecer los síntomas de hiperglucemia.
Cómo saber si se tiene intolerancia la glucosa
Para saber si se tiene intolerancia a la glucosa, se recomienda consultar al endocrinólogo para que solicite y evalúe una prueba de glucosa en ayunas.
De acuerdo con la Sociedad Brasileña de Diabetes, la confirmación del diagnóstico debe realizarse mediante la prueba de tolerancia oral a la glucosa de 1 o 2 horas.
Los valores de la prueba de tolerancia oral a la glucosa de 1 hora entre 155 y 208 mg/dL indican que la persona tiene intolerancia a la glucosa.
Lea también: Curva de tolerancia a la glucosa: valores normales e interpretación tuasaude.com/es/curva-de-tolerancia-a-la-glucosaTambién puede solicitarse una prueba de glucosa en ayunas, cuyos valores entre 100 y 125 mg/dL pueden indicar intolerancia a la glucosa. Conozca los valores de referencia de la glucosa en ayunas.
La hemoglobina glucosilada es otra prueba que puede solicitar el médico, y los valores entre 5,7 % y 6,4 % pueden indicar prediabetes.
Causas de la intolerancia a la glucosa
La intolerancia a la glucosa es causada por una combinación de resistencia a la insulina en los músculos y un defecto en la secreción de las células beta del páncreas, que son las responsables de producir insulina.
Factores de riesgo
Algunos factores que favorecen la intolerancia a la glucosa son:
- Sobrepeso y, principalmente, acumulación de grasa en la región abdominal;
- Sedentarismo;
- Antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
El uso de algunos medicamentos también puede favorecer la intolerancia a la glucosa, como los glucocorticoides, las estatinas, los diuréticos tiazídicos, los antirretrovirales para el VIH y los antipsicóticos de segunda generación, como clorpromazina, clozapina, olanzapina, quetiapina y risperidona.
Qué hacer
Los tratamientos que puede recomendar el médico son:
1. Cambios en el estilo de vida
Los cambios en el estilo de vida son el principal tratamiento indicado por el médico e incluyen:
- Perder peso, recomendándose que las personas con sobrepeso u obesidad pierdan entre 5 % y 10 % de su peso corporal inicial;
- Realizar actividad física con regularidad, haciendo al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, como caminar a paso rápido, andar en bicicleta, nadar o bailar;
- Dejar de fumar, ya que el cigarro aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
También se recomienda aumentar el consumo de fibra, incluyendo frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. También es fundamental evitar el consumo de azúcares refinados, grasas saturadas, refrescos y jugos industrializados con azúcar añadida.
Patrones de alimentación como la dieta mediterránea, la dieta DASH o las dietas bajas en carbohidratos también ofrecen beneficios en el tratamiento de la intolerancia a la glucosa.
2. Medicamentos
Los medicamentos pueden recetarse cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para controlar los niveles de glucosa en la sangre o en personas con muchos factores de riesgo.
Por lo tanto, el médico puede indicar el uso de metformina y acarbosa, por ejemplo. La dosis y el tiempo de uso deben seguirse de acuerdo con las indicaciones médicas.
3. Seguimiento médico regular
El seguimiento médico regular, que también incluye la realización de análisis de laboratorio, es esencial para las personas con intolerancia a la glucosa.
Esto se debe a que este seguimiento ayuda a evaluar los niveles de azúcar en la sangre y determinar si es necesario hacer ajustes en el tratamiento.
Posibles riesgos y complicaciones
Los posibles riesgos y complicaciones de la intolerancia a la glucosa son:
- Diabetes tipo 2;
- Enfermedades cardíacas, como infarto;
- Accidente cerebrovascular (ACV);
- Enfermedad renal crónica.
Además, la intolerancia a la glucosa también puede causar microlesiones en la retina, provocando problemas de visión, como visión borrosa o nublada, o pérdida de la visión.
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