La gastroenteritis es una inflamación del tracto gastrointestinal, que incluye el estómago y los intestinos, y provoca síntomas como diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y malestar general.
En la mayoría de los casos, se produce por el consumo de alimentos o bebidas contaminados por virus, bacterias o, con menor frecuencia, parásitos, aunque también puede transmitirse por contacto con personas infectadas o con superficies contaminadas.
El tratamiento de la gastroenteritis se basa principalmente en mantener una adecuada hidratación para evitar la deshidratación y en seguir una dieta con alimentos de fácil digestión, además, en algunos casos, el médico puede indicar medicamentos para aliviar los síntomas o antibióticos cuando existe una infección bacteriana confirmada.
Diferentes tipos
Según la clase de microorganismo causante de la infección, la gastroenteritis puede dividirse en diferentes tipos:
1. Gastroenteritis infecciosa
La gastroenteritis infecciosa es el término médico general que engloba a todas las gastroenteritis causadas por microorganismos patógenos, como virus, bacterias y parásitos, y sus principales características son las siguientes:
2. Gastroenteritis no infecciosas
La gastroenteritis no infecciosa suele ser aguda y se debe principalmente al uso de medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos utilizados para tratar el dolor, la inflamación y la fiebre, como el ácido acetilsalicílico, el ibuprofeno o el diclofenaco.
Además, enfermedades como la enfermedad de Crohn y la enfermedad celíaca también pueden causar inflamación de la mucosa intestinal, dando lugar a gastroenteritis no infecciosa.
Esta condición también puede aparecer por la ingestión de toxinas presentes en alimentos, como en el botulismo o la intoxicación por ciguatera, una toxina que se acumula en algunos tipos de pescados y mariscos, y en todos estos casos no se trata de una enfermedad contagiosa.
Lea también: Botulismo: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/botulismoClasificación según la duración
Según el tiempo que duran los síntomas, la gastroenteritis puede clasificarse en:
- Aguda, cuando los síntomas duran 14 días o menos;
- Persistente, cuando se prolongan más de 14 días, pero menos de 30 días;
- Crónica, cuando los síntomas se mantienen por más de 30 días;
- Recurrente, cuando los episodios de diarrea reaparecen tras al menos 7 días sin síntomas.
En conjunto, esta clasificación ayuda a comprender mejor la duración de los síntomas y el comportamiento de la gastroenteritis a lo largo del tiempo.
Principales síntomas
Los principales síntomas que pueden indicar gastroenteritis son:
- Diarrea intensa y repentina;
- Malestar general;
- Dolor de estómago;
- Náuseas y vómitos;
- Dolor de cabeza y en el cuerpo;
- Fiebre baja;
- Pérdida del apetito.
Los síntomas de la gastroenteritis pueden aparecer entre 12 y 48 horas después de consumir el alimento contaminado, aunque este período puede variar dependiendo del tipo de virus, bacteria o parásito involucrado.
En situaciones graves, especialmente en niños pequeños, adultos mayores o personas con el sistema inmunitario debilitado, los síntomas pueden evolucionar rápidamente a deshidratación, por lo que se requiere atención médica inmediata, siendo importante reconocer los signos de deshidratación. Conozca más sobre los síntomas de deshidratación.
¿Cuánto tiempo dura la gastroenteritis?
La mayoría de los casos de gastroenteritis duran entre 3 y 7 días; sin embargo, los síntomas de esta inflamación pueden variar según la causa, por lo que en algunas personas pueden prolongarse hasta 10 días.
Test online de gastroenteritis
Para saber si puede tratarse de gastroenteritis, se pueden indicar los síntomas presentes para evaluar:
.El test de síntomas es solo una herramienta de orientación y no sirve como diagnóstico ni sustituye la evaluación realizada por el médico.
Posibles causas
La gastroenteritis es causada principalmente por virus, bacterias o parásitos, y su transmisión ocurre a través del consumo de alimentos o agua contaminados, el contacto directo con personas infectadas o con superficies y objetos contaminados, así como al compartir utensilios, cubiertos o vasos.
También puede favorecerse por una higiene inadecuada, como no lavarse las manos correctamente al manipular alimentos.
Después de la ingestión de alimentos contaminados, los microorganismos o las toxinas que producen pueden irritar la mucosa del estómago y del intestino, desencadenando el proceso infeccioso.
Además, la gastroenteritis no siempre tiene un origen infeccioso, ya que también puede aparecer como consecuencia del uso de medicamentos, como antibióticos o antiinflamatorios, o por enfermedades inflamatorias que afectan e irritan el aparato digestivo.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la gastroenteritis es realizado por el médico general o el gastroenterólogo, generalmente a partir de los síntomas que presenta la persona y del análisis de su historial de salud.
En algunos casos, especialmente cuando los síntomas son persistentes o se sospecha una infección bacteriana o parasitaria, el médico puede solicitar exámenes de heces, sangre o cultivos para identificar el agente causante y orientar el tratamiento más adecuado.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la gastroenteritis es indicado por el gastroenterólogo o médico general, y generalmente incluye:
1. Hidratación
La reposición de líquidos es la base del tratamiento de la gastroenteritis, ya que ayuda a prevenir la deshidratación.
Por ello, se recomienda beber agua, soluciones de rehidratación oral o bebidas isotónicas en pequeñas cantidades a lo largo del día, especialmente después de episodios de diarrea o vómitos.
2. Reposo
El reposo es importante durante la gastroenteritis, ya que permite que el cuerpo utilice su energía para combatir la infección y recuperar el funcionamiento normal del sistema digestivo.
Además, contribuye a disminuir el cansancio y la debilidad, y ayuda a reducir el riesgo de deshidratación, especialmente cuando hay episodios frecuentes de vómitos y diarrea.
3. Alimentación
La alimentación durante la gastroenteritis debe ser ligera, de fácil digestión y baja en grasas y fibra, para ayudar a disminuir la irritación del estómago y del intestino.
Se recomienda consumir alimentos como arroz blanco, papa, sopas, frutas sin cáscara como manzana y plátano, verduras cocidas y proteínas magras como pollo, pescado o huevo. Vea qué comer durante la gastroenteritis.
Estos alimentos deben introducirse de forma gradual y en pequeñas cantidades a lo largo del día, según la tolerancia.
También es importante evitar alimentos grasosos, muy condimentados, cafeína y lácteos de difícil digestión, ya que pueden empeorar los síntomas y retrasar la recuperación.
Lea también: Qué comer con gastroenteritis y qué alimentos evitar (con menú) tuasaude.com/es/dieta-para-la-gastroenteritis4. Medicamentos
En algunos casos, el médico puede indicar medicamentos antieméticos, como domperidona o metoclopramida, y antidiarreicos, como loperamida o difenoxilato, para aliviar síntomas como náuseas, vómitos o diarrea. Conozca otros medicamentos indicados para los vómitos y diarrea.
Los antibióticos solo se utilizan cuando se confirma que la gastroenteritis es de origen bacteriano, pudiendo incluir fármacos como azitromicina, ciprofloxacino o metronidazol, según el microorganismo identificado.
Lea también: 13 medicamentos para infección estomacal y diarrea tuasaude.com/es/medicamentos-para-infeccion-intestinalAdemás, el médico puede recomendar probióticos para ayudar a restablecer la flora intestinal, lo que contribuye a reducir la diarrea y favorecer una recuperación más rápida del sistema digestivo.
Cómo prevenir el contagio
Algunas formas de prevenir la gastroenteritis incluyen mantener una buena higiene de manos, lavándolas correctamente después de ir al baño, antes de cocinar y antes de comer.
También es importante evitar compartir cubiertos y objetos personales con personas enfermas, así como mantener limpias las superficies, especialmente en la cocina.
Otra medida clave es evitar el consumo de carne y pescado crudos, además de asegurarse de lavar bien las frutas y verduras antes de comerlas.
En el caso de los niños, el riesgo de gastroenteritis por rotavirus es mayor, especialmente al iniciar la guardería, por lo que se recomienda la vacunación durante el primer año de vida.