La fractura expuesta, también llamada fractura abierta, ocurre cuando el hueso fracturado queda en contacto con el ambiente externo debido a una lesión en la piel, causando dolor intenso e incapacidad para mover la extremidad afectada.
En ciertas ocasiones, el hueso puede quedar visible a través de la herida, mientras que en otras solo existe una abertura que se comunica con la fractura. Generalmente, es causada por traumatismos de alta intensidad, como accidentes de tránsito o caídas desde gran altura.
Este tipo de fractura se considera una emergencia médica debido al alto riesgo de infección y a la posibilidad de lesiones en los nervios o los vasos sanguíneos. En estos casos, se debe llamar al servicio de emergencias y mantener a la persona lo más inmóvil posible hasta que llegue la atención médica.
Principales síntomas
Los síntomas de la fractura expuesta incluyen:
- Dolor intenso e incapacidad para mover la extremidad afectada;
- Herida en la piel cerca del sitio de la fractura;
- Exposición parcial o total del hueso;
- Sangrado de intensidad variable;
- Hinchazón y deformidad de la extremidad;
- Dificultad o imposibilidad para apoyar la extremidad.
Además, puede presentarse entumecimiento, hormigueo o pérdida de la sensibilidad cuando existe una lesión en los nervios.
En los casos más graves, la piel por debajo de la fractura puede volverse fría o pálida y puede presentarse disminución o ausencia del pulso, lo que puede indicar una alteración de la circulación sanguínea.
Grados de la fractura expuesta
Los principales grados de la fractura expuesta son:
- Grado I: cuando la herida mide menos de 1 cm, existe poca contaminación y una lesión mínima de los tejidos blandos;
- Grado II: cuando la herida mide más de 1 cm y presenta mayor daño en la piel y los músculos;
- Grado III: corresponde a las fracturas más graves, con una gran destrucción de los tejidos que rodean el hueso, mayor exposición y contaminación de la herida.
Las fracturas de grado III se asocian con un alto riesgo de infección y complicaciones, por lo que pueden requerir cirugías más complejas.
Tipos de fractura expuesta más comunes
Los tipos más comunes de fractura expuesta incluyen:
1. Fractura expuesta en el dedo
La fractura expuesta en el dedo generalmente ocurre después de accidentes laborales, aplastamientos o caídas.
Aunque por lo general es menos grave que en otros huesos, también requiere atención médica inmediata para reducir el riesgo de infección y preservar la función del dedo.
2. Fractura expuesta en la tibia
La tibia es el principal hueso de la parte inferior de la pierna y se encuentra entre la rodilla y el tobillo, en la parte frontal de la pierna, conocida como espinilla.
Al estar justo debajo de la piel, es uno de los huesos que con mayor frecuencia presenta fracturas expuestas.
Este tipo de lesión suele ocurrir después de traumatismos de alta energía y presenta un mayor riesgo de infección y dificultad para la cicatrización, especialmente cuando existe una lesión importante de los tejidos blandos.
Lea también: Fractura de tibia: síntomas, diagnóstico, causas, tipos y tratamiento tuasaude.com/es/fractura-de-tibia3. Fractura expuesta en el brazo
La fractura expuesta en el brazo puede afectar el húmero, el radio o el cúbito y generalmente ocurre después de caídas, accidentes de tránsito o traumatismos deportivos.
Dependiendo de la gravedad, puede causar lesiones en los nervios y los vasos sanguíneos, por lo que puede ser necesario un tratamiento quirúrgico.
4. Fractura expuesta en el fémur
La fractura expuesta en el fémur es una lesión grave, generalmente causada por accidentes de tránsito o caídas desde gran altura.
Lea también: Fractura de fémur: qué es, síntomas, tipos y tratamiento tuasaude.com/es/fractura-de-femurComo el fémur es el hueso más grande y resistente del cuerpo, este tipo de fractura suele estar asociado con traumatismos importantes y requiere atención médica de urgencia.
5. Fractura expuesta en el tobillo
La fractura expuesta en el tobillo puede afectar uno o más huesos de la articulación y comprometer la estabilidad del pie.
El tratamiento normalmente incluye cirugía para estabilizar la fractura y reparar los tejidos lesionados, seguida de fisioterapia para recuperar el movimiento.
6. Fractura expuesta en la rodilla
La fractura expuesta en la rodilla puede afectar la rótula, el fémur distal o la tibia proximal, generalmente después de traumatismos de alta intensidad.
Como esta articulación es esencial para caminar, el tratamiento oportuno es importante para reducir el riesgo de secuelas y recuperar la movilidad.
Qué hacer
En caso de fractura expuesta, se debe:
- Llamar de inmediato al servicio de emergencias;
- Evitar mover a la persona de forma innecesaria;
- No intentar volver a introducir el hueso dentro de la piel;
- No retirar objetos incrustados en la herida;
- Cubrir la lesión con una gasa o un paño limpio, siempre que sea posible;
- Realizar una compresión suave alrededor de la herida si existe un sangrado importante, sin presionar directamente el hueso expuesto.
Si es posible, se recomienda inmovilizar las articulaciones que se encuentran por encima y por debajo de la fractura utilizando férulas, que pueden improvisarse con barras de metal o madera, las cuales deben acolcharse con tela, ropa u otro material suave.
Tratamiento de la fractura expuesta
El tratamiento de la fractura expuesta debe iniciarse lo antes posible y, por lo general, requiere hospitalización.
Las principales etapas incluyen:
1. Antibiótico
Los antibióticos intravenosos se administran inmediatamente después de la llegada al hospital para reducir el riesgo de infección. Cuanto antes se administren, mejores serán los resultados.
Entre los más utilizados se encuentran la cefazolina, que suele indicarse en los casos menos complejos, y la gentamicina, utilizada cuando existe un mayor riesgo de contaminación.
En situaciones más graves, con heridas muy contaminadas o lesiones extensas, el médico puede asociar antibióticos de amplio espectro, como piperacilina con tazobactam, de acuerdo con la gravedad y las características de la lesión.
2. Vacuna contra el tétanos
Dependiendo del esquema de vacunación y de las características de la lesión, puede ser necesaria la aplicación de la vacuna y/o de inmunoglobulina antitetánica.
Lea también: Vacuna del tétanos (antitetánica): para qué sirve y cuánto dura tuasaude.com/es/vacuna-antitetanica3. Limpieza quirúrgica de la herida
La limpieza quirúrgica, también llamada desbridamiento, consiste en retirar los tejidos muertos, la suciedad y los posibles cuerpos extraños presentes en la herida. Entienda cómo se realiza el desbridamiento.
Este procedimiento es fundamental para reducir el riesgo de infección y favorecer la cicatrización. En algunos casos, puede ser necesario repetir la limpieza más de una vez, dependiendo de la gravedad y del grado de contaminación de la lesión.
4. Estabilización de la fractura
Después de la limpieza de la herida, el hueso debe estabilizarse para favorecer la recuperación y la consolidación.
Esta estabilización puede realizarse con yeso, fijador externo, placas y tornillos o clavos intramedulares. La elección del método depende de la ubicación de la fractura, del grado de contaminación y de la extensión de los daños en los tejidos que la rodean.
5. Reconstrucción de los tejidos blandos
Cuando existe una pérdida importante de piel, músculos u otros tejidos, puede ser necesario realizar procedimientos para cubrir y proteger la zona lesionada.
Esto puede incluir injertos de piel o colgajos quirúrgicos, que ayudan a cerrar la herida, proteger el hueso y favorecer la cicatrización.
En algunos casos, esta etapa puede realizarse durante la misma cirugía o posteriormente, según la evolución de cada persona.
Posibles complicaciones
Las principales complicaciones de la fractura expuesta son:
- Infección de la herida;
- Osteomielitis, que es una infección del hueso;
- Retraso en la consolidación ósea;
- Rigidez articular;
- Dolor crónico;
- Lesiones permanentes en los vasos sanguíneos o los nervios;
- Necesidad de amputación en los casos más graves.
El riesgo de estas complicaciones aumenta cuando existe una gran destrucción de los tejidos, una contaminación importante de la herida o un retraso en el inicio del tratamiento.
¿Cuánto tiempo tarda la recuperación?
El tiempo de recuperación depende de la gravedad de la fractura, de la edad de la persona, de la presencia de otras enfermedades y del tipo de tratamiento realizado.
En general, la consolidación ósea puede ocurrir entre 3 y 6 meses, aunque las fracturas más graves pueden requerir más de un año para recuperarse, especialmente cuando es necesario realizar múltiples cirugías o reconstrucción de los tejidos blandos.
Durante la recuperación, la fisioterapia es fundamental para recuperar la fuerza muscular, la movilidad de las articulaciones y la función de la extremidad afectada.