Fractura de tibia: síntomas, diagnóstico, causas, tipos y tratamiento

La fractura de tibia es una lesión que puede ocurrir en el hueso de la espinilla y causar síntomas como dolor intenso en la espinilla, la rodilla o el tobillo, hinchazón, deformidad en la zona o dificultad para caminar.

Este tipo de fractura puede producirse debido a impactos, como en accidentes de automóvil o motocicleta, lesiones deportivas o caídas. Además, la fractura de tibia también puede presentarse en personas con problemas de salud que debilitan los huesos, como osteoporosis o cáncer de hueso.

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En caso de sospecha de una fractura de tibia, se recomienda consultar a un ortopedista o médico general para realizar una evaluación completa y, de ser necesario, indicar el tratamiento adecuado, que puede incluir inmovilización, uso de medicamentos, fisioterapia y, en algunos casos, cirugía.

Enfermera inmovilizando la pierna de un adulto

Principales síntomas

Los principales síntomas de la fractura de tibia son:

  • Dolor intenso en la espinilla, la rodilla o el tobillo;
  • Hinchazón y enrojecimiento en la zona afectada;
  • Deformidad en la rodilla, la espinilla o el tobillo;
  • Dificultad para caminar y permanecer de pie;
  • Entumecimiento, palidez u hormigueo en los pies.

Asimismo, en ciertas ocasiones, la persona también puede presentar una protuberancia o heridas en la piel de la zona afectada, dejando el hueso expuesto en el sitio de la fractura.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de la fractura de tibia lo realiza el médico ortopedista mediante la exploración física y la evaluación de los síntomas que presenta la persona.

Para confirmar el diagnóstico, el médico generalmente solicita algunos estudios de imagen, como radiografía, resonancia magnética y tomografía computarizada, un estudio que permite obtener imágenes detalladas de los huesos y de los tejidos que los rodean. Conozca mejor para qué sirve la tomografía computarizada.

Posibles causas

Las posibles causas de la fractura de tibia son:

  • Accidentes de automóvil o motocicleta;
  • Lesiones deportivas, como esquí, fútbol y baloncesto;
  • Caídas.

Además, la fractura de tibia también puede ocurrir en personas con problemas que debilitan los huesos, como osteoporosis o cáncer de hueso.

Tipos de fractura de tibia

Los tipos de fractura de tibia, según la ubicación, la forma y el patrón de la fractura, son:

  • Fractura de tibia distal: ocurre en la parte de la tibia más cercana al tobillo;
  • Fractura de tibia proximal: también llamada fractura de la meseta tibial, es poco frecuente y ocurre en la parte de la tibia que se une a la rodilla;
  • Fractura diafisaria de tibia: ocurre en la parte media o diáfisis de la tibia;
  • Fractura expuesta de tibia: también llamada fractura abierta, en este tipo de fractura el hueso atraviesa la piel y queda expuesto;
  • Fractura de tibia en espiral: ocurre cuando el hueso sufre una torsión, formando una línea de fractura en espiral;
  • Fractura conminuta de tibia: en este tipo de fractura, el hueso se rompe en tres o más fragmentos;
  • Fractura transversal de tibia: la línea de fractura es horizontal y atraviesa la tibia.

Asimismo, también existen la fractura oblicua de tibia y la fractura segmentaria de tibia, en las que la línea de fractura es diagonal y el hueso se rompe en dos segmentos, respectivamente.

Fractura de tibia y peroné

La fractura de tibia y peroné, también conocida como fractura del niño pequeño, ocurre debido a caídas leves o lesiones por torsión. Este tipo de fractura afecta la tibia, que es el hueso de la espinilla, y el peroné, el hueso ubicado junto a la tibia.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la fractura de tibia varía según el tipo de lesión e incluye inmovilización, fisioterapia, uso de medicamentos y, en algunos casos, cirugía.

1. Inmovilización

La inmovilización puede indicarse en casos de fracturas cerradas o para personas que no pueden someterse a una cirugía, por ejemplo. Generalmente, se realiza con una férula para proporcionar soporte y mayor comodidad, la cual puede ajustarse para permitir que la hinchazón disminuya de forma segura.

Además, la inmovilización también puede realizarse mediante la colocación de un yeso para favorecer la consolidación inicial del hueso. Después de algunas semanas, el médico puede sustituir el yeso por una férula plástica removible.

2. Medicamentos

Los medicamentos suelen ser recetados por el médico para ayudar a controlar el dolor a corto plazo y pueden incluir analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), gabapentinoides, relajantes musculares, opioides y analgésicos tópicos.

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Asimismo, en los casos de fractura expuesta o cuando se realiza una cirugía, el médico también puede recomendar el uso de antibióticos para prevenir o tratar infecciones.

3. Fisioterapia

Las sesiones de fisioterapia, realizadas por un fisioterapeuta, pueden ayudar a recuperar la fuerza muscular, el movimiento de las articulaciones y la flexibilidad.

Además, la fisioterapia también puede ayudar a controlar el dolor después de una cirugía.

4. Cirugía

La cirugía puede estar indicada en casos de fracturas expuestas con heridas, fracturas que no consolidan con los tratamientos anteriores o fracturas con múltiples fragmentos, por ejemplo. Consulte qué es una fractura expuesta.

Algunos de los tipos de cirugía que el médico puede realizar son el clavo intramedular, en el que se introduce una varilla metálica en el canal medular de la tibia, y la fijación interna, en la que los fragmentos óseos se recolocan en su posición normal y se mantienen unidos mediante dispositivos, como placas y tornillos, por ejemplo.

¿Cuánto tiempo tarda en sanar una fractura de tibia?

Por lo general, una fractura de tibia puede tardar entre 4 y 6 meses en sanar. Sin embargo, las fracturas expuestas o con múltiples fragmentos pueden requerir más tiempo para sanar por completo.

Posibles complicaciones

Las posibles complicaciones de la fractura de tibia son:

  • Lesiones en músculos, nervios o vasos sanguíneos causadas por los fragmentos del hueso fracturado;
  • Síndrome compartimental agudo, caracterizado por un aumento de la presión dentro de los músculos que impide que la sangre llegue a los tejidos, pudiendo causar daños permanentes en los músculos y los nervios. Conozca mejor qué es el síndrome compartimental;
  • Osteomielitis o infección del hueso.

Asimismo, la fractura de tibia también puede causar consolidación ósea retardada o falta de consolidación, una condición en la que la fractura sana más lentamente de lo normal o no logra consolidarse.

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