Qué es desbridamiento, para qué sirve y principales técnicas

El desbridamiento, también conocido como aseo quirúrgico, es un procedimiento realizado para remover el tejido necrosado (muerto) e infectado de las heridas, lo que mejora la cicatrización y evita que la infección se disemine a otras regiones del cuerpo. También puede ser realizado para remover materiales extraños del interior de la herida, como trozos de vidrio, por ejemplo. 

El procedimiento es llevado a cabo por un médico, general o vascular, en el centro quirúrgico, o por un enfermero capacitado en un ambulatorio o clínica, pudiendo ser indicados diferentes tipos de acuerdo con las características de la herida y las condiciones de salud de la persona. 

Qué es desbridamiento, para qué sirve y principales técnicas

Para qué sirve

El desbridamiento es un procedimiento muy importante para el tratamiento de una herida con tejido necrosado e infectado, pues la remoción de este tejido muerto mejora la cicatrización; disminuye las secreciones, como el exudado; reduce la acción de microorganismos, y favorece la absorción de pomadas con antibióticos. 

El desbridamiento quirúrgico, por ejemplo, es muy utilizado en casos de personas con lesiones de pie diabético, pues este procedimiento reduce la inflamación y libera sustancias que ayudan en el crecimiento del tejido saludable dentro de la herida. 

Conozca cómo cuidar y tratar las lesiones del pie diabético

Principales técnicas de desbridamiento

Existen distintas técnicas de desbridamiento que son indicadas por el médico según las características de la lesión, como tamaño, profundidad, localización, cantidad de secreción y si tiene o no infección, pudiendo ser las siguientes:

  • Autolítico: es realizado por el propio cuerpo de forma natural por medio de procesos similares a la cicatrización, los cuales son promovidos por las células de defensa, los leucocitos. Para mejorar los efectos de este tipo de desbridamiento, es necesario mantener la herida húmeda con suero fisiológico y apósitos con hidrogel, ácidos grasos esenciales y alginato de calcio.
  • Quirúrgico: consiste en una cirugía para remover el tejido muerto de una herida y es realizada en casos donde las lesiones son grandes. Este procedimiento solo puede ser llevado a cabo por un médico en un centro quirúrgico, bajo anestesia local o general. 
  • Instrumental: puede ser llevado a cabo por un enfermero capacitado en una sala de curación y se basa en retirar el tejido muerto y la piel infectada con la ayuda de un bisturí y unas pinzas. Generalmente, deben efectuarse varias sesiones para eliminar de forma gradual el tejido necrosado y no causar dolor, pues este tejido muerto tiene células que transmiten la sensación de dolor. 
  • Enzimático o químico: consiste en la aplicación de sustancias, tipo pomadas, directamente en la herida para que el tejido muerto sea removido. Algunas de estas sustancias tienen enzimas que eliminan la necrosis, como la colagenasa y las fibrinolisinas.
  • Mecánico: implica la remoción del tejido muerto mediante la fricción e irrigación con suero fisiológico; no obstante, no es muy utilizada, pues requiere cuidados específicos para que no ocurra sangrado de la herida. 

Asimismo, existe una técnica denominada desbridamiento biológico, que emplea larvas estériles de la especie Lucilia sericata, de la mosca verde común, con la finalidad de que las mismas se coman el tejido muerto y las bacterias de la herida, controlando así la infección y mejorando la cicatrización. Las larvas son colocadas en la lesión con un apósito que debe ser sustituido dos veces a la semana. 

Qué es desbridamiento, para qué sirve y principales técnicas

Cómo es realizado

Antes de la realización del procedimiento, el médico o el enfermero va a examinar la herida, verificando la extensión de las zonas con necrosis, y también va a analizar las condiciones de salud en términos generales, pues las personas con trastornos de la coagulación, como púrpura trombocitopénica idiopática, pueden tener dificultades de cicatrización, además de tener mayor riesgo de sangrado durante el desbridamiento. 

La zona y la duración del procedimiento dependen de la técnica de desbridamiento que sea utilizada, pudiendo ser realizada en un centro quirúrgico de un hospital o en un ambulatorio con sala de curación. Por esta razón, antes del procedimiento, el médico o el enfermero explicará el método que será realizado y dará las recomendaciones apropiadas, que deberán ser seguidas según las instrucciones. 

Luego del procedimiento, es necesario tener ciertas precauciones, como mantener el apósito limpio y seco, evitando bañarse en la piscina o el mar, y no aplicar presión en la zona de la herida. 

Posibles complicaciones

Las complicaciones más comunes del desbridamiento pueden ser sangrado de la herida, irritación de la piel alrededor, dolor después del procedimiento y reacción alérgica a los productos empleados; sin embargo, los beneficios son más y deben considerarse como prioridad, pues, en ciertos casos, una herida no se cura sin hacer desbridamiento. 

Aun así, si luego del desbridamiento surgen síntomas como fiebre, hinchazón, sangrado y dolor intenso, es necesario buscar atención médica rápidamente para que sea indicado el tratamiento más idóneo. 

¿Fue útil esta información?

Bibliografía

  • UNIVERSITY OF CALIFORNIA SAN FRANCISCO. Debridement. Disponível em: <https://surgery.ucsf.edu/conditions--procedures/debridement.aspx>. Acceso en 18 Nov 2019
  • ASSOCIAÇÃO PORTUGUESA DE TRATAMENTO DE FERIDAS. Decisão clínico no desbridamento de feridas. 2018. Disponível em: <https://www.researchgate.net/publication/329281655_Decisao_clinico_no_desbridamento_de_feridas>. Acceso en 18 Nov 2019
  • RAPOSIO, Edoardo et al. Larval Therapy for Chronic Cutaneous Ulcers: Historical Review and Future Perspectives. Wounds. Vol.29, n.12. 367-373, 2017
  • SECRETARIA MUNICIPAL DE SAÚDE DE SANTA CATARINA. Protocolo de cuidados e feridas. 2008. Disponível em: <http://www.pmf.sc.gov.br/arquivos/arquivos/pdf/26_10_2009_10.46.46.f3edcb3b301c541c121c7786c676685d.pdf>. Acceso en 18 Nov 2019
  • GIOVANINI, Telma. Tratado de feridas e curativos. 1.ed. São Paulo: Rideel, 2014. 177-179.
Más sobre este tema: