Fimosis femenina (adherencia de labios): qué es, síntomas, causas y tratamiento

La fimosis femenina, cuyo nombre médico correcto es adherencia o fusión de los labios menores (también llamada sinequia vulvar o aglutinación labial), es una situación en la que los labios menores de la vulva se pegan entre sí y cubren parcial o totalmente la abertura vaginal.

Es una condición frecuente en las niñas, casi siempre benigna, que muchas veces no causa síntomas y suele resolverse sola con la llegada de la pubertad. Esta adherencia es más común entre los 13 y 23 meses de edad, aunque puede aparecer desde los 3 meses hasta cerca de los 8 años.

Cuando no produce síntomas, en general no necesita ningún tratamiento; cuando sí los produce, el médico puede indicar pomadas a base de estrógenos y, en casos puntuales, una pequeña cirugía.

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Fimosis femenina
Fimosis femenina

Principales síntomas

En la mayoría de los casos, la fimosis femenina no causa ningún síntoma y por eso suele descubrirse de forma casual durante una revisión pediátrica.

Cuando la adherencia es más importante, puede provocar:

  • Infecciones urinarias de repetición;
  • Acumulación de orina detrás de los labios pegados, que puede gotear cuando la niña se pone de pie después de orinar;
  • Dolor o ardor al orinar (disuria);
  • Flujo vaginal;
  • Irritación o molestias en la región genital.

En los casos de adherencia muy cerrada, los labios pegados pueden dificultar la salida normal de la orina, situación que requiere evaluación médica.

Principales causas

La causa de la fimosis femenina aún no está del todo establecida, pero la explicación más aceptada es que aparece cuando los labios menores, que en la infancia son muy delgados y frágiles por la baja concentración de hormonas femeninas (estrógeno), reaccionan a la irritación local con una respuesta inflamatoria que hace que se peguen.

Esa irritación puede deberse al contacto de la mucosa con la orina o las heces en el pañal, a la mala higiene de la zona o a inflamaciones repetidas. Otros factores que pueden contribuir son la fricción y ciertas enfermedades de la piel.

Además, la fimosis femenina puede estar asociada a enfermedades de la piel como el liquen escleroso (y, con menor frecuencia, el liquen plano), que provocan alteraciones genitales con aparición de lesiones blanquecinas en la región genital. 

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Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la fimosis femenina es llevado a cabo por el médico, el cual observa directamente la vulva de la niña, sin necesidad de exámenes de laboratorio ni de imagen en los casos típicos.

Durante la observación, los labios menores aparecen unidos, total o parcialmente, por una línea o membrana central fina y de color pálido o translúcido, que suele comenzar en la parte posterior (cerca del ano) y avanzar hacia adelante, dejando muchas veces un pequeño orificio en la parte de arriba por donde sale la orina. Esa línea media es justamente el signo que permite diferenciar la adherencia de otras situaciones.

Cómo se realiza el tratamiento

Cuando la adherencia no produce síntomas, en muchos casos no es necesario ningún tratamiento, ya que tiende a resolverse de forma espontánea, sobre todo durante la pubertad.

En estas situaciones, el médico puede optar por una conducta de observación y controles periódicos.

El tratamiento se indica principalmente cuando la adherencia produce síntomas, como infecciones urinarias de repetición, dificultad o goteo al orinar o irritación de la zona.

En estos casos, suele iniciarse con la aplicación de una pomada a base de estrógenos (como el estriol o el estradiol) sobre la región afectada, en pequeña cantidad, alrededor de 2 a 3 veces al día durante varias semanas.

A medida que los labios empiezan a separarse, se reduce la frecuencia de estas pomadas y se añade una crema hidratante (emoliente) para evitar que vuelvan a pegarse.

Cuando la pomada de estrógenos no se tolera bien, el médico puede indicar como alternativa una pomada de corticoide, como la betametasona.

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Las pomadas resuelven muchos casos, pero es importante saber que la adherencia puede reaparecer, por lo que se recomienda mantener el seguimiento con el médico y, muchas veces, continuar aplicando un emoliente durante algunas semanas después de la separación.

Si el problema no se resuelve con la pomada, puede ser necesario recurrir a otras opciones, como la separación manual o la cirugía.

Cirugía para tratar la fimosis femenina

La separación de los labios se reserva para los casos en que la pomada no fue suficiente o cuando la adherencia es gruesa y muy cerrada, sobre todo si impide que la niña orine de forma adecuada.

En algunos casos, el médico puede realizar una separación manual con una tracción suave y el uso de anestésico local. Cuando esto no es posible o las adherencias son muy densas, se realiza una pequeña cirugía de separación.

Generalmente, este procedimiento se hace con anestesia local en el consultorio, por lo que no suele ser necesario que la niña quede hospitalizada.

El cuidado principal después consiste en aplicar las pomadas antibióticas, antiinflamatorias o emolientes indicadas por el médico para evitar infecciones y prevenir que los labios se vuelvan a pegar. 

Fimosis del clítoris en mujeres adultas

A diferencia de la adherencia de los labios menores en las niñas, la fimosis del clítoris es una condición que afecta a mujeres adultas. En ella, el capuchón que recubre el clítoris se adhiere y cicatriza sobre el glande del clítoris, dejándolo "enterrado".

Su causa más frecuente es el liquen escleroso, aunque también puede aparecer por inflamación no tratada, traumatismos o después del parto. Puede provocar acumulación de secreción (esmegma) debajo del capuchón, con riesgo de quistes e infecciones, y disminución de la sensibilidad del clítoris, lo que en algunos casos lleva a anorgasmia y a malestar emocional.

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El tratamiento del liquen escleroso se basa en corticoides tópicos, pero cuando ya existe cicatrización y fimosis del clítoris con pérdida de sensibilidad o dolor, puede ser necesaria una corrección quirúrgica realizada por un especialista.

Cuidados a tener con la fimosis femenina

Durante y después del tratamiento para la fimosis femenina, es importante tener algunos cuidados, como:

  • Realizar la higiene íntima de la niña siempre en dirección de la vagina hacia el ano;
  • Vestir ropa íntima de algodón y evitar ropa ajustada o apretada;
  • Usar jabones neutros o los indicados por el pediatra para la higiene íntima, evitando productos con aromas o perfumes;
  • Evitar que la niña toque la región íntima;
  • Colocar pomada para irritaciones solo en la región anal, si es necesario.

Estos cuidados ayudan a acelerar la recuperación y a evitar que la adherencia reaparezca después de haber sido tratada con la pomada o con la cirugía.