El efecto rebote es la recuperación parcial o total del peso perdido después de realizar una dieta o seguir un tratamiento para adelgazar. En algunos casos, la persona puede llegar a pesar más que antes de iniciar el proceso.
Este fenómeno, también conocido como efecto yoyó, puede aparecer cuando los cambios realizados no se mantienen a largo plazo o cuando se interrumpe el tratamiento que ayudó a perder peso.
Sin embargo, el efecto rebote no se debe únicamente a la alimentación o a la falta de disciplina. Después de adelgazar, pueden producirse cambios en el gasto energético, el apetito y las señales hormonales que dificultan el mantenimiento del peso.
Cómo evitar el efecto rebote
Para reducir el riesgo de recuperar el peso perdido, es importante considerar el mantenimiento como una etapa del tratamiento y no como el final de la dieta.
Algunas recomendaciones son:
- Evitar dietas muy restrictivas, monótonas o difíciles de mantener durante mucho tiempo;
- Mantener una alimentación variada y equilibrada, adaptada a las necesidades y preferencias de cada persona;
- Contar con el acompañamiento de un nutricionista, incluso después de alcanzar el peso deseado;
- Realizar actividad física de forma regular, según la capacidad física y el estado de salud;
- Controlar periódicamente el peso y los hábitos, sin convertir este seguimiento en una conducta obsesiva;
- Establecer objetivos realistas y hacer cambios graduales que puedan mantenerse a largo plazo;
- Identificar las situaciones que favorecen comer en exceso, como el estrés, el aburrimiento o la falta de planificación;
- No suspender medicamentos para adelgazar por cuenta propia, ya que la retirada de algunos tratamientos puede favorecer la recuperación del peso.
El seguimiento profesional permite detectar aumentos de peso en sus primeras etapas y ajustar la alimentación, la actividad física o el tratamiento antes de que la recuperación sea mayor.
Lea también: 9 beneficios de una alimentación saludable (y cómo hacerla) tuasaude.com/es/alimentacion-saludablePor qué ocurre
El efecto rebote puede producirse por la combinación de factores fisiológicos, conductuales y ambientales.
Las principales causas son:
1. Dietas difíciles de mantener
Las dietas muy restrictivas pueden producir una pérdida rápida de peso, pero suelen ser difíciles de mantener durante periodos prolongados.
Cuando la persona abandona la dieta y retoma sus hábitos anteriores, puede volver a consumir más energía de la que necesita, favoreciendo la recuperación del peso.
Por esta razón, el mantenimiento depende más de la continuidad de los hábitos que de seguir una dieta específica durante poco tiempo.
2. Reducción del gasto energético
Después de perder peso, el organismo necesita menos energía para mantener sus funciones y realizar las actividades diarias, ya que tiene una masa corporal menor.
Además, en algunas personas puede aparecer la llamada termogénesis adaptativa. Esto significa que el gasto energético disminuye un poco más de lo esperado debido únicamente a la pérdida de peso.
Este cambio puede facilitar la recuperación si la alimentación y la actividad física no se ajustan a las nuevas necesidades energéticas.
Lea también: tuasaude.com/es3. Cambios en el apetito y la saciedad
La pérdida de peso puede modificar algunas señales relacionadas con el hambre y la saciedad.
En ciertos estudios se ha observado un aumento de la grelina, hormona que estimula el apetito, y una reducción de señales como la leptina o la insulina. Estas alteraciones pueden aumentar el hambre y dificultar el control de la cantidad de alimentos ingeridos.
Lea también: Leptina: qué es, funciones y por qué puede estar alta tuasaude.com/es/leptinaSin embargo, estos cambios no ocurren de la misma manera en todas las personas y no permiten predecir con exactitud quién recuperará peso.
4. Pérdida de adherencia al tratamiento
Con el paso del tiempo, algunas personas dejan de registrar lo que comen, reducen la actividad física o abandonan el seguimiento con el nutricionista.
También pueden reaparecer hábitos anteriores, como comer por ansiedad, consumir porciones grandes o elegir alimentos muy calóricos con mayor frecuencia.
El automonitoreo, el establecimiento de metas y el acompañamiento prolongado pueden ayudar a mantener los cambios realizados.
5. Suspensión de medicamentos para adelgazar
Algunos medicamentos ayudan a controlar el apetito y favorecen la pérdida de peso mientras se utilizan.
Cuando se suspenden, estos efectos disminuyen y puede producirse una recuperación considerable durante los meses siguientes. Esto se ha observado con medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida.
Por esta razón, el tratamiento no debe interrumpirse sin orientación médica. El profesional puede evaluar la mejor forma de continuar, ajustar o sustituir la medicación.
¿En cuánto tiempo se suele recuperar el peso?
Algunos estudios científicos han demostrado que aproximadamente entre el 30 y el 35% de la pérdida de peso se recupera un año después del tratamiento, por lo que el 50% de estas personas volverán a su peso inicial al quinto año después de haber realizado la dieta.
Claro que esto es varía de una persona a otra, pues dependerá del estilo de vida que se haya adoptado luego de la dieta y de si surge alguna enfermedad asociada.
Después de una cirugía bariátrica
Después de una cirugía bariátrica, la pérdida de peso suele continuar durante los primeros 18 a 24 meses. A partir de ese momento, puede comenzar una recuperación gradual.
Esta recuperación suele hacerse más evidente entre los 3 y 4 años después de la cirugía y puede variar según el procedimiento realizado. En algunos estudios, fue mayor después de una gastrectomía en manga que después de ciertos tipos de bypass gástrico.
Recuperar una parte del peso no significa necesariamente que la cirugía haya fracasado, ya que muchas personas mantienen una pérdida importante a largo plazo. Sin embargo, si el aumento es continuo o se acompaña de diabetes, hipertensión u otros problemas de salud, se debe consultar al equipo de cirugía bariátrica.
Posibles riesgos del efecto rebote
El efecto acordeón puede provocar un desequilibrio de hormonas en el cuerpo, cambios en el metabolismo, aumentar el porcentaje de grasa en el cuerpo y disminuir la masa magra.
Estos cambios pueden aumentar el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares, como hipertensión arterial o accidente cerebrovascular, por ejemplo.
Vea en el video a continuación cómo perder peso de forma saludable: