Dacriocitos: qué son, causas y qué hacer

La dacriocitosis es una alteración en la que los glóbulos rojos adquieren una forma de gota o lágrima. Debido a esta apariencia característica, estas células se denominan técnicamente dacriocitos.

Esta deformidad suele ser causada por enfermedades que dañan la médula ósea, como la mielofibrosis. También puede originarse por problemas en el bazo o por factores genéticos que alteran la estructura del hematíe.

Por sí sola, la dacriocitosis no causa síntomas ni requiere tratamiento, ya que es un hallazgo del hemograma. El malestar de la persona dependerá de la enfermedad base, por lo que es vital la evaluación de un hematólogo.

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Principales síntomas

La aparición de los dacriocitos no ocasionan ningún signo o síntoma, siendo identificado únicamente en el hemograma al momento que se realiza el análisis en el portaobjetos, observándose que los glóbulos rojos presentan una forma diferente a la normal, indicándose en el reporte clínico.

La presentación de los dacriocitos está, en la mayoría de los casos, relacionada con alteraciones en la médula ósea, que es la responsable por la producción de las células de la sangre.

Causas de los dacriocitos

Las principales causas de la dacriocitosis son:

1. Mielofibrosis

La mielofibrosis es una enfermedad neoplásica de la médula ósea en la que las células madre estimulan una producción excesiva de colágeno. Esto genera una fibrosis progresiva que interfiere con la producción normal de células sanguíneas.

Como consecuencia de estas alteraciones medulares, es común observar la presencia de dacriocitos en el torrente sanguíneo, así como un aumento del tamaño del bazo (esplenomegalia) y síntomas propios de la anemia.

El diagnóstico inicial se realiza mediante un hemograma; tras identificar anomalías, el especialista puede solicitar pruebas más específicas. Estas incluyen el test molecular para detectar la mutación JAK2 V617F, una biopsia de médula ósea y un mielograma. Conozca cómo se realiza el aspirado de médula ósea.

Estos exámenes permiten verificar el estado de la médula y evaluar detalladamente la capacidad de producción de las células de la sangre.

Qué hacer: el médico debe indicar el tratamiento para la mielofibrosis de acuerdo con los signos y síntomas presentados por la persona y el estado de la médula ósea.

La mayoría de las veces, el médico puede indicar el uso de medicamentos inhibidores de la JAK 2, evitando el progreso de la enfermedad y alivio de los síntomas, sin embargo, en otras situaciones, se puede recomendar el trasplante de células madres.

2. Talasemia

La talasemia es una enfermedad hematológica, que se caracteriza por cambios genéticos que llevan a defectos en el proceso de síntesis de la hemoglobina, que puede interferir en la forma de los glóbulos rojos, ya que es un componente de estas células, pudiendo ser observada la presencia de dacriocitos.

Además, como consecuencia de alteraciones en la formación de hemoglobina, el transporte de oxigeno para los órganos y tejidos del cuerpo se ve afectado, dando lugar a la aparición de signos y síntomas como cansancio excesivo, irritabilidad, disminución del sistema inmunitario y falta de apetito, por ejemplo.

Qué hacer: es importante que el médico identifique cuál es el tipo de talasemia que la persona posee, para indicar el tratamiento más adecuado, siendo por lo general, indicado el suplemento de hierro y transfusiones sanguíneas. Conozca cómo se realiza el tratamiento de la talasemia.

3. Anemia hemolítica

En la anemia hemolítica, el sistema inmunitario destruye los glóbulos rojos prematuramente. Para compensar esta pérdida, la médula ósea acelera la producción de células y las libera al torrente sanguíneo antes de que completen su maduración.

En este proceso, es común observar alteraciones estructurales en los hematíes, como los dacriocitos, y un aumento de glóbulos rojos inmaduros, conocidos como reticulocitos. Conozca más sobre los síntomas de la anemia hemolítica. 

Qué hace: la anemia hemolítica no siempre tiene cura, no obstante, puede ser controlada con el uso de medicamentos que deben ser recomendados por el médico, como corticosteroides e inmunosupresores, por ejemplo, para regular el sistema inmunitario.

En los casos más graves, puede estar indicado la extirpación del bazo, porque el bazo es el órgano donde se produce la destrucción de los glóbulos rojos. Así, con la extirpación de este órgano, es posible disminuir la tasa de destrucción de los glóbulos rojos y favorecer su permanencia en el torrente sanguíneo.

4. Personas esplenectomizadas

Las personas esplenectomizadas son aquellas que necesitan someterse a una cirugía para extirpar el bazo y de esta manera, además de no haber la destrucción de los glóbulos rojos más viejos, tampoco hay la producción de nuevos glóbulos rojos, ya que también es una de sus funciones.

Esto podría originar una cierta "sobrecarga" en la médula ósea, para que la cantidad de glóbulos rojos producidos sean los suficientes para el buen funcionamiento del organismo, lo que puede dar como resultado la aparición de dacriocitos.

Qué hacer: en estos casos es importante que se realice un seguimiento médico, con el objetivo de verificar como es la respuesta del organismo en la ausencia de este órgano. Conozca cuándo está indicada la extirpación del bazo.