8 consejos para ayudar al niño o al adolescente a bajar de peso

Para ayudar a su hijo a perder peso es importante reducir la cantidad de dulces y grasas de su alimentación y, al mismo tiempo, aumentar la cantidad de frutas y vegetales que se consumen a diario.

Generalmente, los niños adelgazan más cuando los padres y los hermanos se involucran y comen también de forma más saludable, de esta forma el niño no se siente excluido, siendo mucho más fácil para ellos seguir la dieta.

No obstante, un niño solo necesita adelgazar si tiene un peso por encima de lo recomendado para su edad, altura y fase del desarrollo, y no se aconseja realizar dietas ni dar medicamentos a los niños sin las indicaciones del médico o el nutricionista, ya que puede afectar negativamente su desarrollo. Conozca cómo saber si el niño se encuentra por arriba de su peso recomendado.

Los 8 consejos simples para ayudar a los hijos a adelgazar son:

1. Toda familia necesita comer bien

Esta debe ser una consigna familiar si el niño o el adolescente necesita adelgazar, pues todos dentro de casa deben adoptar la misma alimentación porque, de esta forma, es más fácil cumplir la dieta. Además, niños y adolescentes tienen por hábito seguir los ejemplos de los padres, especialmente en cosas sencillas del día a día, como comer.

2. No preparar una comida por separado para el niño

Como todos los miembros de la familia deben comer bien, no hay necesidad de preparar comidas separadas para el niño y el resto de la familia. Llevar una alimentación adecuada y saludable no debe ser un "castigo" si no un hábito. Por lo que todos dentro de casa tienen una alimentación saludable y equilibrada, será más fácil controlar el peso del niño a largo plazo.

Vea 3 sencillos pasos para para bajar de peso.

3. Dar el ejemplo comiendo alimentos saludables

Las personas mayores son fuente de inspiración para las personas más jóvenes, por lo que los padres, los hermanos, los tíos y los abuelos necesitan colaborar consumiendo frutas, verduras y ensaladas diariamente, evitando comida rápida, comidas grasosas, frituras y galletas rellenas.

4. No tener en casa alimentos muy calóricos

Puesto que nadie puede comer alimentos ricos en grasa y azúcar, la mejor estrategia es tener siempre alimentos saludables en el refrigerador y dentro de la alacena, pues así es más fácil no caer en la tentación.

5. Comer en casa la mayoría de las veces

Comer fuera de casa puede ser un problema porque, normalmente, en los centros comerciales es más sencillo encontrar comida rápida y comidas que no colaboran con una dieta sana; por esta razón, lo ideal es que la mayor parte de las veces las comidas sean preparadas en casa, con ingredientes saludables y nutritivos.

6. No preparar frituras en casa

Los alimentos deben prepararse a la plancha, cocidos o al vapor, debiendo evitar las frituras y alimentos con mucha grasa.

7. Utilizar hierbas aromáticas para sazonar las comidas

Los alimentos deben prepararse de forma simple, preferiblemente con el uso de hierbas aromáticas como el orégano, perejil, cilantro o romero, por ejemplo. Es importante evitar el uso de cubitos de caldo, exceso de sal o salsas para darles sabor a los alimentos. Esta es una forma sencilla y práctica para disminuir la cantidad de calorías de la comida y hacerla más saludable.

8. Hacer actividades en familia al aire libre

La práctica regular de ejercicios que el niño disfrute, como montar bicicleta, jugar fútbol o nadar en la piscina, por ejemplo, debe repetirse con regularidad, junto con todos o algún miembro de la familia para que el niño se motive y no deje de adelgazar. Vea qué ejercicios son recomendados en los niños.

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Bibliografía

  • ÁLVAREZ María Luisa et al. Nutrición en pediatría . 2ª. Caracas, Venezuela: Cania, 2009. 583-584.
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