Carboxiterapia: qué es, para qué sirve y cómo funciona

La carboxiterapia es un tratamiento estético que consiste en la aplicación de dióxido de carbono debajo de la piel, y es utilizado para tratar la celulitis, las estrías, la grasa localizada y mejorar la flacidez.

Esta técnica mejora la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos en la zona tratada, lo que favorece la activación del metabolismo local, estimula los fibroblastos y promueve la producción de colágeno y elastina.

Entre los efectos secundarios más comunes se encuentran el enrojecimiento, la hinchazón, el dolor en el sitio de aplicación y pequeños moretones, los cuales suelen desaparecer en pocas horas. Por este motivo, se recomienda que el procedimiento sea realizado por dermatólogos, fisioterapeutas dermatofuncionales o biomédicos estéticos, para garantizar su seguridad y eficacia.

Mujer realizandose carboxiterpia en las ojeras

Para qué sirve y beneficios

La carboxiterapia puede estar indicada para:

1. Reducir las ojeras

En algunos casos, la carboxiterapia se aplica en la zona alrededor de los ojos para ayudar a reducir las ojeras, especialmente aquellas relacionadas con una mala circulación sanguínea.

La aplicación del gas puede estimular la microcirculación y mejorar la oxigenación de la piel en esta zona delicada, lo que puede favorecer una ligera mejoría en la coloración oscura y en la calidad de la piel de la región periorbitaria. 

2. Disminuir la grasa localizada

La carboxiterapia puede emplearse como tratamiento complementario para reducir pequeñas zonas de grasa localizada. 

Su aplicación puede estimular procesos metabólicos que favorecen la descomposición de las células de grasa y mejoran la circulación sanguínea en la zona tratada, lo que puede ayudar a disminuir medidas en áreas específicas del cuerpo.

No obstante, para que la reducción de grasa sea significativa y se mantenga en el tiempo, es necesario que el procedimiento se acompañe de hábitos de vida saludables, como la práctica regular de actividad física y una alimentación equilibrada.

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3. Mejorar la apariencia de las estrías

La carboxiterapia se utiliza con frecuencia para mejorar la apariencia de las estrías, que son alteraciones de la piel provocadas por la ruptura de las fibras de colágeno y elastina.

En este tratamiento, la aplicación de dióxido de carbono en la zona favorece la circulación sanguínea local y aumenta la oxigenación de los tejidos, lo que estimula la actividad de los fibroblastos, células responsables de la producción de colágeno.

Con el tiempo y a lo largo de varias sesiones, las estrías pueden volverse menos visibles y presentar una mejora en su textura y coloración. Vea cómo funciona la carboxiterapia para estrías.

4. Tratar la celulitis

Para la celulitis, la carboxiterapia puede mejorar la circulación y el flujo sanguíneo en la zona tratada, además de favorecer la disminución de la retención de líquidos en los tejidos.

La introducción del gas en el tejido subcutáneo también puede generar una ligera distensión local, lo que contribuye a mejorar el aspecto irregular de la piel característico de la celulitis.

5. Mejorar la flacidez

La carboxiterapia puede utilizarse para mejorar el aspecto general de la piel, ya que al aumentar la circulación y la oxigenación cutánea puede estimular la producción de colágeno y elastina, proteínas importantes para la firmeza y la estructura de la piel.

Con el paso de las sesiones, algunas personas pueden notar una mejoría en la textura, la hidratación y la elasticidad de la piel, lo que contribuye a un aspecto más uniforme y rejuvenecido.

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6. Disminuir cicatrices en la piel

La técnica también puede utilizarse como recurso complementario en el tratamiento de diferentes tipos de cicatrices, como las de acné, las cicatrices quirúrgicas y las causadas por quemaduras, por ejemplo. Conozca otras formas de quitar cicatrices de acné.

En estos casos, la aplicación de dióxido de carbono puede estimular la circulación sanguínea local y favorecer la oxigenación de los tejidos, lo que contribuye a la producción de colágeno y elastina, sustancias importantes para la regeneración de la piel.

No obstante, los resultados pueden variar según el tipo de cicatriz, el tiempo de formación y las características individuales de cada persona.

7. Ayudar en la caída del cabello

La carboxiterapia también se ha utilizado como recurso complementario en el tratamiento de la caída del cabello, especialmente en casos de alopecia androgenética leve a moderada o alopecia difusa.

En el cuero cabelludo, la aplicación de dióxido de carbono puede estimular la microcirculación local, aumentando la llegada de oxígeno y nutrientes a los folículos capilares, lo que contribuye a mejorar la salud del cabello.

No obstante, los resultados pueden variar según la causa de la caída, la edad y la respuesta individual de cada persona, y suele ser más eficaz cuando se asocia a otras terapias convencionales indicadas por un médico.

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Antes y después de la carboxiterapia

En las imágenes a continuación se puede observar el antes y después de aplicar este tratamiento estético:

Antes y después de la carboxiterapia en ojeras generada por IA
Antes y después de la carboxiterapia en ojeras generada por IA

Los resultados de la carboxiterapia pueden variar según la zona tratada y el objetivo del procedimiento, por lo que generalmente se requieren varias sesiones para lograr cambios más notorio

Cómo funciona

La carboxiterapia es realizada por dermatólogos, fisioterapeutas y biomédicos estéticos, siguiendo los siguientes pasos:

  • Limpieza de la piel con alcohol al 70% y, cuando sea necesario, marcación de los puntos de aplicación para mayor precisión;
  • Acoplamiento de la aguja al aparato de carboxiterapia, que está conectado al cilindro de dióxido de carbono medicinal;
  • Regulación de la presión, el flujo y el volumen del gas según la zona y el objetivo del tratamiento;
  • Inserción cuidadosa de la aguja en la piel o en el tejido subcutáneo;
  • Administración del gas hasta que la zona se distienda de forma controlada;
  • Retiro de la aguja y repetición del procedimiento en los siguientes puntos.

El número de sesiones de carboxiterapia puede variar según el objetivo del tratamiento y la zona a tratar, pero generalmente se recomiendan entre 6 y 12 sesiones, realizadas con intervalos de una a dos semanas.

¿La carboxiterapia tiene efecto rebote?

La carboxiterapia no provoca un efecto rebote como tal, pero sus resultados no son permanentes, ya que la piel puede volver a su estado inicial con el tiempo si no se realiza un mantenimiento adecuado. 

Esta duración depende en gran parte del estilo de vida de cada persona, pero en promedio, sin sesiones de mantenimiento, los efectos pueden disminuir y la piel regresar a su condición original después de 5 a 6 meses.

Para prolongar los resultados, es importante mantener hábitos saludables, como hacer ejercicio con regularidad, llevar una alimentación equilibrada y moderar el consumo de alcohol. En algunos casos, también puede ser necesario combinar la carboxiterapia con otros tratamientos estéticos para conservar los efectos por más tiempo.

Efectos secundarios

Los posibles efectos secundarios de la carboxiterapia suelen ser leves y temporales, y aparecen principalmente en el lugar de la aplicación, incluyendo enrojecimiento, hinchazón, dolor leve, hormigueo y pequeños moretones.

Durante la inyección del gas, también puede presentarse una sensación de calor o una ligera molestia.

En general, estas reacciones desaparecen de forma espontánea en pocas horas o días, sin necesidad de tratamiento, y las complicaciones más graves son poco frecuentes cuando el procedimiento es realizado por profesionales calificados.

¿La carboxiterapia duele?

La carboxiterapia puede generar una leve molestia, ya que la entrada del gas provoca una ligera distensión de la piel.

Sin embargo, el dolor suele ser pasajero y desaparece en aproximadamente 30 minutos, al igual que la hinchazón y el enrojecimiento que pueden aparecer en el lugar de aplicación.

Contraindicaciones

La carboxiterapia no está indicada durante el embarazo o la lactancia, ni en personas con enfermedades cardiovasculares graves, como insuficiencia cardíaca o hipertensión no controlada. 

También debe evitarse en casos de trastornos de la coagulación o cuando se utilizan anticoagulantes, como warfarina o heparina, así como en presencia de infecciones o heridas abiertas en la zona a tratar.

Además, este procedimiento está contraindicado en personas con enfermedades autoinmunes y en quienes padecen afecciones como epilepsia, insuficiencia renal o insuficiencia hepática.