Anasarca: qué es, síntomas y tratamiento

La anasarca es un edema grave y generalizado, es decir, una acumulación excesiva de líquido en casi todo el cuerpo, que puede afectar piernas, brazos, cara, abdomen e incluso los pulmones.

Esta condición puede deberse a problemas de salud como insuficiencia cardíaca, enfermedades renales o hepáticas y trastornos del sistema linfático, lo que a su vez puede provocar alteraciones en el ritmo cardíaco y una disminución de la cantidad de orina.

El tratamiento se determina según la condición de salud y puede requerir la intervención de un especialista como nefrólogo, hepatólogo o cardiólogo e incluye generalmente el uso de diuréticos y la reducción del consumo de sal en la dieta

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Foto de anasarca en las piernas

Princiaples síntomas

Los principales síntomas de anasarca son:

  • Hinchazón generalizada del cuerpo;
  • Aumento rápido de peso;
  • Piel estirada o brillante;
  • Latidos cardíacos acelerados;
  • Disminución de la cantidad de orina;
  • Acumulación de líquido en la cavidad abdominal, llamado ascitis.

Además, la anasarca puede causar dificultad para abrir los ojos cuando la hinchazón en la cara es intensa, así como problemas para caminar, moverse o levantar los brazos.

En casos más graves, también puede presentarse dolor en el pecho y dificultad para respirar, lo que requiere atención médica inmediata, ya que podría tratarse de edema pulmonar, la acumulación de líquido dentro de los pulmones. 

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Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de anasarca lo realiza el médico general, el nefrólogo o el cardiólogo mediante el examen físico, siendo una de las pruebas más utilizadas el signo de Godet o de la fóvea, que consiste en aplicar presión sobre la piel para observar si se forma una depresión persistente, indicativa de edema.

El médico también evalúa la piel en las áreas afectadas, verifica la presencia de venas dilatadas y analiza si el edema cambia según la posición del cuerpo o el uso de medicamentos.

Para determinar la causa del edema, pueden solicitarse exámenes de laboratorio y de imagen, como análisis de función renal y hepática, niveles de albúmina, electrolitos, estudios de orina, ecocardiograma, ultrasonido abdominal o radiografías.

Principales causas

Las principales causas de la anasarca incluyen:

  • Insuficiencia cardíaca o congestión venosa hepática;
  • Insuficiencia renal o síndrome nefrótico;
  • Cirrosis o ascitis maligna;
  • Trombosis venosa profunda, obstrucción venosa o extravasación capilar sistémica;
  • Infecciones, traumatismos y quemaduras graves;
  • Desnutrición grave o deficiencia de vitamina B1;
  • Efectos secundarios de medicamentos, como amlodipino o docetaxel.

Además, la anasarca puede presentarse por tumores y síndromes paraneoplásicos, como linfoma o leucemia, así como por reacciones alérgicas graves, como en la anafilaxia. Conozca los síntomas de la anafilaxia.

¿La anasarca puede ser grave?

La anasarca puede ser grave, y aunque rara vez causa la muerte directamente, suele indicar la presencia de un problema de salud subyacente serio, como insuficiencia cardíaca, renal o hepática, que puede derivar en complicaciones potencialmente fatales si no se trata.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la anasarca debe realizarse bajo la orientación de un médico general, cardiólogo, nefrólogo o hepatólogo, quienes pueden indicar:

1. Uso de medicamentos

El tratamiento de la anasarca con medicamentos tiene como objetivo eliminar el exceso de líquidos y tratar la causa primaria. Para ello, el médico puede indicar:

  • Diuréticos, como furosemida, bumetanida o espironolactona ayudan a expulsar sal y agua por la orina, reduciendo la hinchazón, el peso y la dificultad respiratoria;
  • Albúmina intravenosa, que se administra para movilizar el líquido de los tejidos hacia la sangre, disminuyendo el edema.

Además, el médico puede prescribir antibióticos si la causa de la anasarca es una infección, o terapias inmunosupresoras, como metilprednisolona o rituximab, en casos de enfermedades autoinmunes graves.

2. Elevación de piernas

La elevación de las piernas ayuda a reducir la hinchazón en las extremidades inferiores al facilitar que el líquido acumulado retorne al corazón, mejorando la circulación y aliviando la presión en los tejidos.

Además, la respuesta al elevar las piernas puede ayudar al médico a identificar la causa del edema: si mejora, suele deberse a insuficiencia venosa; si no, puede indicar una disminución de la presión oncótica, como ocurre en enfermedades hepáticas, síndrome nefrótico o malabsorción.

Es importante realizar esta práctica únicamente bajo indicación médica, ya que no se recomienda en personas con enfermedad arterial periférica, pues podría comprometer el flujo sanguíneo.

3. Terapia de compresión

La terapia de compresión, mediante medias, vendajes o dispositivos neumáticos, ayuda a reducir la hinchazón de las piernas al mejorar la circulación y facilitar que el líquido acumulado vuelva al torrente sanguíneo. Conozca más sobre las medias de compresión.

También protege la piel, previene complicaciones tras trombosis y mantiene el edema bajo control a largo plazo, especialmente en linfedema.

4. Cuidados de la piel

Para proteger la piel en la anasarca, se recomienda mantenerla limpia y seca, lavar suavemente con jabón neutro, secar sin frotar y aplicar cremas hidratantes en las zonas más tensas.

También se deben cubrir y proteger las ampollas o áreas descamadas para evitar infecciones, mientras se controla la retención de líquidos.

5. Drenaje linfático manual

El drenaje linfático manual debe ser realizado por un fisioterapeuta o profesional de salud especializado con el objetivo de estimular el retorno del exceso de líquido acumulado en los tejidos hacia la circulación, ayudando a reducir la hinchazón y prevenir complicaciones asociadas al edema.

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Para que el mismo sea más efectivo, debe integrarse dentro de un programa de tratamiento continuo, combinándose con compresión, cuidados de la piel y ejercicio, especialmente en casos de linfedema o retención prolongada de líquidos.

6. Actividad física

El ejercicio mejora la circulación y facilita el retorno de líquidos, lo que reduce la hinchazón, al mismo tiempo que ayuda a recuperar la fuerza muscular y a controlar las enfermedades que causan la anasarca a largo plazo.

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7. Dieta

La dieta para la anasarca busca controlar la retención de líquidos mediante la reducción de sal, la moderación de líquidos y un aporte adecuado de proteínas y nutrientes. 

Se recomienda acudir a un nutricionista, quien puede diseñar un plan personalizado según las necesidades individuales, ayudando a mejorar el cuadro y a prevenir la recurrencia de la anasarca.